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LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: FLIP Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO (CAPÍTULO IV)

 

CAPÍTULO 4: TOMY EL MATACURAS

Para encontrar los servicios bastaba con guiarse por el olfato: un fuerte olor a cuadra alcanzaba a dominar el tufillo generalizado de sudor aleado con el aroma agrio de la pila de vasos y platos pendientes de enjuagar.

Entrando y a la derecha medias puertas representaban toda la intimidad de los dos únicos retretes, de gran sobriedad… tanta que ni existía: un agujero mondo y lirondo en el suelo y una cuerda de pita trenzada para hacer circular la descarga suponían todo el mobiliario, aderezado, eso sí, de sendos ganchos de alambre adosados a las tuberías donde pulcramente recortadas en cuartillas se encontraban las páginas del ABC… y no precisamente de cortesía para entretener al usuario. Una pila de mármol con dos grifos, a la izquierda, y espejo para asearse; y una pared frontal como urinario familiar, con bordillo y canal a los pies que no desaguaba con la rapidez recomendable, completaban el escusado.

“Vaya pocilga, colega” pensó Flip mientras desabotonaba el bombacho y se aplicaba a la meditación frente a los azulejos roñosos. En ello estaba cuando a su lado, casi rozándole, otro parroquiano se puso a su vez a orinar.

“Ya está: el clásico mirón, estos son de cualquier época” razonó con sorprendente brillantez el antifa para sus adentros.

-Qué pasa tronko, ¿te gusta lo que ves?

Súbitamente Flip vio sus pies despegarse del suelo, elevado en volandas asido por el pescuezo, aterrizó de bruces contra uno de los cagaderos. El responsable del vuelo antifa sin motor: el supuesto mirón, un verdadero armario ropero con pelliza de tres cuartos solapona en piel vacuno cruzada y cerrada con cinturón, cabello rasurado al cero y mirada de loco.

“Con que tronko, ¡eh!” dijo el cafre mientras atrancaba la puerta de entrada y se dirigía, con el paso firme del que conoce exactamente su siguiente golpe, hacia nuestro héroe.

“Tú no estás bien, chaval” dijo Flip despegando algunos tropezones de mierda adheridos a su ropa en el vuelco, en tanto a hurtadillas calibraba su tocata y fuga por el estrecho tragaluz.

-¿Quién eres?

-¿Yo?, Flip Mcfly…

-¡Y una polla!

-¡Uy que no!

-A ti te han mandado el Bacterio y el Pelazo a buscarme.

-Perdona…

-Mira capullín, te voy a explicar un par de cosas…

A pesar de lo desesperado de la situación, a Flip el asunto aquél de que tanta gente se empecinara en “explicarle un par de cosas” ya hacía tiempo que le molestaba especialmente, así que en un arrebato de gallardía se levantó de un brinco y desdeñoso escupió en su cara: “para empezar, capullo tu padre”.

Un solo crochet lateral pero magníficamente ejecutado sobre el mentón, lo que manifestaba una depurada técnica en el pugilato, dejó el loable intento de Felipín de nuevo sentado sobre el huraco donde flotaban un par de truños. Recompuesto el gesto, nuestro héroe se encontró con la boca llena por el purito de una 9 largo RE, de las fabricadas en Valencia desde la caída de Unceta, y la cara de sicópata de su interlocutor en el lado bueno del cañon.

“Mira Flip o como carajo te llames que a mí esa parte me la suda, cuando el hijo de puta burgués del juez Pelazo me ofreció cínicamente el trato cabrón tenía bien claro que: o muerto en vida en el maco, o muerto en un experimento de pirados… me quedaba con lo segundo. Para mi propia sorpresa el cacharro del tiempo funcionó y desde hace un par de meses ando haciendo fortuna por aquí. No sé si te das cuenta de lo que significa conocer lo que va a pasar… no solo sé quién va a ganar esta puta guerra, sé donde amarrará el Vita con el botín de los saqueos de Prieto y Negrín, sé cuál será el gordo de navidad de 1953 o de 1961, sé cuál será la quiniela millonaria de 14, sé donde se desarrollarán proyectos urbanísticos… sé… ¡lo sé todo!. Estoy haciéndome con un capitalito para invertir en el futuro y multiplicarlo por mil… y ni tú, ni ningún parido lo va a impedir, así que vete rezando si eres creyente porque hasta aquí has llegado.

En ese momento la puerta cedió por un violento empujón y Merryman entró abrupto en la estancia. Contemplando la escena, tiró mano al cinto y desenfundó su pesada Mauser C96. Con rotundo cerrojazo, encañonó al tipo de la pelliza.

-¿Qué está pasando aquí?

“Tranquilo capitán, baje su arma, estaba interrogando a este sujeto, tengo motivos para pensar que se trata de un quintacolumnista” dijo Tomás Cantera mientras exhibía su acreditación especial de las Milicias Populares de Investigación firmada personalmente por Pedrero y García Atadell.

-Yo te conozco… ¡tú eres el Matacuras!, pues se equivoca señor, este valeroso voluntario escocés está bajo mi mando y mañana salimos a primera línea de fuego a defender la República y la revolución proletaria.

-¿Dónde?, si puede saberse…

-A Morata de Tajuña, a las órdenes del glorioso comandante Líster tomaremos el cerro Pingarrón.

-¿Con que al Pingarrón eh…?, muy bien Flip, te puedes ir, ya que te avala el capitán…

-Merryman, capitán Bob Merryman

-Suerte “Garicuper” y no olvides preguntar por quién doblan las campanas…

Y de sonora carcajada y patada a la puerta, Tomy Gun, ahora Tomas Matacuras, abandonó el retrete.

(CONTINUARÁ…)

LARREA – JUN 19

 

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