LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: LOS MUERTOS SE FILTRAN POR LAS PAREDES

“Éstas no son horas” dijo Corral de mal café mientras abría los seguros para que subiera Flip a su muy fardón 4×4 japonés.
“Es más, te diría que no son horas para gente decente como tu y yo” añadió con sonora carcajada y repentina mejoría del humor matutino.
El reloj del salpicadero señalaba las 6, exactamente igual que la temperatura en el exterior, lo que Flip intuyó de mal augurio: “como vea un tercer seis, salto del coche en marcha” pensó mientras acomodaba entre sus piernas el casco de obrero, colocando en su interior un paquete de donetes blancos, un blister de tranchetes, dos lonchas de pan bimbo y una botella de agua de solares que su madre le había preparado, cual hatillo de pastor, con sumo mimo.
-Buen barrio el tuyo, Felipe.
Ya te digo colega, cosas de los viejos, yo para rular por ahí me mola mazo Lavapiés.
-Cuestión de gustos, yo prefiero vivir en la urbanización y apenas si salgo de allí. Solo para ir al gimnasio, me gusta ir a la hora de las actividades escolares, ya sabes: natación, judo… es increible cómo se retuercen esos cuerpecitos, ¡y qué flexibilidad!
-Yo de chinorris jugaba al futbito.
-Vaya… y dime Felipe, ¿de pequeño te gustaban las películas de gladiadores?

La M-30 se abría diáfana dejando paso lentamente a la claridad que enuncia el nuevo día, en la radio cantaba José Luis Perales algo de un barco, con Corral haciendo los coros en vivo y en directo, mientras por los pies y los costados un airecito caliente hacía el trayecto más y más agradable. “Creo que aun puedo volver a coger el sueño” suspiró Flip un segundo antes de que su compañero de viaje decidiera cambiar aquel bucólico ambiente por el noticiero de la Cope.
“Señoras, señores, me alegro, buenos días”, entró Carlos Herrera por los altavoces -sonido envolvente hifi, subwoofer y amplificador que prácticamente conseguían que olieras hasta su aliento- anunciando: “El día de hoy comienza con una nueva excavación de la Memoria Histórica, a las 12 conectaremos con la rueda de prensa”.
-Esos somos nosotros.
-¿Quiénes?
-Los de la excavación, tonto. Presentación, comunicado a los Medios, rueda de prensa… ya te dije el otro día que hay algo que me huele mal. Fíate de mi instinto de político chusquero: aquí se está tostando algo y no será pequeño. Además, ¿por qué lleva el asunto el concejal de Obras y no el de Asuntos Sociales?, ¡eh!, ¿qué me dices?.

Flip no contestó, sobre todo porque no había entendido nada de lo que le había dicho el somé.
No había terminado de amanecer cuando las puertas del cementerio se abrieron para el Equipo de Trabajo.
“Tú y tú, coged la carretilla, la herramienta y el botijo” dijo el capataz Juan Lozano señalando a Corral y a Flip, “y seguidme todos, no os perdáis”. Nuestro antifa protestó sin mucha convicción:
-En tantos que hay…
-¿Cómo has dicho?
-No, que parece que acabará haciendo bueno hoy.

Los pasillos aun en penumbra, el silencio rotundo solo roto por el chirrido del arrastre de la carretilla, los pasos sordos de los caminantes sobre la arena, y el ir y venir del agua dentro del botijo, comenzó a darle canguelo a Flip que se pegó a su nuevo mejor amigo al punto de tropezarse con sus talones.
“Bueno, pues aquí estamos” dijo el capataz Lozano. “Ese es el nicho y ya sabéis lo que toca”. Hablaba para todos en general, pero en realidad solamente miraba a dos. “Quitáis la losa y… pico, pala, pico, pala hasta que salgan los primeros huesos. En cuanto aparezca un fiambre, os paráis y que los voluntarios hagan lo que tienen que hacer”.
“Perdone, pero si no he entendido mal, ¿lo de pico, pala, pico, pala lo tenemos que hacer éste y yo?” dijo Corral dirigiéndose al capataz y mientras señalaba a Flip.
-Y qué quieres, ¿que lo haga yo?
-Hombre compañero, yo creo que estamos aquí bastantes cristianos y un ratito uno y otro ratín el otro, en un momentín quedaría listo.
-Los voluntarios republicanos son eso… ¡voluntarios!, para otros cometidos. Vosotros dos sois los currelas, así que… ¡a tirarle millas!, y si no os gusta, llamo al juez y caminito a Soto.
“Pues fíjese Lozano, que un poco de ejercicio es justamente lo que necesitábamos éste y yo” resolvió rápidamente Corral asiendo la pala por el mango y largando el pico a Flip.

