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LA VENTANA SIGUE DANDO AL RÍO

 

En un excelente libro de los años cuarenta, se hablaba en novelado sobre la casa que miraba al río. El río era el Bidasoa, la casa estaba en suelo francés y se merendaba apetitosamente con buenos caldos traídos de las no lejanas tierras de Bordeaux, a un tiempo que la terraza permitía ver las tierras españolas de Guipúzcoa. García Serrano, a la sazón pamplonés y conocedor por los mugalaris de cuanto en esas tierras acontecía, pisando barro narraba cómo iban a mear a la vallita que separaba Francia de España. El libro se llamaba “La ventana daba al río” y es de recomendabilísima lectura.

Las jovenes y acaudaladas putipuestas, observaban lúdicamente las cimas españolas hirvientes al asalto por las boinas rojas que caían por cientos. Era nuestra guerra civil y los hijos de León Blum disfrutaban del sacrificio de sus vecinos del sur, muchachitos a los que no habían podido ganar en Bailén o en San Marcial… Qué placer tomar Borgoñas viendo los Prados llenos de cadáveres….

Las camisas azules y las boinas rojas formaban, así lo cuenta GS, miriadas de hormigas de color que, de pronto y tras preparación artillera, subián al galope por los maizales muriendo la mitad o más de ellos sobre las posiciones de los bien municionados Gudaris.

Sí, los mismos Gudaris, recordémoslo pronto, que en apenas seis meses pedirían el “placet” para incorporarse al “Glorioso movimiento”. Los mismos Gudaris cobardones de Santoña, que mal-fecundaron cornudos los úteros de malas neskas, malas vascas, con el embrión de esas ratas cobardes y peludas que asesinaron por la espalda a niños y mujeres en los años de la mal llamada transición. Esa que algunos llamamos, eutanasia de la España imbécil.

Y es que desde Francia se descorchaba champagne, se tomaba quiche de foie y se pasteleaba contando las bajas de españoles en aquellos montes. Querían ganar “su” San Marcial picando algo con Sauternes. LA VENTANA SEGUÍA DANDO AL RIO.

Años después, el masonazo marica de Giscard d’Estaing… gozaba con el martirologio de españoles asesinados por Eta y fomentaba, mandilón y rímel en ristre, el abuso que sobre España hacía la banda del Gladio hispano. La banda teledirigida por toda clase de Servicios secretos de ¿aliados?. La ventana seguía dando al río.

Hoy, Alemania sigue ignorando la presión recibida por los buenos catalanes, las palizas, los CDR, la superioridad racial del hijo del amigo del papá de Pujol, la asquerosa llamada al odio del separratismo. Eta mató a mil… sí, pero los tres que mataron los terralliuros, pesan mucho más. ¿Cabe mayor sadismo burgués, nada subversibo, de “botiguer veneciano”, que el cobarde asesinato de Moltó con dinamita atada a su pecho ante los suyos? ¿Cabe mayor desprecio al honor?

Cataluña puede que sangre. Las camadas de 14000 polis armados dirigidos por sádicos supremacistas de “pueblo elegido” y amigos de otros “pueblos elegidos”, pueden sacar a pasear su pus maloliente. Pero LA VENTANA, esta vez en Alemania, desde la fétida Europa liberal: SIGUE DANDO AL RÍO.

AL-MUZAARABI

 

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