LAS INCREIBLES AVENTURAS DE FLIP EL ANTIFA PRESENTA: TORMENTA EN EL VALLE

 

Un dolor punzante en la yema de los dedos despertó, atroz, a Flip.
Con la lentitud propia del que ha pasado una noche toledana y con atisbos de congelación en sus falanges, nuestro héroe se irguió con torpeza frotándose los ojos con las comisuras de los puños por forzarles a abrirse y así descubrir, en un desplome de 50 metros de vellón, el limpio amanecer de un gigantesco valle de coníferas.
Víctima del vértigo, Flip se apoyó sobre las frías piedras y tomando un trago de aire se asomó con decisión baturra para ampliando sus horizontes, ver nítidamente la explanada, los escalones y hasta el portalón de entrada a la basílica.
“Flipante” se dijo a sí mismo cuando comprobó definitivamente que se encontraba en todo lo alto de la cruz del Valle de los Caídos. “Y ahora la pregunta es… ¿cómo coño he llegado hasta aquí?”.

La reunión resultó especialmente áspera, todas lo eran cuando las presidía el director del Departamento en persona, pero en esta ocasión el nerviosismo que le había transmitido al baranda el Ministro tenía efecto contagio.
Había nerviosismo y había urgencia, de eso El Hombre del Gabán no albergaba ninguna duda, a algunos de sus jefes no los había visto tan preocupados desde aquellos lejanos días del Señor X en que descalcificaron a Lasa y Zabala en Busot.
Saliendo del Palacete de Casa Valencia, caminó dando espalda a la Castellana y en un par de requiebros y una chicuelina se coló en una coquetuela cafetería donde sin necesidad de abrir el pico le despacharon el periódico, un café y un copazo de Magno de los que quitan el hipo y reblandecen empastes.
Pasando del diario, dejó enfriar el negrito y en dos sorbos hizo invisible el coñac, encendió un pitillo sin merecer ni una sola mirada desaprobadora y tras dos largas bocanadas salió a la puerta mirando con sorna su reloj, “y… 3, 2, 1” descontó, apareciendo por la esquina como por arte de magia su superior jerárquico.
“No veas cómo está el patio Julián” dijo el baranda sin detenerse acudiendo directamente a la barra: “Manolo, ponme un Jack y un agua con pelotas y me lo llevas a la oficina”.
La “oficina”, en realidad una antigua bodega que había pasado incluso por refugio antiaéreo en guerra y ahora reconvertida en discreto reservado para reuniones privadísimas, era el lugar donde tradicionalmente solían ventilarse las decisiones más trascendentales del Departamento.
Julián el Hombre del Gabán sorbió de un trago el café frio e hizo un gesto con un dedo para que Manolo acompañara con la comanda un segundo copazo, y con paso firme descendió hasta la oficina donde ya su jefe se encontraba en mangas de camisa y corbata floja.
-¿Habéis visto al Presidente?
-Quita, quita, la reunión ha sido con el marica y la Secretaria de Seguridad, la cursi esa valenciana… la verdad es que no se enteran de nada pero lo realmente cierto es que Sánchez está que echa las muelas.
-Aún les pasa poco
-No me jodas Julián, que son los que mandan
-Serán los jefes, pero no son los que mandan… eso lo sabes tan bien como yo
-Sea como sea, la orden es facilitarles el gobierno y eso es exactamente lo que vamos a hacer
-¿De qué va el asunto esta vez?
-¿De qué va a ser?, del puto Franco y la puta exhumación. Se metieron en un jardín y no saben cómo salir de él sin hacer el ridículo.
-Que deleguen en una Comisión de Expertos…
-Eso ya lo hizo Zapatero para quitarse el marrón y no va a colar a estas alturas, y menos con tanta propaganda
-Y, ¿cuál es el plan?
-Lo de siempre…
-¿Cargarse al Prior?
-No, lo otro…
-¿Un altercado?
-Sí, que sea sonoro, un enfrentamiento bronco con detenidos, heridos, tal vez incluso un muerto, cámaras de televisión… en fin: el lote completo. La prensa hará el resto y el Gobierno actuará en consecuencia… ¿Tenemos la gente?.
“Sí, claro”, el Hombre del Gabán repasó mentalmente a todos aquellos grupos que tenía infiltrados a derecha e izquierda y se reafirmó: “sí, claro”. Pero de inmediato apostilló: “aunque aquí lo verdaderamente importante será el cebo”.

El baranda se bajó de un trago el bourbon, se pasó satisfecho la lengua por los labios y tomó de nuevo las riendas de la conversación por concretar las órdenes precisas, y dibujarle a su hombre de confianza en estos menesteres las líneas maestras:
Tienes que encontrar gente que no se venga arriba con facilidad, recuerda lo de Atocha: el asunto casi se nos fue de las manos. Habíamos pensado en algo similar a lo de Montejurra en el 76, las características de Cuelgamuros son parecidas, incluso la orografía agreste del terreno nos permitiría intervenir discretamente sin que nadie se apercibiera…
El Hombre del Gabán le atajó:
Ese no es el problema, el enfrentamiento está servido si –por ejemplo- conseguimos que se movilice una marcha anarquista para “okupar” la basílica. Acción-reacción, los grupos ultras se organizarán para impedirlo y la ensalada de ostias será de aupa el Erandio. El asunto delicado de manejar es que a estas alturas hay demasiados ojos puestos sobre el Valle de los Caídos y el Gobierno está obligado a instalar un fuerte dispositivo policial para impedir los enfrentamientos, so pena de quedar en evidencia la jugada. Necesitaríamos un chivo expiatorio con notable currículum de fanático antifascista e incluso amplio historial delictivo, el típico lobo solitario cuya actuación descontrolada provoque el caos, ese sería el punto de inflexión que desataría la violencia.

Los dos agentes se quedaron en silencio repasando mentalmente las perversas ideas que se habían expuesto sobre la mesa, silencio que solo fue roto cuando ambos simultáneamente gritaron: “Manolo, tráete dos copas más”, lo que no estaba nada mal pensando que apenas habían tocado en el reloj las 10 de la mañana.
Tras varios lingotazos y un repaso intensivo a la última derrota en casa del Real Madrid -“ese Benzema es un paquete y un vivales, lo que yo te diga”-, jefe y empleado decidieron que ya era hora de irse un ratito de putas por acabar felizmente la jornada laboral. Antes de salir de la oficina, el baranda quiso zanjar el asunto:
-Me gusta tu idea, ve perfilándola, la “Operación Tormenta del Valle” queda en tus manos y quiero ser informado diariamente. Dime, ¿ya tienes el “patsy”?.
-Sí, tengo alguien en mente que encaja perfectamente en el rol de cabeza de turco, pero habrá que trabajarlo, se trata de un tipo muy astuto…

A poca distancia de allí, ignorante de la oscura trama que se cernía sobre él, Flip con la boca abierta observaba atentamente dos palomas copulando colgadas de la carcasa de una farola pública, “vaya, creo que me he tragado una mosca”.

CONTINUARÁ…

LARREA   EN/2019

 

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