LA RELIGIÓN DEL COVID

Si una ley obligase a los ciudadanos a ir todas las mañanas a la comisaría para recibir una patada en el culo, nadie faltaría y los retrasados tomarían un taxi.” (Pitigrilli, alias de Dino Segre).

Vivimos en el mejor de los mundos posibles” (Pangloss, el Sabio).

Cuando China estornude, el mundo se resfriará”  (Perogrullo, el Olvidado).

Dicen las gentes de saber y pensar que estamos entrando en un nuevo paradigma en las relaciones humanas, un nuevo “contraro social”; el de Rousseau se ha quedado obsoleto, y las circustancias se han presentado muy favorables para dar una vuelta más a la soga que nos aprieta a todos.

La moral de esclavo, inoculada en la psique de los pueblos en democracia, está dando sus podridos frutos. En unas sociedades decadentes, en estado de descomposición y heridas de muerte su principal institución, la familia, el último baluarte del Clan y al fín de la Patria, estamos listos para ser sustituidos por la flor y nata de África, Asia y Sudamérica.

Cuando hemos sido atacados en lo más sagrado por los invasores de una religión de camelleros salvajes llamada Islám, nos hemos girado, la mayoria de lado y otros habéis aplaudido. Una religión de paz, decíais, y ya arde Europa con su odio. “Esconded vuestras mujeres del moro” se lee en el Cantar del Mío Cid, pero eso ¿a quién interesa? A pocos.

Nadie hace preguntas, todos aceptan sin pensar las consignas enviadas a través de los mass media desde… desde arriba. Desde muy arriba, tanto que no percibimos la perspectiva. Sólo vemos el decorado y el atrezzo de la obra representada.

¿Quién os dijo que no había que luchar por lo que teníamos? Ah, sí, el Régimen de 78, que dijo que todo era ya fetén, que todo iba bien, que nos mereciamos más “bienestar”, y vivir… vivir como el Rey, a cuerposanto. Así nos hemos quedado. Enfermos y endeudados hasta el tuétano.

Entonces llega el COVID 19. Es un virus nos dicen, hace enfermar, pero se está convirtiendo en una religión poco a poco  ¿Recuerdan la del Holocausto? Vamos a ver cómo.

Toda religión tiene un dogma, sus misterios, sus profetas, sus instituciones, sus templos, sus liturgias, sus refractores, sus mártires, sus sacerdotes… ¿les suena? Hagamos un repaso:

DOGMA: el virus existe. Tú no lo ves, pero se ha desarrollado tan lamentablemente en las circustancias, que en sus hechos te lo muestran como irrefutable. No puedes dudar. Cree, no cuestiones.

MISTERIOS: ¿de dónde viene? ¿cómo se combate? ¿cuánto durará? ¿quién me protegerá?

PROFETAS: empezando por la primera beneficiaria, la OMS, seguida por el Banco Mundial financiando con millones a “fondo perdido” -un Banco privado a fondo perdido, lo nunca visto, oigan- a todos los gobiernos y entidades públicas, los especuladores, esos buitres que se alimentan de los conflictos, a los creadores de este nuevo cuerpo social, ciudadanos productivos y consumistas en un mundo con menores infraestructuras, menor diversidad y numero de proveedores, limitaciones de movimiento, de vida social, limitaciones sanitarias, bajo control permanente… y miedo. Siempre miedo, el climax de la Doctrina del Shock

Los Gobiernos, más pendientes de financiación externa a cualquier precio, y a su poltrona. Hace demasiado que los Gobiernos, los partidos políticos, son sólo mafias, familias por intereses comunes que, alternativamente, se amorran a la teta con una mano y con la otra roban a espuertas… total, son cuatro años y adieu, mon ami, o ¿alguna vez pensaste que velaban por ti?

Los medios de comunicación, en manos, unos del Gobierno, otro en privadas hipersubencionadas por el mismo Gobierno, son una misma voz. Mires donde mires sólo ves, escuchas y conoces lo que ellos deciden -rompo una lanza por esos medios que arriesgando su vida personal y profesional y dejándose su tiempo, informan y te dejan pensar, sacar tus propias conclusiones, te dan otra perspectiva-. Por lo demás, información selectiva, saturada, emotiva, irracional, veloz, eso es de lo que come el pueblo.

También sus fieles son profetas destacados, siempre encontrarás a alguién dispuesto a darte el codo o el pie y una ración de miedo a buen precio.

Y por último está San Fernando Simón, el culmen del sinsentido. El icono pop del lado oscuro. Un Andy Warhol español y canijo en toda su acepción vendiendo humo y confetti.

INSTITUCIONES: desde la OMS a tu Centro de Salud calculo que habrá unas 40 instituciones que velan por tu salud y se desvelan por tu bolsillo.

TEMPLOS: ahí queda desde el Palacio de hielo de Madrid hasta ese extraño Homenaje a las víctimas. Sumen los personales. Y Wuham, claro.

LITURGIAS: cantar el “Resistiré”, aplaudir a las 20 h, llevar mascarilla incluso durmiendo, dar el codo o el pie, no salir de casa

REFRACTORES: negacionistas y revisionistas. Personas que no creen, indiferentes o combativos. Espíritus libres.

MÁRTIRES: aquí es donde aún tienen que mejorar. Así que muchos mártires en cifras y unos pocos, muy pocos, que reconozcas. Aturde con cifras, gráficos, curvas, en un lenguaje incomprensible. El rebaño necesita estar hiperalimentado informativamente, que no haya pausa para el pensamiento propio.

SACERDOTES: el tonto Simón, el filosofo Illa, cualquier tontohaba del Gobierno, mamadores profesionales, youtubers, influencers y los agradecidos mass media a golpe de subención.

Ahí queda esta reflexión. Sigan con sus vidas, no sean más borregos aún y piensen que un día todos nos tenemos que morir. Eso sí es un hecho irrebatible. Que no sea de aburrimiento.

No compren mucho miedo, acabará devaluándose.

A.MARTÍN

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