MARRUECOS ABRE EL FRENTE SUR (IV)

El asunto no es nuevo aunque haya saltado a las portadas de los medios de comunicación recientemente. España venía realizando con medios propios sondeos sobre el subsuelo atlántico que circunda las Canarias.

Para aclarar conceptos respecto a la disputa que estamos analizando, y dicho sea en líneas generales, más allá de las 12 millas de Mar Territorial existe la Zona Económica Exclusiva (ZEE) que alcanza hasta 200, en la que se ejerce soberanía sobre los recursos del suelo y subsuelo, pero no sobre las aguas, en las que hay plena libertad de navegación y sobrevuelo. España va más allá de las 200 millas y extiende su área de soberanía, de conformidad con la legislación internacional reconocida en Naciones Unidas, en los términos antes expuestos, hasta las 350 alegando que el terreno submarino es una extensión de la tierra firme de Canarias, de lo que informa a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU y pide su reconocimiento en 2014.

Un año antes Portugal declaró jurídicamente islas a unos meros islotes (se considera islote a una pequeña isla incapaz de dar sustento a población humana ni cobijo a una actividad económica estable y continuada); hablamos del archipiélago Salvaje, que se haya a situado a 165 kilómetros al norte de la costa de Tenerife y a 280 al sur de Madeira. Siempre ha sido objeto de disputa entre España y Portugal, cuya soberanía nuestro país no discute, pero Portugal, viendo las horas bajas que atravesaba España, decidió rebañar los derechos de explotación que en justicia corresponden a España, al hacer penetrar su ZEE en lo que venía siendo área de actividad económica de los pesqueros canarios desde hace siglos. Y es que no es lo mismo medir las 200 millas desde Madeira que desde los islotes Salvajes.

Tanto la exploración en busca de crudo petrolífero, como la búsqueda de otras riquezas submarinas llevadas a cabo por España fueron observadas detenidamente por Marruecos. Tras la perforación de Repsol, este país inició la suya en la parte marroquí de la mediana imaginaria que separan las aguas de España y el reino alauí.

España, a través del Instituto Geológico Minero (IGME), ha venido estudiando el suelo que circunda Canarias desde hace bastantes años. En 2011 una expedición ya obtuvo interesantes resultados que en 2016 fueron confirmados por otra misión llevada a cabo en colaboración con el Centro Oceanográfico del Reino Unido (NOC).

El resultado de la investigación sobre el fondo marino ha sido marcadamente interesante. Se calcula que en la zona conocida como Tropic (véase mapa) existen unas 2.700 toneladas de telurio. Se trata de un metal fundamental para el revestimiento de turbinas eólicas marinas, paneles de energía solar o conductores de alta velocidad, aplicables en la telefonía móvil. La cantidad de telurio es enorme, teniendo en cuenta que se trataría de una duodécima parte de todo el consumo mundial de ese metal.

Según la revista “Science”, de acuerdo con los datos obtenidos hasta ahora,  en Tropic “hay cobalto suficiente para construir 277 millones de coches eléctricos (54 veces la flota mundial actual de esos vehículos) y telurio bastante para fabricar paneles solares que cubrirían por sí sólos la mitad del consumo de electricidad del Reino Unido”.

Sin embargo, y aquí llega el problema, para ejercer el derecho de explotación sobre ese monte submarino España tropieza con proximidad de la falsa soberanía de Marruecos en el Sáhara Occidental, sin contar con otros países que han recibido autorización de exploración de Naciones Unidas, como Alemania, Rusia, China, Corea del Sur e India. Aun así, Tropic no está dentro de las 200 millas que lo separan de la costa del Sáhara Occidental.

De todos ellos, el verdadero escollo es Marruecos que ha respondido al descubrimiento científico ajeno  ampliando a 200 millas su espacio soberano, con lo que queda engullido el archipiélago español. Como el yacimiento de Tropic queda fuera de la frontal del litoral marroquí, este país ejerce lo que se le ha consentido y regalado por España en 1975, esto es contar ilegalmente, contra las resoluciones de la ONU, las 200 millas desde la costa del Sáhara Occidental y ejercer presión desde él sobre una zona cuyo valor desconocía y que ha sido descubierto gracias a la ciencia y la ingeniería europeas, como suele suceder.

Los medios españoles tienen el vicio propio de sus lectores: negar la realidad. Al día siguiente de saberse la noticia del paso hostil dado por Marruecos, la prensa española dijo que este país daba marcha atrás y que esperaba un punto de acuerdo con España. Nada de eso. Fuentes marroquíes aclararon que el procedimiento legal interno sigue su curso y que no tienen que consultar a nadie la toma de decisiones sobre algo que consideran suyo. El baño de realidad que está sufriendo esta sociedad autocomplaciente del R-78 sólo acaba de empezar.

