LA TRAMPA DE LA DIVERSIDAD (2018)

Resulta en verdad difícil encontrar hoy obras de autores adscritos a una izquierda anegada de vacua retórica postmoderna que resulten interesantes (ahí está sino el tal Zizek, que lo lees y te parece estar visualizando un chiste de Eugenio). Ésta en cambio del español David Bernabé (si bien elaborada en los márgenes de aquélla: no en vano le han llovido palos a mansalva desde el, para entendernos, “oficialismo zurdo”) me ha resultado, al respecto, una grata excepción y por eso me gustaría comentarla brevemente.

En la misma, Bernabé pone de relieve (con notable espíritu crítico) la deriva de un izquierdismo que, desde los años 60′ del pasado siglo, se ha dedicado a reivindicar estilos de vida digamos “alternativos” (aberrantes, sería lo adecuado) antes que a defender a unos trabajadores convertidos ahora en meros “consumidores de singularidades”, todo lo cual ha favorecido (al dividir y/o atomizar a la propia clase obrera) los designios crecientemente acaparadores del gran capital.

Y es normal: a éste siempre le resultará más fácil inculcar la alienante moral de esclavo a un repartidor ambulante de pizzas (al que se explotará a conciencia mientras se le entretendrá con mil y un “derechos de bragueta”) que a cinco o diez mil obreros de las actualmente cerradas minas de carbón o de las deslocalizadas empresas del automóvil (por poner un ejemplo demasiado evidente, aunque espero que ilustrativo).

No obstante, el libro dista de ser perfecto, y ello a mi juicio porque (amén de caer en los tópicos manidos cuando aborda, aunque sea tangencialmente, el tema de la extrema derecha: ¡a ver cuándo dejamos de confundir a ésta con una “tercera vía” como es el fascismo!), a pesar de tanta perspicacia como hace gala, su autor no se atreve a llegar hasta las últimas consecuencias.

A saber, que la susodicha “izquierda caniche” (Juan Manuel de Prada dixit) no se ha metido en tal camino sin retorno por un error estratégico, sino porque en puridad la izquierda en general (igual que la derecha en general: en eso precisamente consiste el liberalismo) NUNCA fue otra cosa que cómplice de un ominoso sistema económico capitalista que, a la hora de imponer su “diktat”, la necesita a fin de arrasar con los últimos vínculos comunitarios tradicionales: ¿o para qué entonces se subvencionan desde el Estado los lobbies que difunden semejante y corrosiva “diversidad”?

Pero bueno, hay que entender que elll sería ya demasiado pedirle a un voluntarioso Bernabé. Por lo demás, un libro recomendable.

CACHÚS

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