LOS NUEVOS GALILEOS: FRANK WALUS

Atacado siete veces por asaltantes judíos; casi pereció en un ataque con ácido. Perdió su ciudadanía americana y su casa para pagar su defensa.
ANTECEDENTES Y CONTRIBUCIÓN
Obrero del automóvil polaco-germanoamericano, Walus fue falsamente señalado y acusado por Simon Wiesenthal de ser un “un Criminal de Guerra Nazi”.
En los siguientes cuatro años, este trabajador retirado se endeudó para reunir más de 60.000 $ necesarios para defenderse. Se sentó en una sala del tribunal mientras 11 sobrevivientes judíos de la ocupación alemana de Polonia testificaron que lo vieron asesinar niños, una anciana, una joven y un jorobado entre otros. Perdió a la mayoría de sus amigos. Fue difamado por los medios de comunicación americanos en una virulenta campaña como el “Carnicero de Kielce”. Un tribunal determinó que cometió crímenes de guerra y fue despojado de su ciudadanía estadounidense. Parecía que iba a ser deportado probablemente a un país donde sería juzgado por crímenes de guerra.
Walus luchó valientemente contra sus atormentadores de la Oficina de Investigaciones Especiales, también conocido como los “Cazadores de Nazis” de los EE.UU. Dos años después de ser declarado culpable, un tribunal de apelaciones dictó que sería “una injusticia intolerable” no volver a juzgar a Walus. Nueve meses después de eso se retiraron los cargos contra Frank Walus.
Las evidencias eran tan abrumadoras que demostraron que Walus no solo no fue un criminal de guerra nazi, sino que ni siquiera estuvo en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Gran parte de estas evidencias estaban a disposición del gobierno de EE. UU. incluso antes de que Walus fuera acusado y mucho antes de que fuera llevado a los tribunales. Sin embargo, no fue sino hasta después de que la corte de apelaciones ordenara que Walus volviera a ser juzgado cuando el gobierno realmente investigó la evidencia favorable a Walus.
Por increíble que parezca, ni el gobierno ni el juez que escuchó el proceso de desnaturalización de Walus parecían estar interesados en saber si Walus era realmente culpable o no. Parecía suficiente que lo hubieran acusado de haber sido nazi lo que significa que, en una atmósfera de odio y odio al borde de la histeria, el gobierno de EE.UU. persiguió a un hombre inocente. Deberíamos preocuparnos por eso.
Frank Walus murió poco después de ser declarada su inocencia, tras varios severos ataques cardíacos, como un hombre amargado y financieramente arruinado. Se negó a ser enterrado en tierra de los EE.UU. porque sentía que el país le había fallado y traicionado. Testigo de Zündel en 1985 en el Gran Proceso del Holocausto.
El caso Walus puede sin duda ser merecedor de otro monumento a la estupidez.
JAVIER FERNÁNDEZ
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