MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN

Además de en el frente de batalla, será en las crueles persecuciones sufridas en la retaguardia controlada por el Frente Popular donde el Carlismo escribirá una de sus páginas más gloriosas a la par que dolorosas de su casi ya bicentenaria historia.

Especialmente en aquellas regiones españolas (Vascongadas, Reino de Valencia y Cataluña) donde si el Alzamiento Nacional no triunfó el 18 julio de 1936 fue en gran medida debido a la desconfianza y falta de coordinación entre los mandos militares sublevados y las aguerridas fuerzas que componían el Requeté (cosa que no ocurrió, por ejemplo, en Navarra).

Allí serían cazados primero, torturados después y asesinados finalmente por los sicarios frentepopulistas en un número aproximado de 350 en las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa (según nos dice el historiador Martin Blinkhorn), 971 entre las de Alicante, Castellón y Valencia (de acuerdo a los rigurosos datos aportados por Luis Pérez Domingo) y 1.200 contando las de Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona (tal que afirma César Alcalá).

Como era previsible, la infame Ley de la Memoria Histórica (a la sazón desmemoriada para todo aquello que no interesa recordar a los hoy herederos ideológicos de semejantes carniceros) arroja al olvido a los hombres y mujeres que sufrieron tan ignominioso crimen.

Pero desde aquí, ALTO Y CLARO, decimos a sus sectarios perpetradores que ni ésta ni ninguna futura ley podrán impedir que sigamos recordando a quienes entonces fueron horriblemente martirizados por defender los principios de la sagrada Tradición.

NO NOS ROBARÁN LA HISTORIA NI LA MEMORIA

Cachús

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