LOS VOLUNTARIOS. SAINT-LOUP

En 1941, en el momento en que el Ejército alemán se precipitaba hacia Moscú, los dirigentes de los partidos políticos de la Francia ocupada formaron la «Legión de Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo».

Se presentaron más de diez mil hombres. Procedían de todas las clases de la sociedad francesa de la época y se alistaban impulsados por los más diversos motivos. Unos tres mil fueron juzgados aptos para combatir en Rusia al lado de los alemanes. Entre ellos se encontraban licenciados en letras, ingenieros, falsos príncipes y verdaderos marqueses, vagabundos y héroes de la guerra del 1914-18, antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales y partidarios de Franco, acróbatas motociclistas, verdaderos curas y falsos obispos. Llegaron a acampar a cincuenta kilómetros de Moscú, y fueron barridos por el más terrible invierno del siglo. Lucharon con heroísmo e ingenio contra los partisanos rusos que les oponían un heroísmo y un ingenio de la misma calidad. Fueron vencidos y expulsados de Rusia en 1944.

Saint Loup, quien sirvió en la LVF, fue corresponsal de guerra y responsable del órgano oficial de los franceses alistados en la Waffen-SS, se destaca por su pluma como el novelista de los rasgos heroicos, el biógrafo de los hombres de dimensiones sobrehumanas. Con “Los Voluntarios” nos lleva a esta extraordinaria aventura, rica en sangre, en ideal, en insólita voluptuosidad, en muertos sublimes, en luchas internas a veces mezquinas, con la objetividad que marca su obra histórica. Ha logrado elevarse por encima de las pasiones políticas que pesaron sobre la aventura de la L.V.F. antes, durante y después de su creación.

El monumento que yergue con este libro, lleva una inscripción: «Los que han dado libremente su sangre para defender la fama de los guerreros de Francia, duermen en paz».

ALFRED HORN


ADVERTENCIA.

Los americanos van a restituir a la República Federal Ale­mana los archivos de guerra del III Reich, que cayeron en sus manos. La publicación de estos documentos supondrá una revo­lución en la Historia. Estos documentos aportarán el punto de vista del vencido en la segunda guerra mundial. Por primera vez desde hace diez y ocho años será posible el estudio contra­dictorio de los acontecimientos, y ello nos permitirá superar la interpretación unilateral que con tanta frecuencia nos ha sido expuesta. Entre estos documentos se hallan los estenogramas de las conferencias militares del Gran Cuartel General de Hitler. Ellos revelan, entre otras cosas, la importancia de las unidades de voluntarios extranjeros que combatieron al lado de los alema­nes en la campaña de Rusia desde 1941 a 1945. Se trataba de brigadas internacionales que se movilizaron por su ideología política y lucharon hasta el 8 de mayo de 1945 con una inflexibilidad que ya entonces no conocía la misma Wehrmacht. Sus efectivos ascendían a dos millones de hombres según los cálculos más moderados. Tres millones, según otros. Formaban en estas unidades franceses, españoles, suizos, belgas, holandeses, daneses, noruegos, suecos, bálticos, eslovacos, croa­tas, eslovenos, ucranianos y también árabes, gentes de las cábilas, azerbaidjanos, hindúes, incluso ingleses y americanos.

De un modo especial me han interesado las aventuras de nuestros compatriotas enrolados en el ejército alemán bajo el signo del superado nacionalismo. Siempre me han interesado, tanto en mis estudios históricos como en mis novelas, los hom­bres que han intentado romper los cuadros morales o espiri­tuales de su tiempo. Ellos representan el elemento dinámico de la evolución curiosamente llamada hoy «movimiento de la historia», y ellos arrastran tras sí, en menor o mayor escala, a las masas vegetativas. He descrito sus aventuras procurando evitar desde el prin­cipio la tentación de juzgarlos. El lector reconocerá, al menos eso espero, el fundamento de esta actitud.

He intentado tan sólo reconstruir con precisión la historia militar de las fuerzas francesas que formaron parte del ejér­cito del III Reich, y la psicología de los hombres que las forma­ban. Me he basado en documentos. Antiguos combatientes me han confiado sus diarios de guerra. Los que tengo, de médicos y de capellanes de la L. V. F. y de la «Brigada Carlomagno», constituyen a veces obras notables. De un modo especial he de dar las gracias a M. Robert Soulat, quien, gracias a años de pa­ciencia y esfuerzo, ha establecido una cronología de los sucesos militares que me ha facilitado la tarea. He interrogado también a centenares de supervivientes, simples soldados o coroneles, gentes de toda procedencia, de todos los horizontes sociales. Para respetar un anonimato que algunos de ellos deseaban, he dado seudónimos sistemáticamente cuando se trataba de ex combatientes vivos, y he mencionado por sus nombres a los muertos o desaparecidos.

He consagrado varios volúmenes a estas formaciones de vo­luntarios atendiendo al carácter fundamentalmente diferente, a menudo casi opuesto, de las gentes que los integraban. El pri­mero traza la historia de la «Legión de Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo» desde 1941 a 1944. El segundo narra las aventuras de la «Brigada de Asalto S. S., n.° 7». El tercero se refiere a la «Brigada S. S. Carlomagno», de 1944 a 1945.

Ruego al lector que aborde estas grandes y dramáticas aven­turas sin hacerse preguntas que yo mismo rehusó hacerme. Se­ría en vano preguntarse si estos hombres han sido la escoria de una época, o bien los «precursores heroicos» de la Europa Unida, de la «colaboración franco-alemana», de la «fraternidad de armas franco-alemana» que de nuevo se pretende reafirmar.

SAINT-LOUP

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate