LAS PUTAS Y EL TOCINO

Ya hace rato que anocheció y aún estás dándole vueltas al último legajo que “para-mañana-sin-falta” dejó caer el jefe sobre tu mesa mientras de reojo adivinabas su estela desapareciendo, fugaz, tras la puerta.
Enfilas con tu coche la rotonda de salida del polígono y en el primer cruce te aborda una señora puta y te lanza -como un desafio- la oferta del día: “follar 20 euros”.
Tu cabeza, que aún anda un minuto por detrás de ti dándole vueltas a las últimas horas de curro, reacciona mecánicamente y anticipándose al instinto de hacerse el sordo, te escuchas a ti mismo preguntando: “¿oye, y qué incluye la oferta?”.

Aún resuenan en tus oídos las palabras, altas y sorprendentemente claras para alguien que apenas conoce tu idioma: “follar y chupar polla, 20 euros”, y sonríes con los devaneos de tus propios pensamientos dejados a su libre albedrío, “vaya, a éstas no hay que pedirles una rúbrica del sí es sí… el documento oficial de autorización femenina lo llevas en la cartera, sellado por el Banco de España”.

Subes el volumen del noticiero -por cambiar de aires- y escuchas, con un acento que te recuerda mucho al de la oferta de 5 minutos atrás, a una princesa teutona confesando, supuestamente en secreto, lo mucho que tuvo que trabajar -cadera y muñeca- para que el Pretérito le comprara un chaletito de montaña cerca del Alpe D’Huez, que es lugar de clima saludable y donde Perico Delgado se cubrió de gloria.
A renglón seguido, el locutor radiofónico, sin desplazarse de Alemania, informa de que togados germánicos han decidido por cuenta de todos los españoles que Puigdemont en realidad no quiso sublevarse, sino -en todo caso- algo mucho más venial y disculpable.

Y esto lo dicen en un país donde han encarcelado a una nonagenaria por decir, argumentar, documentar y hasta probar, que la historia del Holocausto merece -como poco- un profundo debate.
“Al final, de ese país, solo vas a poder fiarte de la cerveza”… razona tu mente, nuevamente a su bola, mientras vuelve a asomar la sonrisa a tus labios cuando concluyes: “ya entiendo todo, será que los jueces son unos pedazos de hijos de… Corinna”.

LARREA  JUL/2018


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