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LOS HÉROES ANÓNIMOS. MARIANO SÁNCHEZ COVISA.

Corría el año de 1976…

“La violencia es necesaria“, el titular soñado tanto por la “prensa canallesca” (término acuñado en la época) como por la otra; que francamente, nunca he sabido diferenciar a ambas . Al explosivo titular había que añadir el dicente, nada menos que Mariano Sánchez Covisa, líder oficioso de los Guerrilleros de Cristo Rey. Con este coctel, Interviu se aseguraba vender de su número 28 en aquel su primer año de existencia como magazine, una buena cantidad de ejemplares. El fantasma del incipiente terrorismo de extrema derecha era una buena fuente de ingresos para una revista que acompañaba de este tipo de reportajes, otros a todo color donde los españolitos podían explorar la anatomía de lozanas señoritas y llegar por una sencilla asociación de ideas a la conclusión de lo muchísimo que se habían perdido por culpa de estos que justificaban la violencia.

Pero  hagamos un flash back antes de sumergirnos en las procelosas aguas de los primeros años de la transición. ¿Quién fue Mariano Sánchez Covisa y cómo llega a compartir portada de Interviu (y de muchas otras revistas) con las señoritas Mora y Blanca Estrada?

MARIANO, así, en mayúsculas, fue un falangista combatiente voluntario en dos guerras. Esto ya dice bastante de él, porque ir voluntario a una guerra puede asociarse a un ardoroso impulso juvenil; pero, cuando ya has estado bajo el fuego, repetir solo está al alcance de almas nobles y generosas, como se dice ahora, de un puto héroe.
En la Cruzada y con solo 17 añitos, combatió nada menos que en la I División de Navarra. Poco después se enroló con los voluntarios españoles de Hitler. Allí en la Blau fue destinado como camillero, unidad en la que no pensaba hacerse viejo y pronto consiguió ser trasladado a la Compañía de Esquiadores de la División Azul en primera línea de fuego, hábitat natural de todos los falangistas. Allí ganó distintas condecoraciones entre las que destacan dos que solo poseen los que han mostrado su valor en combate, el Emblema de Asalto de Infantería y la Cruz de Hierro, concedida por participar en combate cuerpo a cuerpo.

La discreción y la humildad fueron dos de sus características personales –como demostraremos a lo largo de este artículo– y como anécdota contaré que preguntados diversos camaradas que lo conocieron bien, por cuántas veces le vieron hacer legitima ostentación de estas recompensas, todos coinciden… jamás. En esa humildad y en esa falta de autocomplacencia basó su forma de ser y posiblemente por tal motivo jamás fue privilegiado por el régimen con ninguna prebenda y vivió su vida de héroe con una dignidad, pero también con una pobreza, ejemplar.

En una de sus famosas entrevistas le pregunta el redactor por su estancia en Carabanchel y, lacónico como siempre, contesta “muy bien, la comida es buena, demasiado abundante si quiere mi opinión”. Siempre de aquí para allá con su eterno traje gris y su moto. Con una vieja BMW que le robaron, una Vespa que le quemaron y al final, con una simple Vespino que le compraron entre varios camaradas, lo cierto es que se convierte en leyenda porque nunca faltó, en Rusia o en Madrid, a su inexorable cita con la historia.
El 25 de Enero de 1942 es uno de los 12 esquiadores de los 206 que salieron, que logra regresar tras cumplir una misión en el lago Ilmen.
“ En la orilla sur del Lago Ilmen.

La brújula ha vuelto a estropearse. La columna avanza sin rumbo y es muy probable que éste derive equivocado durante las últimas horas. Por lo que la columna que progresa trazando enormes curvas y hasta círculos en su afán de hallar accesos entre los altos taludes de hielo, corre el riesgo de ir a parar a territorio enemigo.

Los soldados españoles deben seguir avanzando entre riscos y barrancales de cristal, dunas y ventisqueros. Aún deberán marchar horas y más horas con la nieve a la cintura, tropezando con nuevos parapetos de hielo que tienen que bordear, soslayando además gruesos troncos de abedul arrastrados desde la orilla y apresados entre brazadas de maleza, arbustos, lianas y tierra de aluvión. Siguen perdiéndose trineos y caballos succionados en las quebraduras del hielo y arrastrados por la corriente interior. Y continúan desertando los conductores de los carruajes al embozo de las tinieblas.

El teniente Otero de Arce da orden de alto; ordena a su asistente, Ángel Marcos Rivero, que enlace deprisa con la 1.º Sección: “Dile al teniente Castañer que envío un par de patrullas para explorar el terreno y establecer contacto con el enemigo.”

El teniente Castañer los ve partir hacia el Sur; seis hombres por un lado, cuatro por el otro. El primer grupo va encabezado por Mariano Sánchez Covisa; el segundo, Ramón Valentí Abadía.

