MAREA OSCURA

La vida pasa.
Los amigos mueren,
pero antes han muerto nuestras ilusiones.
Está mal tener ilusiones,
es una actitud burguesa.

Los camaradas no me miran
desde el cielo. A ellos
siempre les asqueó el cielo.
Se han ido a un sitio secreto con un nombre,
más secreto aún.

La vida suele ser una celda.
Y los días se trazan como en un muro,
pero en la piel. Tatuajes prohibidos,
por todos los esbirros que controlan
las puertas de la prisión.

Entre el río y la nada,
hemos caminado siempre.
Río negro y luna roja,
como las viejas banderas
de nuestra revolución.

La vida pasa y arroja,
los muertos sobre las playas.
Es su segundo desembarco aquí,
ya despojados de los navíos,
y de los sueños.

Sólo nos va quedando el asco y el desprecio
por los vivos. Y el amor por los muertos,
porque ellos eran de verdad
y nunca volverán a un sitio como éste,
que se ha vuelto todo lo que ellos
lucharon por desterrar.

Aquí estamos aún,
sobre la oscura marea
de la sangre y el olvido,
hasta que el día llegue
en que los muertos y los dioses
nos vengan a buscar.

JUAN PABLO VITALI

 

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