6 horas y 40 minutos más tarde y ya sumergidos con más de medio cuerpo en el nicho, por fin a los excavadores se les autorizó a hacer una paradita y meterle mano al hatillo preparado por Margarita, la mamá de Flip.
El sol ya estaba alto aproximando el mediodía, y sus rayos picaban en el lomo barruntando agua.
“Y si no es mucho preguntar” se dirigió Corral a los siameses, ¿en todo este lío, cuál es vuestro cometido?. Con cierta flojera, uno de los preguntados levantó la mirada de la columna de Carlos Boyero en El País para informar:
-Controlar amigo, básicamente controlar.
-¿Controlar qué?
-Básicamente lo que salga de ahí.
-¿Y quién os creéis “básicamente” que va a salir?, ¿Batman?.
“Cualquier cosa es posible amigo” afirmó, mientras el resto de los siameses asentían a cabotadas. “En otra excavación y encima en presencia de testigos, los primeros cadáveres que aparecieron llevaban crucifijos en cuellos y manos. No tenemos ganas de que nos aparezca algún sacristán, no favorece mucho la reputación de nuestra digna asociación”.
“Ni que lo digas” añadió otro, “como en Teruel cuando resultó que los soldados de la fosa habían sido fusilados por órdenes de Líster” . El que ejercía de baranda miró con desaprobación al que había hecho el último comentario y consultando su reloj dio por terminada la conversación, “nosotros nos vamos a la rueda de prensa y al ágape posterior con el alcalde y los periodistas, que con tanta conversación nos ha entrado hambre, vosotros al tajo que de aquí han de salir más subvenciones, ¡quiero decir… cadáveres!”.

Marchados los controladores, con las primeras gotas de la lluvia anunciada la pareja de currelas volvió a introducirse en la incipiente sima de la excavación.
“Colega, a mí me da muy mal rollo eso de que pueda salir un sacristán con un crucifijo colgado del cráneo” dijo Flip mientras Corral le vacilaba socarrón “Uuuhhh Felipe, soy el padre Apeles y vengo a por tíííí”.
-Tronco, yo estoy doblao, creo que voy a zamparme unas rulas…
-¿Anfetas?
-Pos si, ¿qué pasa?, esto es una puta ful y voy a …
-¡¡Pásame un par de ellas!!

En dos horas los dos voluntarios judiciales habían abierto una excavación digna de un equipo de espeleología de Al Filo de lo Imposible. Tan afanados se encontraban en la tarea –pico, pala pico, pala- que no habían advertido que llevaba un buen rato jarreando a cántaros.
De repente, las paredes laterales comenzaron a ceder hasta reventar cubriendo al dúo dinámico de mortajas, ataúdes y cadáveres de las fosas contiguas.
-¡¡ Socorro, socorro, los muertos se filtran por las paredes!!, chillaba desesperadamente Flip mientras por el rabillo del ojo se aseguraba de que no hubiera ningún sacristán crucifijo en mano dispuesto a arrastrarle hasta el averno.

LARREA   NOV/2018

[Y no se pierdan el desenlace de esta fantástica aventura en nuestro próximo y apasionante episodio: FLIP Y TUTAN-KABRÓN]

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate