LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: FLIP EL ASTUTO

 

Con la primera ostia la raya cambió simétricamente de lado el peinado de la grasienta cabeza de Gica Lagagner.
El segundo sopapo -que no tenía nada que envidiar del primero- volvió a dejar las cosas en su sitio.
-“Soy el Flip y voy a tirarme a la Bonzo”… ¡¡¡¡¿tirarme a lo Bonzo?!!!!… ¿tú eres retrasado o qué coño te pasa gitano de los cojones?, ¿y por qué no “tirarme a una monja” o “quemarme a lo Bobo”?
-Don Julían, ya le dije que el chaval no tenía muchas luces…
El Hombre del Gabán contemplaba aparentemente absorto el humo de su cigarro evanescerse en formas caprichosas por el techo y pensaba “eres astuto Felipe, se trata de una interesante partida de ajedrez y te juro que estás jaque mate”.
Saliendo de su ensimismamiento miró de soslayo al rumano esposado al respaldo de una silla que a juzgar por las astillas de la carpintería ya había pasado otras veces por el trámite, y poniéndose la americana le escupió: “Esto, Gica, me está doliendo más a mí que a ti. Me has defraudado mucho y hoy vas a aprender que el mayor logro del diablo es el de haber convencido al mundo de su inexistencia”.
Le gustaba mucho esa frase.
A continuación cogió la puerta para dirigirse a la Oficina donde le esperaba su jefe, no sin antes ordenar a uno de sus segundones: “Sacúdele un poco más, que se entere de lo que hay en juego”.

El baranda no podía creerse lo que estaba viendo: un vídeo de apenas 20 segundos de duración donde Flip con cara de haberse fumado la producción hortícola de Mohamed VI del Atlas entero, decía paposo “Soy el Flip y voy a tirarme a lo Bonzo desde to lo alto de la cruz pa que los proletarios sean corrutos sociales”.
-Será una broma…
-Tal vez el patsy se huela algo, se trata de un tipo muy astuto.
-Esta reivindicación no se la traga ni mi nieta de 8 añitos, Julián.
-La cortaremos y montaremos solapando las gilipolladas, ya estamos en ello.
-Cuéntame el plan.
-En un principio contactamos con la Brigada de Información de la Guardia Civil… no se fían. Desde lo de Galindo todos los dedos se les hacen huéspedes. Total solo pedimos que se hicieran los desbordados cuando llegara la marcha anarquista, pero el comandante exigió las órdenes por escrito y directamente de la oficina del ministro… por ahí nada que rascar. No hay problema, infiltraremos a varios grupos okupas a través de las rutas de senderismo que llegan hasta Cuelgamuros desde el embalse de la Jarosa, un par de autobuses trasladarán a un centenar largo de “excursionistas” radicales que accederán al Valle a través del bosque. Lógicamente tenemos agentes entre ellos que actuarán como estopa.
-¿Y los ultras?
-La extrema-derecha siempre accede hasta la explanada argumentando que van a la misa de 11, son fachas pero no son tontos, y cerca del mediodía estarán todos haciendo piña en la puerta de la basílica. A las 12 en punto está previsto que llegue el mensaje de suicidio del patsy a todos los grupos radicales anarcos de whatsapp y en ese mismo instante nuestro hombre se inmolará a lo Bonzo, lo que desatará ira y furia…
-¡Estamos en la era de la tecnología Julián!, muy bien tramado. Habrá supongo garantías de que el tipo se pegará el cerillazo en hora y tiempo…
-Precisamente estamos en este momento trabajando ese asunto…

“Kolega, tu chucho tiene menos gracia que Theresa May bailando Dancing Queen” afirmó el Guevara en tanto Flip intentaba en vano que Petitchien diera la patita a cualquiera del grupo de juglares antifas aturdidos que colapsaba el acceso de los jubiletas a los bancos del parque y sus efímeros rayos de sol. “Traigo novedades de la Coordinadora”, continuó Guevara: En previsión de la coloqueta que las fuerzas represoras pretenden hacerle a la Marcha, unos cuántos alcanzaremos la tumba del Franco campo a través, en plan mochilero. Según me indican, a las 12 habrá un importante comunicado oficial al que habrá que estar atentos.

Por unos breves instantes nuestro héroe quedó ausente, reflexionando por la trascendencia de la noticia… como si le sonara de algo, para de inmediato descartar cualquier idea y proseguir con la importancia vital del adiestramiento del cánido aprendiz de perro-flauta profesional.

