LO QUE NO PUDIERON LOS RIFEÑOS, PUDIERON LOS MILICIANOS. EL ASESINATO DEL GENERAL FELIPE NAVARRO

El General Navarro, quien toda su vida la dedicó a la milicia, 53 años de servicio, sobrevivió a cinco guerras, la de Margallo, la Guerra de Cuba, la de Filipinas, la de Melilla y la Guerra de Marruecos. Quedó herido en la pierna por una granada en la defensa de Monte Arruit, donde fue hecho prisionero junto a 60 hombres tras rendir la posición. Fue testigo de cómo tras rendir Monte Arruit y haber informado al general Berenguer de ello, los rifeños masacraban a los soldados tras rendirse. Se le trasladó a Axdir donde pasó un año y medio de cautiverio. Y fue a morir asesinado junto a su hijo en Paracuellos por las milicias republicanas en noviembre de 1936. ¿Razón? no se sabe, quizá por haber sido general africanista, por haber evitado que los moros tomasen Melilla, por haber sido Ayudante de Campo del Rey, jefe de la Casa Militar del Rey y Comandante General del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos. O simplemente, porque a los comunistas de aquellos años todo lo que iba vestido de verde o de caqui, les producía repulsión.

Navarro nunca tuvo la “carne de gallina”, quizá más bien le sobrasen atributos como al caballo de Espartero. La falta de ellos está hartamente demostrada por los descendientes de aquellos asesinos afines a las hoces, martillos y estrellas rojas de cinco puntas.

El 14 de agosto de 1936, hallándose en su domicilio de la calle del Marqués de Riscal de Madrid, fue detenido por milicianos del Frente Popular y llevado a la Dirección General de Seguridad, siendo ingresado ese mismo día en la Cárcel Modelo. Tenía ya 74 años, estaba retirado desde hacía dos y no había participado en la sublevación de julio, pero sus ideas conservadoras y monárquicas fueron suficientes para purgarle. Durante el asalto de unos milicianos a la cárcel Modelo de Madrid, al producirse un incendio y correrse el rumor de que los presos se intentaban fugarse, los milicianos abrieron fuego con una ametralladora desde la azotea. Aprovechando el incendio desatado, Felipe Navarro pudo escaparse en la confusión, pero al llegar a su casa, antes de continuar la fuga, decidió bañarse. Los milicianos lo encontraron allí y lo recluyeron de nuevo.

El 7 de noviembre fue llevado a Paracuellos de Jarama en una de las sacas que salieron ese día de la Modelo, siendo asesinado probablemente por la tarde junto a uno de sus hijos en las Matanzas de Paracuellos. Este hijo, Carlos Navarro, era teniente de Infantería. Había sido detenido por la policía en su domicilio de Madrid el 7 de octubre, siguiendo a partir de ese momento las vicisitudes y suerte de su padre y dejando viuda y dos huérfanos. Es probable que el asesinato de ambos tuviera lugar por la tarde, pero no es posible saberlo con certeza pues no hay documentación que precise en cuál de las cuatro expediciones de ese día provenientes de la Modelo llegaron al cementerio.

Como era habitual en aquella desgraciada guerra en ambos bandos, no hubo denuncia de ambas detenciones ilegales, ni investigación, ni sospechosos, sus defunciones no fueron inscritas en el Registro Civil y sus cadáveres no fueron hallados. Hasta 1939 no pudieron sus familiares atreverse a denunciar los hechos. Sus restos reposan en la fosa común donde fueron muertos. Dos placas en sendas cruces les recuerdan.

EL CENIZO


 

Cuando la República fusiló al héroe español que defendió Melilla de la barbarie rifeña

Tras el Desastre de Annual, sucedido el 22 de julio de 1921, Felipe Navarro se atrincheró en Monte Arruit y combatió hasta la extenuación contra Abd El-Krim

https://www.abc.es/historia/abci-felipe-navarro-cuando-republica-fusilo-heroe-espanol-defendio-melilla-barbarie-rifena-201907220114_noticia.html

 

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