Marruecos se está armando a marchas forzadas y no es porque se prepare para medirse con sus vecinas Argelia o Mauritania. El Reino Alauí destina más del 3,2% de su PIB a sus fuerzas armadas, frente al 1,2%  de España. Según informa Islamnews, Marruecos ha aumentado un 30% su presupuesto militar para 2020.

Por Estados Unidos hemos sabido que Marruecos ha comprado 36 helicópteros Apache. Al supermercado de “nuestros aliados occidentales” también ha encargado misiles aire-tierra, 2.400 misiles antitanque modelo TOW-2A, 400 lanzaderas, sistemas de intercomunicación, navegación e identificación de objetivos de última generación y repuestos y un largo etcétera. Esto sin contar la renovación de sus F16, incremento de su número, compra de carros de combate Abrams M1 A1 (*) y buques para su armada. Marruecos también va a tener flota de submarinos.

Así que aquellos polvos trajeron estos lodos, y lo que es arriba es abajo, y lo que es al principio es al final de este Régimen del 78 que se derrumba por los cuatro costados.

Un régimen político que se estrenó con la entrega territorial, troceando la soberanía entre las regiones, abandonando la enseñanza de la historia y la lengua comunes de todos los españoles, permitiendo su desigualdad ante la ley en función del territorio y desmantelando el sector público, vuelve al final de sus días al mismo punto en que empezó: la felonía del Sáhara Occidental, traición a unas gentes y a un Ejército que fue engañado ignominiosamente, y que además pocos años después sería burlado hasta la humillación en la farsa del 23 de febrero de 1981.

El diablo  viene a cobrar su parte del contrato cuando este ciclo nefasto llega a su fin. En el Chateau de Betz, Francia y Marruecos se conjuraron para derruir España.  Aquélla porque nuestro país había tomado vuelo propio, libre de la tutela de París, en la política internacional y logrando en el Tratado de Niza un protagonismo en la UE muy por encima de lo que Francia podía consentir. Marruecos porque es el patio trasero de Francia en el Mediterráneo, guardíán de sus intereses, que ansía devorar Ceuta y Melilla. La ocupación y posterior recuperación de Perejil fue el primer movimiento visible de esta larga partida. El 11 de marzo de 2004 se ejecutó una matanza en la estación de Atocha de Madrid, secundada desde el interior por fuerzas que llevaban ocultas desde décadas atrás y que hoy campan en todos los estamentos.  El ascenso de Rodríguez Zapatero al Gobierno de España fue su consecuencia inmediata y la cuenta atrás hacia la República de los Hijos de la Viuda.

En el momento de máxima debilidad de España, Marruecos mueve ficha en coordinación con el resto de fuerzas cómplices. Aunque la prensa sabelotodo se focalice solamente en los recursos submarinos del área del Sáhara Occidental, con ser importantes, esto no debe de hacernos olvidar que la prioridad de Marruecos es Ceuta y Melilla.

Como no tomo por estúpidos a los lectores, se habrán dado cuenta que la ventaja de Marruecos no está en el enfrentamiento directo de tú a tú con el Ejército español, sino sólo cuando sus fuerzas se encuentren sofocando el alzamiento separatista en Cataluña y Vascongadas.  Así se perdió Portugal. Pero, como en todas las guerras, lo que importa es el final, con el que no cuentan.

Por lo demás, termino esta breve serie dedicada a un problema que sólo algunos ven en su total gravedad, lejos de la autocomplaciente y suicida mirada de esa espécimen de español actual que cree que los problemas los arreglarán los mismos que nos han llevado a ellos.

JORDI PLA


(*) El M1 Abrams es un carro de combate fabricado por General Dynamics en Estados Unidos. General Dynamics es la propietaria de la antigua Santa Bárbara. Ha demorado hasta el colmo de la paciencia el cumplimiento de un contrato de decenas de miles de millones de euros por la compra de casi 1.000 unidades de carros de combate conocidos como VCR, Vehículo de Combate de Ruedas, en substitución de los clásicos y ya obsoletos BMR, Blindado Medio sobre Ruedas. Es posible que ante tamaña e inexplicable demora, el Gobierno español opte por la cancelación del contrato y abrir una nueva licitación. Tardanza tan fuera de explicación que genera lógicas conjeturas e interrogantes acerca de si hay una intención política en este incumplimiento por parte de la empresa estadounidense ¡Qué tiempos aquellos en que Santa Bárbara era una empresa pública! Pregúntenselo a Francisco Álvarez Cascos.

 

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate