MARISA Y LA MULTA AL HONOR

Era Julio de 2016. Marisa estaba pasándolo mal. La muerte de su marido hacía dos años había dejado a la familia en una situación dura. Y cuando digo dura, es dura.

El sueldo apenas llegaba para pagar una hipoteca que si bien decreciente, mordía a dentelladas el pago de la calefacción o los estudios del pequeño. El cuerpo ajado de Marisa, ajado por los avatares que no por su estilo de vida virtuoso, a veces requería de tratamientos para las tendinitis que le provoca su trabajo alienante en la cadena de montaje. Pero Marisa buscaba la risa en su fé eterna e indesmayable: la fé en los hermanos de armas y risas.

Marisa lloraba en su interior por la herencia que dejaba a sus hijos. Herencia de una España en retroceso trufada con mil mascarones de eso que llaman “democia”. Ella, étnicamente ibérica y poco más. Bella en su mirar duro. Con esas manos que rascan de lucha y brillan de limpio. Casa pulida, cartilla de ahorro robada mil veces por la usura, dos heridas por insultar y otras mil por callar. Faena de casa y faena de fuera que mantiene por su necesidad de hacer sobresalir a sus hijos de una patria de “tontilocas sinsustancias”. Una patria de ” perdedores de dignidades”, como ella dice.

Marisa cobraba y cobra 882 euros que quedan en nada con tres que mantener y a los que dejar crecer vivos y firmes con miradas de destino y misión. A veces, muy pocas, acude a su caja de zapatos, billetes deslabazados (algún subnormal hablará de dinero negro) y saca unos eurillos para los “chavales”.

Pues bien: Marisa extrajo hace un año 120 euros ahorrados durante meses para hacer frente a una multa sustanciada por los feos. Los feos que, prevaricadores, besan el ano de satanás con tal de vencer en algo que no sea el cara a cara. Marisa entregó su única fortuna a ACIMJI para combatir una multa de los que escupen hacia los que besan. Una multa de los que mienten hacia los que cantan alegres en la popa.

Hoy, en acto de juicio, los que escupen solo tienen el consuelo de sus misas negras y el infierno de su odio. El odio del castrado que con los puños no se atreve. El vómito de los que se visten de arcoiris para que no se vea su efigie de verdugos obesos y de mano blanda.

HOY hemos ganado. Y Marisa recobrará, como tantos donantes anónimos, un pago en orgullo. El dinero, por supuesto también.

¡¡ARRIBA ESPAÑA, CAMARADAS!!

Al-Muzaarabi

al3

Be Sociable, Share!

    1 thought on “MARISA Y LA MULTA AL HONOR

    Comments are closed.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate