EJÉRCITO “PROFESIONISTA”

Yo pienso que los ingleses son un castigo divino, pero no me nubla el juicio esta fobia. Ellos realmente fueron un imperio, no como nosotros que lo mantuvimos; la diferencia es, simplemente, de influencia posterior a sus descolonizaciones, como esos tenderos que no terminan de venderte en su totalidad la aspiradora y así quedas preso de tu proveedor y de sus bolsas irreemplazables.

En la India, por ejemplo, crearon múltiples regimientos “respetando” su religión, etnia o casta… para así achuchar unos contra otros según conveniencia de “su graciosa majestad”. Eso sí, jamás un oficial indígena, como mucho suboficial, y jamás un suboficial indígena sobre tropa blanca, lo de Ben Mizzian solo pasa aquí, ¡¡¡solo aquí!!!. Precisamente en la India ocurrió cierto hecho para ilustrar. Indira Ghandi tenía un pleito sangriento con los “Sijks”, con su templo dorado bombardeado por los “espirituales” hinduistas; los Sijks eran una casta guerrera ampliamente amortizada por sus patronos británicos y formaban la feroz escolta de… la primera ministra, a la sazón Indira; tras aquellos asaltos los fieles escoltas la cosieron a plomazos y no era para menos, quedando de manifiesto que sobre la “profesionalidad” pesan otros factores y más entre ciertas creencias más primitivas o fanáticas que las que sientan plaza en Occidente.

Cuando yo estaba en filas se discutía la conveniencia de formar un ejército profesional, cosa que entusiasmaba a algunos de mis conmilites y a la totalidad de la oficialidad. Combrado, un pirata de CSR (cañones sin retroceso…bacalaos), requeteparaca, chiquitito y malo como un dolor de tripa ilustraba a su Tte.
– ¿Pero que dice Ud., mi Tte?, yo le obedezco como un perro porque con un gesto me jode la vida. En el mismo instante en que Ud. me castigue con empleo y sueldo me busco la guay por otro lado… y tan fresco– y el otro le miraba desde esa altura desde la cuál lo más nimio hiere…a la tropa voluntaria.

“Profesional” es aquél que percibe una soldada digna para vivir a cambio de su servicio, este tipo de tropa desprecia la “mercenaria” que percibe un sueldo por su servicio…que risa ¿no?; ya reparó en esto Ambrose Bierce en su “Diccionario para el Diablo” de lectura no obligada, pero necesaria por puro placer.
La guerra de Las Malvinas nos trajo la supuesta superioridad de una tropa profesional contra soldaditos de reemplazo, con sus rechonchos y paticortos gurkas, coleccionistas de derrotas, sin tener en cuenta todo un despliegue técnico previo como no había existido antes. Es cierto que una posición no te pertenece hasta que no hay un infante tuyo en ella y sube y baja la bandera con aburrida monotonía. Los combates en Malvinas lejos estuvieron de ser un paseo militar, las historias y los sufrimientos de un soldado “solo” los entiende otro y nunca escucharás a un “para” o “Royal Marine” inglés farolear con aquello. Fueron, combatieron y sufrieron como sus “camaradas” argentinos; sí, sí, camaradas, nunca lo son los que no pisan el puto Valle de la Muerte y , paradójicamente tu enemigo está emocionalmente más cerca que tus… supporters.

España es diferente, ya lo sabemos y desgraciadamente en muchas cosas es cierto. Durante la “transición” se trazaron muchos planes (complots) para desmembrar toda opción de defensa nacional y, ahora, se ven los resultados. El Ejército Español ha mucho que no es potente, pero era digno, es digno ese arranque que lleva a nuestros chavales a vestir el caqui y a llevar una vida que trae sacrificios e incomodidades. Aquí lo “profesional” ha servido para convertir en un trabajo lo que debería ser una pasión y una forma de vida. Suárez planeó convertir el ejército en “profesional”, para que cobrara por no pelear, en contraposición con la mercenaria que cobra por luchar…a esto se ha llegado. Siendo un trabajo con escasa promoción, sirvió de salida laboral a no pocos jóvenes, de toda índole, de toda clase social y de todo extremo… y se cumplieron las profecías de mi conmilite.

La Legión se creó con esa vocación, la de dar cobijo a cualquier hombre sin importar su nacionalidad, pero con un objetivo claro… matar moros, no instruirlos. Mizzian era un tipo particular, valiente eso no se puede negar y “moro”, él se sabía moro y no se avergonzaba de ello, él “siempre” supo quién era y cuál era su bando…su gente y como un mercenario sirvió a Franco, lealmente a cambio de no pocos beneficios y laureles. Tanto fue así que una vez alcanzado el cénit profesional en España se volvió a su sitio, a su Patria, a su gente…a su sangre y se comportó con sus antiguos “patronos” como ellos jamás hubieran osado, tenía un buen criterio militar para mandar y un claro sentimiento para decidir. Ceuta y Melilla están ocupadas alrededor de 14 horas diarias, en el punto y hora que todos los que cruzan la frontera para trapichear decidan pernoctar en estas españolísimas ciudades serán suyas, porque las unidades encargadas de defender nuestra soberanía están trufadas de su gente, de su sangre… de su verdadera Patria, la de la sangre. No seré yo quien censure a un moro tomar parte por Marruecos, pero sí a nuestros Generales haber dejado de tomar parte por España tiempo ha.

Aquel Tte al que Combrado “ilustraba” le parecerá paradójico, tras sus insignias de General (lo es), el que ni César, ni Aníbal, ni Napoleón, ni Clausewitz tuvieran esa certera certeza de un requeteparaca chiquitíto, pirata (de CSR, menudos piraos) y malo como un dolor de tripa que se lo barruntó hace treinta años… y ”puesto” de tó, mire Ud.

GIOVANNI a 515 del año de nuestro Señor EL CESAR CARLOS

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