Sánchez Covisa emprende la descubierta en solitario una vez llegado su grupo cerca de la orilla; gana la altura y se arrastra unos metros en lo que ya se supone tierra firme, aunque todo es hielo y nieve. Ve unas isbas y hacia ellas se dirige reptando. Percibe voces humanas, hablando en alemán. Puede ser una trampa. Pero tiene que actuar; empuña una granada de mano y carga contra la puerta que cede con estrépito. Da el alto en alemán y observa con máxima tensión el terror reflejado en los rostros de los tres ocupantes que ha provocado su inesperada irrupción.

Pronuncia con urgencia: “Kameraden.” Baja el brazo que sostiene la granada y continúa: “¡Spanien, Spanien! ¡Spanien, Kameraden! ¡Blaue Division!”

Los tres soldados alemanes creen ver visiones. Se aproximan a Covisa con recelo: “¿Spanien?”

No dan crédito a sus ojos. Piensan que ha llegado un fantasma”.

Volvamos a la transición.

Hay una palabra que también era habitual en el argumentario de la prensa canallesca y ésta es “incontrolados “. Hay que reconocer que este ingenioso adjetivo no fue producto de la mente privilegiada de ningún plumilla, sino que salió de las peregrinas explicaciones que desde el gobierno se daban ante cualquier acción atribuida o atribuible a la ultraderecha, “son acciones efectuadas por grupos incontrolados”. Esta parte tiene su gracia y es fundamental para conocer el porqué del nacimiento de los fantasmagóricos Guerrilleros de Cristo Rey; porque lo de “incontrolados” viene precisamente de que habían dejado de tener control sobre ellos. La historia de los patriotas en el tardofranquismo está llena de comandos manipulados por las cloacas del estado para llegar allí donde ellos no podían hacerlo. Cuando un determinado grupo de personas percibe la deriva del estado y la traición que se estaba gestando es cuando los “tontos útiles” se convierten en “guerrilleros incontrolados”.

Lo siento, no vamos a desvelar a estas alturas quien o quienes fueron los jefes de aquella primigenia disidencia, ni siquiera quien fue el verdadero jefe de los GCR, del que Mariano solo fue su mano derecha; por una vez, sabremos mantener la prudencia de la que el pequeño Covisa fue maestro.

Sí contaremos que lo que empezó en 1973 como un pequeño núcleo que dirigió sus acciones hacia las librerías de izquierdas y las sacristías -verdaderos reductos del marxismo en los tiempos en que los partidos estaban prohibidos-, se fue generalizando de manera espontánea; hasta el punto de que muchos de nosotros –entonces barbilampiños– nos enteramos de que estábamos en los GCR por las reseñas de prensa del día postrero en que habíamos reventado una asamblea en la universidad o metido fuego a una librería.

Como decía Covisa en la entrevista con la que abría estas líneas, “los Guerrilleros de Cristo Rey carecen de jefe y de estructura, actúan a su aire; precisamente por tal motivo son guerrilleros, si tuvieran una estructura sólida serían un ejército”.
Pero no, contra lo que digan los medos de comunicación, Sánchez Covisa no fue un hombre violento. Fue beligerante contra los que consideró enemigos de su patria y de su fe y desde luego, hasta donde llegaron su músculo y sus medios, fue un azote para los traidores. Hay decenas de denuncias cursadas y firmadas por su mano. Las más llamativas, las que cursa contra el entonces todopoderoso Fraga Iribarne o la formulada ante la oficina de Hacienda contra Don Juan de Borbón adjuntando documentación acreditativa de sus bienes en España.

Y tanto miedo transmitía su nombre a sus adversarios que, el 1 de Mayo de 1973 es detenido por petición expresa del cardenal Tarancón después de que tres sa-cerdotes de la Diócesis Madrileña recibieran una ración de sagradas formas camino de la manifestación comunista.

Covisita nos dejó haciendo el camino de Santiago en compañía de jóvenes camaradas.
Los camaradas, esos fueron o fuimos su verdadera familia..

Mariano Sánchez- Covisa Carro, siempre en nuestros corazones, siempre  ¡PRESENTE!

LARREA

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    2 thoughts on “LOS HÉROES ANÓNIMOS. MARIANO SÁNCHEZ COVISA.

    1. Doy fe de cuanto se ha escrito. Mariano fuè mi amigo y camarada. Humilde como el màs humilde y sincero como el que màs. Busquen su fecha de nacimiento y veràn con què edad luchò en la guerra de Liberaciòn y en la Divisiòn Azul. Muchas veces subì en su humilde y vieja BMW. Todavìa recuerdo, allà por los años 70, su emociòn y sus làgrimas porque un grupo de sus amigos (los màs jòvenes) le regalamos un chaquetòn para que no se congelara en invierno manejando su moto.
      Que Dios lo tenga en su gloria.

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