La noche anterior de la anunciada por todos los informativos “mañana revolucionaria”, Gica Lagagner se dirigió a recoger a Flip con el lomo aun dolorido por los cien toallazos húmedos y las últimas instrucciones del Hombre del Gabán grabadas a fuego sobre sus costillas y su cerebrín:
“Escúchame bien macarrilla del tres al cuarto, que solo te lo diré una vez: coges al Felipín y le metes junto con dos tanganazos de vodka este coctel de cocaína, roiphnoles, dexidrina, morfina, lidocaína, benzodiacepina y aspirina. Haz que se lo meta todo y se quedará knock out, lo subes a la cruz y a las 12 en punto -¡óyeme bien!, en punto- das ok desde su móvil a mandar mensajes programados, le metes fuego al tolai y te apalancas por entre las piedras hasta que escampe el jaleo. ¿Lo has pillao o te hago un plano?.

-Ese Flip.
-Ese Legañas.
-¿Dónde vas con el chucho?
-Siempre viene conmigo, mi vieja dice que muerde las cortinas y se jiña en el parket, ¿ande vamos?
-Te invito al burguer, a un par de tragos y a probar un éxtasis que me ha pasao un lituano que pilota de esto…
-Molaaaaaaa…
A eso de las 3 de la mañana y con una reserva en la Hospedería como pasaporte, Gica Lagagner enfiló con su Dacia Sandero viejo por matrícula pero enorme de motor la pronunciada subida al Valle de los Caídos, metiendo en un momento dado el vehículo cual si fuere a buscar rebollones entre la pedregosa espesura de monte bajo, tras cruzar el barranco y a la derecha, un segundo exacto antes de que pudiera verse recortada contra el cielo la monumental cruz.
-¿Un tirito?
-Venga…
“Buuaaah, ¡cómo entra esto!”. El rumano miró –goloso- la bolsa mientras Flip se aseaba la tocha y apretaba a morro un largo sorbo de Stolichnaya reserva.
-¿Tú no?
-Bueno, pero solo un poquito que he de conducir.
Antes de media hora, Legañas se había bajado la botella entera y se había puesto a cara perro los dos molis mal contados que don Julián con esmero había programado que reventaran oportunamente el cerebro de Flip.

A la mañana siguiente…
“Flipante” se dijo a sí mismo cuando comprobó definitivamente que se encontraba en todo lo alto de la cruz del Valle de los Caídos. “Y ahora la pregunta es… ¿cómo coño he llegado hasta aquí?”.
Tras tentarse los machos y el entorno y descubrir junto a su lado un bulto inerte que asemejaba ser el del Legas con una garrafa de gasolina asida por una mano ya rígida y un Clipper con el escudo del Barça en la otra, Flip echó de menos a Petitchien y aterrorizado por la idea de que se hubiera extraviado en tan vasta extensión, cogió su peaso móvil full equipe y mandó un mensaje a todos los grupos registrados de whatsapp:
“Hola soy el Flip, se ha perdido Petitchien por el bosque de Cuelgamuros, ayudadme a encontrarlo kolegas, lo digo por los jabalíes, lobos y osos pardos que se encuentran donde menos te esperas por estos parajes. Gracias tronkos”.
En ese mismo instante dieron las 12 y nuestro héroe voló sorteando al rumano congelado e ignorando el monumental resacón, brincando de tres en tres los destartalados escalones hasta llegar a la base, para entregarse a la búsqueda del pequeño cachorro blanco como la nieve y mestizo como la madre que lo parió que mordía las cortinas de su vieja.
Desde los lindes de la Basílica, el pequeño pero compacto grupo de franquistas otearon cómo un grupo de un centenar de excursionistas mochileros huían en desbandada y a la carrera a través de los pinos… “Coño, ni que hubieran visto un oso”, dijo uno en mangas de camisa y tatuaje del Tercio.

Al día siguiente, el Hombre del Gabán entraba de visible mal humor a la Oficina donde Manolo presto le extendió periódico, café y coñac.
Los titulares de prensa destacaban cómo el nutrido dispositivo policial dispuesto personalmente por Marlasca había evitado los enfrentamientos entre extremistas en el Valle de los Caídos en una jornada que podía haber sido aciaga para la democracia y bla, bla, bla.
Ya en páginas interiores, un suelto daba cuenta del rumor extendido por una peña de senderistas de la presencia de alimañas hambrientas por la zona boscosa de Cuelgamuros.
Y en la sección de Sucesos se daba cuenta de la muerte, o bien por sobredosis o bien por hipotermia, de un indigente de nacionalidad rumana, sin especificar dónde se había encontrado el cadáver.
“Esta vez ganaste tú Felipín, pero la última palabra aun no está dicha” pensó mientras razonaba que no había calculado en toda su extensión la sin par astucia del antifascista.

LARREA   EN/2019

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