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LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: FLIP Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO. CAPÍTULO 9: A CALZÓN QUITAO

CAPÍTULO 9: A CALZÓN QUITAO

Gregoria “la huesos”, de hinojos sobre las botas y los pantalones dejados caer por Cantera se aplicaba en el francés como siempre solía hacerlo cuando sus artes eran requeridos para deleite de personas distinguidas.

El Matacuras recostado sobre un regio sofá orejero la acompasaba en la tarea de sacar lustre al sable asiéndola fuertemente por el moño, mientras con la mano que dejaba libre sujetaba un puro habano al que de tanto en tanto daba profundas caladas y miraba evanescerse entre las arañas del techo.

La tercera persona en la estancia sonreía complacido, y mientras disfrutaba a su vez de similar cigarro y de la escena, clavaba altanera la mirada sobre su invitado.

-¿La mama bien, eh?

-¿Crees que he venido hasta Ventas para que me la chupen?

-No, claro… solo es un obsequio de bienvenida a mi territorio. Tu y yo, querido Tomás, nos dedicamos a lo mismo y sería conveniente para ambos que acordáramos un pacto de respeto, ya sabes: entre bomberos no nos pisamos las mangueras, acotar las zonas de recaudación y todo eso…

-Y dime “querido” Pablo, ¿por qué tendría yo que hacer tal cosa?. A Agapito y a mí nos va bien con la situación actual

-Bueno, digamos que me ha contado un pajarito que tienes una china en el zapato y que tal vez yo sepa cómo resolverlo…

Matacuras se levantó bruscamente, casi violentamente, y sacando con el impulso el badajo de la boca de la Huesos, los últimos estertores salpicaron el mono impoluto de Pablo Sarroca, capo del Ateneo Libertario, la checa más sanguinaria del castizo barrio taurino.

-¿Pretendes chantajearme, Vicario?

El término “vicario” molestaba especialmente a Sarroca pues le recordaba su condición de hombre de Dios hasta el día antes de que comenzaran a escucharse los primeros cañonazos por toda España. Alumbrado en Francia e hijo de emigrantes retornados, zagal desertor del arado se buscó las habichuelas como tantos otros en la Santa Madre Iglesia y de ahí, para redondear la nómina, saltó al ejército. Por salir del atolladero africano del último de los Alfonsos se empleó de profesor, y enseñando a Fray Luis de León y Jorge Manrique fue contactado por la élite de la masonería para escribir un libro que exaltara los valores de la naciente república española. Ascendido por tal libelo a comandante, fue el mismísimo Largo Caballero el que le aupó al cargo que ostentaba en la actualidad.

-¡¿Cómo crees?!, ¡no!, por supuesto que no era esa mi intención Tomás.

A pesar de su estatus de “intocable” y de la inmensa organización de pistoleros y hampones que controlaba, el Vicario tragó saliva espesa cuando vio caer contra él la inmensa montaña de músculo y mala entraña que completaba bajo una mirada enajenada Tomás Cantera.

“Por favor, guárdate eso y déjame explicar” dijo Sarroca señalando trémulo el cipote que aún penduleaba goteante a escasos centímetros de su bigotito roto de inspiración castrense.

-Despacha a la furcia y empieza a largar ya… ¡Vicario!

A Gregoria no hizo falta transmitirle la orden: sabía que se hablaba de ella, devolvió las tetas al sostén, subió la cremallera del mono justo hasta donde el canalillo desafiaba la gravedad y pellizcando con dos dedos la manga derecha limpió de jarabe la comisura de sus labios. Un portazo anunció el comienzo de la reunión.

Sarroca se armó de valor y paciencia para recomponer el gesto e intentar guiar la conversación por los derroteros que había preparado. Antes de tomar asiento sacó teatralmente de la vitrina una bandeja de plata con una jarra con agua, dos vasos anchos y chatos de grueso cristal tallado en su base con motivos celtas y una botella de cuya etiqueta emanaba una promesa: 12 años, embotellado en Aberdeen por Chivas Brothers.

-¿Sabías Tomás que el whisky en realidad lo inventaron los irlandeses?

-¿Sabías imbécil que me importa un carajo quién inventara qué?

El Vicario desoyó el exabrupto y continuó con su guión:

-Es un espiritoso extraordinario, no había tenido ocasión de probarlo hasta que empezó esta guerra. Dicen los escoceses que lo destilan de malta y turba con las propias lágrimas de sus dioses vertidas a través de montañas y acantilados en el Spey river. Muy poético y evocador, aunque en realidad, en Irlanda se venía haciendo desde casi un siglo antes.

-¿Y?

-Entonces, cualquiera con la debida información podría afirmar que los escoceses son unos embusteros… como el mismo prívate McFly.

El ex hombre de Dios sonrió al darse cuenta de que había conseguido su propósito: captar la atención del matador de hombres de Dios. Que éste conociera del hecho de que disponía de información privilegiada acerca de Flip le garantizaba, al menos de momento, permanecer con vida. Ahora debía ser cauto y manejar la situación sin poner nervioso a su interlocutor que había dejado caer la diestra sobre las cachas del nueve largo que asomaba por el bolsillo de la zamarra.

-¿Dónde está?

-¡Oh!, llegaremos a esa parte a su debido momento querido Tomás, pero primero quiero que tú y yo razonemos sobre el futuro de nuestras, llamémoslas, organizaciones.

-Soy todo oídos “querido” Pablo.

