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LAS DOS CAÍDAS EN LA EDAD DE ORO. LAS MANZANAS DEL PARAÍSO BÍBLICO Y LAS DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

En esa especie de Edad de Oro (El Paraíso) descrita en la Biblia se producen dos caídas: la primera representa el inicio de la dualidad con la separación del Andrógino o Rebis (al que se refiere la tradición hermético-alquímica) en dos seres: Adán y Eva (al haber nacido ésta de la costilla del otro). La segunda vendría marcada por el “pecado original” (comiendo de la fruta prohibida) y la consiguiente expulsión, de la pareja primigenia, del paraíso terrenal (se acaba la Edad de Oro).

Según los diferentes textos sagrados de la Tradición en el principio no existiría más que una raza (Hamsa). Esto está muy descrito en el libro de Cristophe Levalois “La Tierra de Luz“ (https://septentrionis.wordpress.com/2019/09/01/libros-la-tierra-de-luz-simbolismo-del-norte-y-del-origen).

Una primera caída espiritual provocaría la aparición de las castas, pero hallándonos todavía en la Edad de Oro o Satya-yuga. En estos momentos podría, p. ej., haber legislado Manu -el Hombre Primordial: un arquetipo-. Una segunda caída acabaría con la Edad de Oro. Se abandonaría y/o desaparecía Hiperbórea (donde prevalecía la hegemonía de los reyes sacros) y se pasaría a la Atlántida (Edad de Plata, con el sacerdocio en la cúspide de la pirámide social).

Debido a la primera caída la condición de la Inmortalidad se perdió, según el relato bíblico, con la segregación del componente femenino del Adán primordial (el surgimiento de Eva de su costilla) y con la transformación de los Hamsa de la Tierra de Luz en las diferentes castas del Mundo Tradicional.

Es representativo de un tipo de espiritualidad lunar, pasiva, devocional y fideísta el que según este libro de corte religioso semítico cual es el Génesis -de la Biblia- el hombre no debe acceder a la Sabiduría y, paralelamente, a la Liberación. Tiene por ello prohibido comer de las manzanas del Árbol de la Vida. Adán lo hizo y fue por ello desterrado del Paraíso. En cambio, en el seno de las tradiciones espirituales indoeuropeas el hombre tenía la opción de elegir el camino de la transmutación interior que lleva a la Iluminación, a la Gnosis y al Despertar. Así, nos lo explican los mitos que nos hablan de la búsqueda (por parte de Jasón, de Hércules,…) del Jardín de las Hespérides donde las manzanas doradas y el vellocino de oro simbolizaban la adquisición de la Sabiduría y la Inmortalidad para aquél que las encontrara (las manzanas) y lo hallara (el vellocino); estamos, en el segundo de los casos, ante un tipo de espiritualidad solar, olímpica, activa y viril, en lo que Julius Evola caracterizó como Luz del Norte, frente a la luz del sur propia del relato bíblico.

EDUARD ALCÁNTARA

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