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LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: CUMBRES BORRASCOSAS

“Ya ves, desde Nuevas Generaciones sirviendo al partido, conozco la gran casa como la palma de mi mano…”. Borja hablaba por los codos, soplando Tanqueray de una petaca tornasolada y empalmando un cigarrillo con otro.

“Si ya sé que es un vicio feo pero, ¿qué quieres que te diga Felipe?, estoy atacao y casi no he dormido desde que Luis me contó el plan” aseguró mientras se olía a caraperro la tercera línea consecutiva extendida sobre el salpicadero.
Flip abrió otro paquete de donetes y mientras daba un largo sorbo a la botella de cocacola mezclada –no agitada- con don Simón, pensaba a cuál de todos los vicios se referiría el somé.
“Repasemos, yo a las 3:00 a.m. haré saltar la luz del edificio. De los dos vigilantes nocturnos, uno se quedará de control en la puerta principal y el otro acudirá al cuadro de luces que habitualmente está abierto. Esta vez estará cerrado y tendrá que llamar a su compañero para que acuda con el paño de llaves.
Justo en ese momento te abro la puerta lateral que accede directa al descansillo de las escaleras, tú entras y yo salgo. Dispondrás de unos diez minutos sin luz y tres más hasta que vuelvan a funcionar cámaras y alarmas. En ese tiempo has de ganar el despacho, coger el pen-drive y salir por el garaje antes de que la alarma vuelva a quedar activada” resumió Borjamari.
-¿De qué piso hablamos, tronco?
-Del último
-¿Y esos son?
-Siete
-¡Ostias!

Flip se quedó mirando fijamente el agujero negro del último donete buscando algo que había perdido en la conversación, y su mecanismo de defensa retardada, reaccionó positivamente… “oye colega, ¿cómo sabes que se trata de un pen-drive?”
-¿He dicho yo pen-drive?
-Ahora mesmo
-Pues no sé, te lo habré oído a ti

La noche cayó precipitada y gélida sobre Madrid, Flip sentado en un banco de la Plaza de Colón, mataba tiempo y espantaba el frio dando palmas sobre sus muslos. Desde su posición vigilaba cómo pasaban los minutos y descendían los grados en el luminoso de una farmacia, casualmente de guardia.
Observar el despacho de la clientela nocturna le entretenía y ayudaba a ignorar que ya el termómetro marcaba negativo.
“Éste condones”, “Éste chutona”, “Éste condones también”, “mira, este antigripales”. En eso transitaba las horas cuando de repente una figura que se le hizo muy familiar se acercó a la ventanilla. Los músculos de Flip sufrieron una ola de calor -que en otro momento hubiera resultado muy de agradecer- y se irguió discretamente por descartar lo que sus ojos creían reconocer.
-Una insulina
¡Esa voz!… “¿es posible que le hayan dao bola el Leguas?” pensó Flip para de inmediato desterrar la ocurrencia: “todos los yonkis se parecen”.

Las 3 en punto, la sede nacional del PP quedó bruscamente a oscuras. La puerta se abrió y desde el interior la voz inagotable de Borja, ahora susurrante, reclamó “Felipe, pasa”.
Ya sabes lo que has de hacer, yo he cumplido con mi parte, me las piro vampiro.
-Espera colega
-¿Qué coño pasa ahora?
-¿Tienes lumbre?, es que compré una linterna de petaca en los chinos y no funciona.
“No me lo puedo creer” dijo Borjamari largándole un mechero Bic negro y saliendo por patas.
-Pues es más normal de lo que crees tronco, fíjate que yo compré una vez al chino Culeiro una flauta que le faltaban dos agujeros…

Con el eco de su propia tontería contada a la gaviota de la pared, Flip se dio cuenta de que el tiempo corría en su contra y tendría que volar para salir airoso del marronaco que le había caído por su mala cabeza.
Acodado sobre las cristaleras de la planta noble, nuestro héroe jadeaba pugnando con el corazón por introducir la lengua en su boca, mientras el músculo, testarudo, con cada pulsación la volvía a dejar colgando sobre el mentón.
“Diez segundos por planta, descansillo, tramo, descansillo, planta… 70 segundos en llegar: mejóralo Fernando Alonso” se relamió Flip mientras tragando saliva recorría con la mirada los títulos de las puertas.
“Tesorero, aquí es donde el Bárcenas”. Con cierto temor por el paso que iba a dar, bajó el picaporte y la puerta cedió. “De perdíos al río” y en cuatro pasos se encontró en el centro de una amplia sala. Las cortinas abiertas descubrían unas espectaculares vistas de las arterias de la capital.
“Así que esto es lo que uno ve cuando está en la cumbre” reflexionó Flip en voz alta.
-Cumbres… ¡borrascosas!, ¡hiel y basura!, ¿sabes qué es esto Felipe?
-Coño Borjamari, qué susto me has dao, tronco.
-Sí vale, pero a lo que íbamos, ¿sabes qué es esto Felipe?
-Así a simple vista, un cañón
-Siendo esta una Magnum 44, el mejor revólver del mundo capaz de volarte los sesos de un tiro, ¿no crees que deberías pensar que eres afortunado?
-Pues no veo por qué, ¿acaso me la vas a regalar?
-No imbécil, es Harry el sucio, ¿no lo has pillao?
-Pos no
“Déjame que te diga algo Felipe”. Flip ya empezaba a estar hasta los huevos de que todo el mundo tuviera algo que contarle y que precisamente todos empezaran con la misma frase. Especialmente, porque siempre acababa mal para él.
-He tragado mucha mierda, sabes Felipín, aterricé aquí hace ya 20 años y no he pasado de chico de los recados. Yo fui el más joven presidente regional de Nuevas Generaciones, una verdadera promesa política, todos me decían “tienes un carrerón por delante Borjita”, pero ¿sabes qué?: me faltaba el apellido, un padrino, la mano que mece la cuna. Siempre que iba a entrar en una lista pasaba por delante de mí algún lameculos “sobrino de” y… ¡mira que he sacado lustre a cipotes aquí en 20 años!, pero nada. Solo quedé para repartir los sobres menores de Luis, y hasta ahí tuve poca vista… ¿quién iba a pensar que caería Bárcenas?. Pero hoy la fortuna por fin me ha sonreído: me voy a llevar ese pen-drive y negociaré la información con el de Wikileaks, con Soros o con Putin. Y formaré mi propio partido, se llamará Box –que es caja en inglés- y seremos liberales, socialdemócratas y xenófobos, todo a la vez. Ya me estoy viendo… senador Borja, presidente Borja, ¿quién sabe?, tal vez Borja I … que la infanta aun es soltera.
“Ahora viene la parte mala para mí” pensó Flip que no había entendido nada pero que sabía que de estos discursos siempre salía perjudicado.

