LECCIONES DE AJEDREZ PARA DEMÓCRATAS

punica

TEMA 1 : EL GAMBITO PÚNICO

En Ajedrez, se llama gambito al movimiento en el que se sacrifica alguna pieza propia para obtener alguna ventaja en el juego. Se suele sacrificar una pieza menor, generalmente un peón, para facilitar la acción de las piezas grandes.
Para entender este concepto, nada mejor, queridos niños, que poner un ejemplo práctico:

Posición Inicial.- Juego controlado.
Imaginemos que tenemos un Sistema político basado en el engaño, el mamoneo y la corrupción. Lo que vulgarmente se conoce como Democracia Parlamentaria. Como cualquier político demócrata que se precie, nuestra misión es facilitar el desarrollo de las piezas, grandes, los bancos y lobbys financieros, mientras mantenemos distraída a la opinión pública, es decir, a la masa de imbéciles que nos vota y nos financia con sus impuestos. En el caso de que decidamos robar del erario, nuestra posición está blindada ya que controlamos a las piezas medias, los jueces y periodistas.

Posición intermedia.- Descontrol y peligro.
Nuestra posición inicial se ve de pronto desbordada por un factor inesperado: la rapacidad y avidez de nuestra excesivamente numerosa nómina de políticos, politiquillos, cocougeteros, palmeros y palanganeros, hace que la opinión pública empiece a estar hasta las gónadas de nosotros. Nuestra posición deja de ser sólida y la partida se complica.
En un primer momento sustituimos al viejo rey corrupto por otro para despistar. Vano intento. El rebaño que nos nutre, al que llamamos pomposamente “la ciudadanía” (menos risas los de la última fila, Marianito que te veo…), entiende que la única función regia debe ser la de figurar por cuadruplicado en la baraja.
En este nuevo escenario, la partida amenaza con concluir en jaque inminente para nuestro color, seguido de una posible ruptura del tablero en nuestra cabeza y de una más que probable inserción rectal forzada de todas nuestras piezas acompañadas del juego de damas completo.

Posición final.- Maniobra de diversión y cachondeo resolutivo.
Para salir de esta situación tan comprometida la mejor opción es el Gambito Púnico, también conocido como Astucia de la Trotona. Consiste básicamente en desplegar con el máximo estruendo posible y sin reparar en gastos, una operación policial contra la corrupción (si no dejan de reírse los de atrás, se quedan sin recreo) En esta operación, es aconsejable que haya mucho ruido mediático y numerosas detenciones de ladrones y sacamantecas. El rango de estos chorizos no debe ser ni tan bajo que sea irrelevante a efectos de escándalo, ni tan alto que inquiete a los dueños del tablero. Para entendernos: podemos detener a concejales, alcaldes o incluso algún cargo autonómico relevante pero no detendremos, por ejemplo, a los Pujol, a la Infanta o al capo de Comisiones Obreras, no sé si me explico. Se trata de crear la sensación de que ser corrupto está castigado (Josemari, otra carcajada y vas al despacho del Director), pero sin pasarse.

Si se ejecuta con habilidad, sangre fría y poniendo cara de póquer, puede hacernos ganar el tiempo suficiente para hacer las maletas y escapar a alguno de los paraísos fiscales en los que, previamente, hemos tenido la precaución de guardar nuestros ahorrillos, ya me entendéis (Felipito, ¡fuera de clase!).
Con esta astuta maniobra, PODEMOS acelerar el ascenso de la extrema izquierda más sanguinaria, cosa de todo punto inevitable a estas alturas de la partida, aunque este extremo no debe preocuparnos ya que, cuando esto ocurra, habremos pactado nuestra impunidad con los líderes bolivarianos para que los democráticamente masacrados sean, como siempre, los malvados fascistas.

J.L. Antonaya

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