LAS RATAS Y LAS TRINCHERAS

 

“El hombre no es más que una fábrica de recuerdos”
RGS, La gran esperanza

Por fin tiraron al gallego y lo hicieron siguiendo la tradición de la izquierda española: haciendo trampas.
Sánchez, esa máquina de perder votos para su formación, puede ahora alardear delante de sus barones -siempre dispuestos a guillotinarlo- que ha vuelto a llevar al desahuciado partido de Iglesias “el viejo”, las mieles del gobierno de la nación.
Poco importa que haya tenido que ser españolista y federalista a la vez, monárquico y republicano, azote de corruptos y aliado del PdCat, contrario a los Presupuestos y decidido a gobernar con ellos, compañero de víctimas de ETA y socio de Bildu, defensor del 155 y de liberar a los políticos presos, “salvador” de España y aliado de los que van a desmembrarla.
Nada importa, salvo el Poder. Cuando Maquiavelo retrató al principe renacentista, no podría ni por azar haber imaginado cuánta miseria puede llegar a albergar un mortal en su corazón.

De las riadas de tinta que se han vertido haciendo leña del árbol caído -muchas de ellas sonrojantes porque hoy azotadores, ayer mismo lamían las suelas del ya ex Presidente-, una de las más crueles y esperadas precisamente por su previsible crueldad, era la del espíritu santo de Podemos, gurú del nuevo Frente Popular e inoculador de veneno desde su tribuna: el profesor Cotarelo.

Ramón Cotarelo (“los españoles saben que no tienen una nación, es imposible que una persona normalmente constituida y medianamente versada en historia pueda decir que es nacionalista español”) es una alimaña, sí, pero desmemoriada; característica ésta -la de la falta de memoria- común entre los tahures zurdos.
Cotarelo, en el primer lustro de los 90 y con el gobierno de González absolutamente cercado por la corrupción (tan institucionalizada que incluso el hermano del vicepresidente Guerra disponía de una oficina anexa a la Junta de Andalucía donde se negociaban las comisiones de los contratos que iban a adjudicarse en el edificio contiguo) y ¡ojo!, por el terrorismo de Estado; se fajó duramente en la defensa de un PSOE cuya situación de entonces se asemeja con tanta exactitud a la del PP actual que todo aquél que peine canas puede verse retratado como un día de la marmota.

El profesor (que desde 1986 se había convertido en un paniaguado del Soe a través de sus Jornadas de Jávea y que incluso tuvo el descaro de pedir ¡en la misma jornada de reflexión! el “sí” a la entrada en la NATO desde una columna en El País), cuando el Ejecutivo comenzó a desmoronarse escribió “El golpe de Estado difuso” (Ediciones B, 1995) donde denunciaba una supuesta conjura político-mediática para derrocar el gobierno de González por medios poco democráticos…
El puto día de la marmota, oiga.
“Que viene la derechona” era el grito agónico entonces.
“Que vienen los rojos”, es el SOS lanzado ayer por “los patriotas populares”.
Y, ¿que tan mal le fue a la zurda con los gobiernos derechones?.

Veamos: Ley de Memoria Histórica en vigor y acometiéndose arbitrariamente -incluso desafiando tribunales- en pueblos y ciudades. Leyes de “Género” llevadas al extremo del absurdo de las minorías LGTB. Aborto legal. Desafío secesionista con golpe de estado poco o nada encubierto y en pleno desarrollo a día de hoy. Aumento exponencial de la población inmigrante.
Si contamos con que los recortes en sanidad, educación y políticas sociales ya habían sido puestos en marcha por el incapaz ZP… ¡oiga!, no parece haberle ido muy mal al Psoe. Salvo, ¡claro está!, que solo podían trincar de sus cortijos andaluces.

Cotarelos aparte, la verdad es la verdad aunque la proclame el porquero de Agamenón: el Partido Popular es una cochambre. Pero que nadie se llame a engaño, una cochambre perfectamente homologable a todas las que gobiernan u opositan a hacerlo en Europa: la verdadera hez son los partidos políticos.
Son la herramienta perfecta del capital.
Todos y cada uno de ellos.

García Serrano -el único- relataba cómo con el avance de las milicias falangistas, salían de sus escondites una ralea de cobardes -curas, terratenientes y otras chusmas- que pronto se emboscaron en los balcones de sus casas saludando con pañuelos inmaculados, algarabía y enseñas nacionales el paso de los libertadores que iban a morir por ellos en los páramos de España.
Decía el Maestro, “viéndolos, sabíamos que antes pronto que tarde tendremos que volver nuestros fusiles contra ellos”.
No pudo ser.
Pero nunca es tarde porque la tarea de España está toda por hacer.

Mal que nos pese, es mejor seguir en las trincheras, pocos y pobres, olvidados e ignorados, con fango hasta las rodillas y ratas golosas correteando entre la vigilia de nuestros fusiles… ¡pero leales! .
Porque “esto”, esto amigos y camaradas, no ha hecho más que empezar.

LARREA    JUN/2018

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    1 thought on “LAS RATAS Y LAS TRINCHERAS

    1. España va en caída libre …y no hemos tocado fondo. .. a veces pienso que es mejor llegar al desastre..tocar fondo. ..y desde el fango ..empezar a subir. ..

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