-Y ahora viene la parte mala para ti Felipe. No puedo dejar cabos sueltos.
Así que voy a esparcir tus sesos por las paredes del despacho y diré que entraste a robar y me amenazaste con un arma, forcejeamos y te maté en defensa propia, con tu historial nadie lo pondrá en duda.
-Ya, vale, pero verás tronco, es que no tengo el pen-drive porque no encuentro el cuadro del Franco.
-¿Qué Franco?, aquí no hay cuadros de Franco desde que tiraron a Mayor Oreja
-Pos eso me dijo el Bárcenas
Borja quedó pensativo clavando los ojos en la pared. “Oye retrasado, ¿no te diría Fraga?”
-¡Eso!, el Fraga, ese ti¡ío, el facha ese.
-Pues ea, baja el cuadro.
-Tú lo flipas, eso debe pesar mazo. Prefiero que me mates.

Borjamari resignado dejó su magnum 44 -seis pulgadas de cañón y seis cartuchos en tambor- sobre la mesa y se dispuso a ayudar a Flip con la soberbia acuarela con marco de castaño macizo labrado a mano, de Manuel Fraga Iribarne a tamaño natural.
-¡Sujeta bien torpe!
-Colega que me se resbala.
-Aguanta Felipe.
-Otiaaaaaaassss…

Los dos manazas, culo en tierra miraban asombrados a don Manuel hecho jirones, atravesado por los propios bastidores del marco. Visto así, el envés del lienzo parecía vestir nuevamente al gallego con la chaqueta de gala del Movimiento.
Borja revolviendo debajo del estropicio por recuperar su flamante 44 no se apercibió de que Flip guardaba el pen en el bolsillo del pantalón.
“Siempre serás igual Felipín: un trasto y un gamboso. Nunca deberías haber abandonado la batukada de Vallekas”, la inconfundible voz carajillera del Leguas anunció la entrada de éste en escena.
-Y este pavo, ¿quién es?, ¿tu cómplice?
-Qué va tronco, es el Leguas y es mazo chungo
“Bien nenes, se acabó el recreo. Ahora, par de idiotas aprendices de caco, me vais a dar el pen-drive y luego os pondréis los dos muy juntitos porque, ¿sabéis qué?, pues resulta que os vais a matar el uno al otro… o al menos así lo contará la prensa de mañana”.
-¿Ah si?, pues mira lo que tengo aquí, te quedas sin habla pringao: es un magnum 44, el mejor revólver del …
“Sí, sí, ya sé, ví la peli… ahora mira tú lo que tengo yo, regalito del Hombre del Gabán” dijo el Leguas exhibiendo para la ocasión una SIG Sauer P226 calibre 9 parabellum con cargador de 20 al tresbolillo y numeración de serie borrada.

Súbitamente se hizo la luz en los pasillos y como en el resplandor del rayo, Flip vio la desesperación en el jerol de los dos pistoleros y se tiró al suelo una décima de segundo antes de que una ensalada de tiros dejara el antiguo garito de tocomochos Bárcenas como el OK Corral.
Con su oreja todavía pegada al parquet, Flip escuchó las zancadas de los vigilantes llegando por las escaleras y, montando en el ascensor, desapareció de la planta noble de Génova 13.
No notó el viento frio de la madrugada hasta que a su espalda oyó cerrarse el pesado portalón del garaje. Flip caminaba apresurado en el sentido inverso de las sirenas cuando una siniestra sombra le cerró el paso.

“Así que al final tú has resultado el más listo” escupió el Hombre del Gabán mientras alguien por detrás le pasaba por el cuello al antifa el lazo de nylon de una cuerda de guitarra.
-Dámelo ahora
Flip urgó rápidamente en su bolsillo y entregó el objeto que con la misma rapidez pasó al bolsillo de el Hombre del gabán.
-¿Lo mato?
-No, déjalo ir. Este imbécil no deja de sorprenderme y ya tenemos lo que buscábamos y demasiados fiambres por esta noche.

Flip caminó. Y caminó. Y caminó hasta que Madrid se hizo pequeña en el horizonte. Y entonces se sentó.
“Joer, debo estar en Arganda como poco” exageró mientras sus dedos aun temblorosos extraían un pitillo y con la otra mano buscaba el mechero en el bolsillo del pantalón. “Ostias, ¿y esto qué es?” se preguntó mientras clavaba la mirada en un pen-drive.

“Ahí va mi madre, que el julandras del gabán se ha llevado el Bic… ahora a ver quién me da lumbre”.
Y lentamente, amaneció.

LARREA   NOV/2018

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