LA SEXTA MENOS CUARTO

Hace un par de noches en el programa de La Sexta, El Intermedio, el “periodista de investigación” conocido por Gonzo presentó un lacrimógeno reportaje sobre una entrañable anciana que bordea los 90 años y cuyo único deseo es ser llevada a la tumba acompañada con algún hueso de su padre, enterrado en una fosa común en el cementerio de Guadalajara desde 1940.
Hasta aquí, todo muy emotivo y hasta comprensible desde el punto de vista humano por el hábil enfoque que imprime el periodista.
Objetivo cumplido.

Pero, un reportaje de investigación que se precie nos hubiera ofrecido todos los datos de la historia que acabó con el papá de esta señora frente a una pared, lo menos que se puede esperar de un trabajo periodístico es el rigor que toda información debe aportar para el conocimiento preciso de los hechos.
No puede valernos tan solo la tristeza que la niñita huérfana padeció, obviando el resto de la historia y poniendo el acento tan solo en la parte del relato que interesa mostrar, adornándose encima con comentarios marca de la casa, del tipo “unos franquistas de Sacedón se lo llevaron y no lo volvimos a ver”.
El telespectador objetivo -digo yo que alguno habrá- que no se limita a comprar la historieta sensiblera, queda con sensación de coitus interruptus cuando el reportaje termina con la cara de bobo perpetuo que pone el tal Gonzo cuando cree haber entregado un trabajo de Pulitzer.
Y es que faltan demasiados datos para una compresión adecuada de la noticia.

En primer lugar, del padre fusilado solo se aporta el nombre y su militancia política -UGT- , desconociendo el espectador las causas que implicaron su arresto y posterior ejecución; ladinamente el periodista deja implícito el mensaje de que la única razón para ajusticiarlo fue su condición de socialista.
Veamos qué pasó en la pequeña capital Alcarreña en aquellos días del comienzo de la guerra civil.

El 21 de julio de 1936 se inicia la sublevación militar en Guadalajara y en pocas horas los militares han controlado los centros neurálgicos de la ciudad. La reacción del gobierno republicano es rápida tras fracasar el alzamiento en Madrid, enviando tropas al mando de los coroneles Puigdengolas y Jiménez Orge, apoyados por milicianos anarquistas de Cipriano Mera.
Se combate muy duro en el puente sobre el Henares donde los sublevados -militares y falangistas- al mando del comandante Ortiz de Zárate han establecido barricadas con vehículos.
Finalmente, la presencia de artillería decanta la balanza del lado gubernamental, los nacionales vendieron cara su piel, dándose la circunstancia de que el propio comandante acabó sirviendo la ametralladora.
El comandante Ortiz de Zárate (fotografía) que solo es apresado cuando se agota la munición, es fusilado inmediatamente.
La represión en la primera semana que desatan los milicianos de la CNT y de la UGT en la ciudad alcanzará según Joaquín Arrarás al millar de asesinados.

Con el transcurso de los días, el frente queda estabilizado y así llegamos al 6 de diciembre de 1936. Por la mañana la aviación nacional bombardea la zona norte de la ciudad con el balance de 18 muertos. En represalia, es asaltada por los milicianos socialistas la cárcel de Guadalajara y se fusila sin juicio alguno a 282 presos que allí se encontraban acusados de “no ser afectos a la República”. Al mando de los pelotones iban miembros de la 1ª Compañía del Batallón Rosemberg, compuesto en su mayoría por voluntarios de la provincia de Guadalajara.
Según relata Higinio Busons, único superviviente de la matanza, que se ocultó en una leñera, el propio Gobernador Civil, Miguel Benavides dio carta blanca a la turba. Los fusilamientos duraron toda la tarde y noche y los cadáveres fueron enterrados en una fosa común en la carretera de Chiloeches.

Toda la ciudad sabía lo que estaba sucediendo, según relata el historiador Juan Carlos Berlinches. Según este mismo historiador, muchos de los acusados posteriormente por los nacionales en la Causa General lo fueron por la inacción y no necesariamente por haber formado parte de los pelotones de ejecución: “Muchas veces en los expedientes lo que figura es la imputación de que estando presente porque estaban de guardia, no se hace nada por evitarlo”.
En 1940 y como consecuencia de los hechos relatados desde el 21 de Julio hasta el 6 de Diciembre del 36, fueron juzgadas sumariamente y fusiladas en el cementerio de Guadalajara 170 personas. No son “desaparecidos”, sus nombres y apellidos son públicos, así como el lugar en que fueron enterrados: en varias fosas comunes en el propio cementerio en el que se les ajustició.

Si el nombre del papá de esta dulce ancianita entrevistada por el mezquino Gonzo figura en esos listados -y me juego un ojo a que sí- , la familia siempre ha sabido donde descansaba y las causas por las que se le privó de la vida.
Tenemos el mismo derecho a esta información, que ella a llevarse a su propia tumba un hueso de su señor padre.
¿O no?

Es lo que pasa cuando se comienzan a mover huesos.

LARREA   NOV/2015

 

lar58

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    2 thoughts on “LA SEXTA MENOS CUARTO

      1. Gracias por su comentario .
        La verdad es que ha alcanzado las 5000 visitas, lo que demuestra que ha despertado interés .

    Comments are closed.

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