17 de octubre. LXXXV Aniversario: OVIEDO, UNA DEFENSA A VIDA O MUERTE

El 19 de julio de 1936 la ciudad de Oviedo se suma al Alzamiento Nacional, quedando el resto de Asturias en manos del Frente Popular. Se produce desde ese momento un feroz y cruento asedio, sólo comparable al del Alcázar de Toledo, que duró tres meses de continuos bombardeos de aviación y artillería sobre la ciudad sitiada, dos veces mártir pues ya en octubre del 34 había sido semidestruida por el asalto de las hordas mineras socialistas.
Iniciada la Guerra Civil, la ciudad de Oviedo queda convertida en una isla de resistencia heroica a pesar del empeño brutal del gobierno frentepopulista de entrar en ella a toda costa.

Las fuerzas defensoras constaban de poco más de 3.000 hombres, de los que 1.300 eran voluntarios, buena parte de ellos falangistas, siendo cercados por más de 20.000 hombres del ejército rojo. Como hemos señalado, durante los 90 días del cerco, los bombardeos fueron inmisericordes, siendo arrojadas por la aviación sobre Oviedo más de 10.000 bombas e impactado unos 120.000 obuses de artillería, ocasionando en la población más de 1.000 víctimas civiles. Solamente el 8 de septiembre cayeron sobre la ciudad mil quinientas bombas de aviación y dos mil de artillería. El 10 de septiembre una bomba cae sobre el patio de un edificio, la Casa del Chorín, en cuyo sótano se habían refugiado un buen número de personas, matando a 120 de ellas (curiosamente el mismo número que las víctimas de Guernica, según datos de Salas Larrazábal: pero en esta ocasión Oviedo no tuvo su Picasso).

A principios de octubre de 1936 la situación de los sitiados era angustiosa. Prácticamente sin víveres ni agua, con las municiones a punto de agotarse y con la guarnición reducida a poco más de 300 combatientes útiles, luchando ya casa por casa, en la madrugada del día 17, como si de un milagro se tratase, los defensores ven a lo lejos en la cima del monte Naranco, ondear unas banderas nacionales. Eran los Regulares que actuaban de avanzadilla de las columnas liberadoras que finalmente, por la tarde, lograron entrar en Oviedo rompiendo el Cerco. A pesar de todo, aún quedaba por delante un año de asedio, pero Oviedo nunca se rindió.

La ciudad y sus defensores escribieron una de las páginas más heroicas de la contienda civil y su Gesta es estudiada en academias militares de todo el mundo.

Hoy su legado y su memoria, patrimonio de todos, son salvaguardados por la Hermandad de Defensores de Oviedo, abierta a todos los que rechacen de forma activa la tergiversación y falsificación de la Historia.

LUIS M.

 

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