MARXISMO CULTURAL Y CAPITALISMO: SU REPARTO DEL MUNDO

Estamos acostumbrados a oír hasta la saciedad que la Segunda Guerra Mundial unió a dos bloques antagonistas, el capitalismo y el marxismo, en su lucha contra el Fascismo Europeo. ¿Pero esto es así? ¿Realmente eran tan antagonistas? ¿Eran dos caras de una misma moneda? ¿Siguen siendo antagonistas?
Han tenido que pasar varios decenios para obtener respuestas. Tras la Segunda Guerra Mundial vino el periodo de la Guerra Fría que no acabó con una victoria del capitalismo, como nos quieren hacer creer, sino en un empate con reparto de papeles: el capitalismo se llevó la economía y el marxismo la cultura. Nace así el marxismo cultural, conductor ideológico que está detrás de la llamada corrección política, es la crítica destructiva y el debilitamiento de todas las instituciones de la civilización occidental y de los valores tradicionales que la sostienen.
Este nuevo marxismo cultural es la nueva religión del siglo XXI y como tal, tiene sus sacerdotes y sus inquisidores imponiendo la censura contra cualquier opinión que contradiga sus dogmas. Si no es suficiente, el siguiente paso es una campaña personal contra el “hereje” con las habituales condenas: facha, ultraderechista, homófobo, fascista, racista… si no es suficiente todavía te llaman nazi y entonces ya se acaba el debate. Para afianzar aun más sus dogmas, se decretan leyes contra el odio para amenazar con la cárcel y así los disidentes entienden el mensaje. El ejemplo de Pedro Varela es buena prueba de ello, al que han acusado (y condenado) por delitos de odio por simplemente publicar libros en contra de la doctrina oficial.
La contradicción es que al mismo tiempo que desde los años 60 el mundo capitalista iba asimilando el marxismo cultural, el aparente mundo comunista de Europa del Este lo iba rechazando, llegando a la situación actual, donde Europa del Este es la última barrera de Occidente contra ese marxismo cultural, en especial Rusia, mientras que en Estados Unidos o Europa Occidental, son los ultra-capitalistas como la Fundación Rockefeller o Goldman Sachs los que promueven toda la nueva parafernalia progre a traves de los mass media a los que controlan en su totalidad.
¿Quién podría sustituír a la clase obrera como agente de la revolución del nuevo marxismo? Pues los marginados, incluyendo a los militantes negros, las feministas, defensores de la ideología de género, homosexuales, los antisociales, los alienados y los revolucionarios del Tercer Mundo, todos con la bandera del llamado “antifascismo” y representados por el asesino de masas, el “Che” Guevara, en sus camisetas. Una nueva forma de terrorismo cultural dirigido contra blancos, heterosexuales y cristianos como podemos comprobar hoy mismo en los EEUU.
JAVIER FERNÁNDEZ
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