El gurú del Ateneo de Ventas alargó a Cantera uno de los vasos generosamente escanciado e hizo lo propio para consigo mismo. “Por nosotros”, levantó su copa en brindis sin que su invitado se inmutara y tras dar un sorbo manteniendo en boca unos instantes el néctar, saboreó, tragó, y añadió un poco de agua en la copa. El Matacuras se apretó de un sorbo el lingotazo para disgusto de su anfitrión: “el whisky no se bebe así…” y le apremió para ir al grano:

-Suéltalo.

-Bien, el asunto está así: nuestro común amigo Agapito tiene las horas contadas. Ha caído en desgracia y ni el comisario Lino, ni Pozas, ni Carrillo, ni el mismísimo Prieto pueden hacer ya nada por él. Se le ha ido la mano, se hizo egoísta y no ha sabido repartir debidamente el beneficio de las requisas; conclusión: no hay bastantes balas en la Checa de los Condes de Rincón para matar a todos los que se la tienen jurada al linotipista. El gran García Atadell y sus acólitos pronto serán historia. Amén, si se me permite la expresión. Pero tú no tienes porque caer con él, tienes talento y yo podría brindarte la oportunidad de poner esos talentos a mi servicio.

-¿Y qué hay para mí?

-¿Aparte del escocés y salvar tu vida?

-De mi vida me cuido yo, y en cuanto a McFly más pronto que tarde lo encontraré, con o sin tu ayuda.

-Ok, te creo. Hablemos de negocios pues: en una casa en Ciudad Lineal tengo almacenadas un par de cientos de cajas del mismo licor que estamos bebiendo y otros similares, además varios miles de latas de carne, de mantas, y un par de toneladas de azúcar y café, pastillas de chocolate, tabaco… en fin, que tengo una pequeña despensa. Además, adquirí un hotel junto al Ateneo donde guardo alhajas, objetos religiosos de gran valor, obras de arte, valores bursátiles y cosillas por el estilo. La oferta es: tú me ayudas a aligerar los depósitos de García Atadell y yo te convierto en socio de mi organización.

-¿Y después?

-Simple: vendemos el stock de alimentos a la intendencia de uno u otro ejército y con el resto hacemos las maletas y salimos del país por una línea segura.

-¿Cómo desvalijaremos al linotipista?

-Un día antes de que se curse la orden de detención seré avisado, dispondremos de 24 horas para limpiarlo. ¿Estás conmigo?

-Lo estoy, ahora dime dónde se esconde el escocés.

-Lo ha tomado bajo su protección un tal Barrado, ácrata y periodista free-lance.

-¿Barrado?, no le conozco…

-Un sujeto muy peculiar, se gana la vida escudriñando todo y preguntando por todos, subasta sus artículos entre las agencias y los noticieros. Odia a los comunistas y los comunistas a él, pero está vinculado a la CNT y es amigo personal de Cipriano Mera, del ministro García Oliver y de Melchor Rodríguez… es intocable.

-Si algo sabemos de este Madrid es que aquí a estas alturas ya no queda nadie intocable…

La mañana, aunque invernal, había arrancado sonriente con un sol que invitaba a pasear bajo los cedros del Retiro entre el jardín de Vivaces y el Parterre francés, con el Ciprés Calvo acompañando el desayuno. Flip sumergía su ya séptimo bartolillo en el tazón de chocolate mientras buscaba con el rabillo del ojo la reacción del Cojo Barrado a su relato.

Éste, con ambas manos entrelazadas por los dedos y los brazos acodados sobre la mesilla de mármol miraba fijamente al antifa sin mostrar ninguna sorpresa ni emoción destacable.

-Bueno, al menos no eres un marciano…

-Qué va tronko, yo soy del barrio de Salamanca, aunque me muevo más por el Lavapies. Me mola mazo.

-¿Y no sientes la curiosidad de darte una vuelta por allí?

-¿Pa qué?, si no conozco a nadie de esta época, ¡pues no ves kolega que yo no he nacido aún!…

El periodista seguía examinando atentamente a Flip buscando alguna pauta o guiño que evidenciara la locura, pero el desparpajo del relato y la simpleza y la naturalidad de su comportamiento invitaban la curiosidad innata de su oficio a no salir corriendo… al menos de momento.

-No te lo has creído, ¿verdad tronko?

-Bueno… yo creo que tú sí lo crees.

Barrado tomó aire y repasó las notas que había tomado a vuela pluma:

-Recapitulemos: los franquistas ganan la guerra, instauran una dictadura de 40 años en los que se erradica el analfabetismo y la mortandad infantil, se instaura la enseñanza libre y gratuita que incluye becas universitarias, y un sistema de atención sanitaria para todos los trabajadores, viviendas de protección oficial, universidades laborales, vacaciones pagadas, periodos de desempleo remunerado por el Estado, pensiones de jubilación, industria, bienes públicos y de equipo… y luego se disuelven voluntariamente dejando paso a una democracia…

-Eso es.

-¿Y hay un juez que pretende juzgar a Franco?

-Ya te digo kolega: el juez Pelazo… ¡le tiene una tiña!

El Cojo dejó perder unos instantes su vista en el cielo mientras maduraba una decisión, al poco dio un respingo y se dijo así mismo “sea”, y con un gesto discreto previamente convenido llamó la atención de una persona que, aparentemente distraída, daba de comer a las palomas.

-Flip, quiero presentarte a alguien que nos puede ayudar a sacarte de aquí.

El antifa se dio la vuelta para darse de bruces con un rostro y una figura femenina dulcemente familiar…

-¡¡¡¿¿¿Violeta???!!!

(CONTINUARÁ…)

LARREA – Agosto 2019

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