MÁS TEOCRACIA FEMINISTA

Echan del Louvre a una modelo por lucir un provocador escote

https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201811121083369242-niegan-entrada-louvre-modelo-vestido-corto-escote-grande

 

Ésta podría ser la noticia boba de estas últimas semanas, de no ser porque la deforme imaginación del sectarismo feminoide siempre está alerta… El monstruo no descansa:

– No desaprovecha ocasión para la polémica, por estúpida e insustancial que ésta sea.
– Frota sus partes con frenesí cualquier límite ético.
– Posee la pirómana capacidad de convertir la cerilla mal apagada en una gran pira (como aquellos fuegos inquisitoriales que aborrece porque, supuestamente, quemaron a sus brujeriles abuelas librepensadoras: aunque la realidad histórica demuestre que las víctimas fueron remanentes paganos, algunas viudas por el mero hecho de no tener a su lado a un esposo que las protegiera de mezquinas pécoras, alcahuetas de piel arrugada, féminas que sufrieron envidias de vecindario… algo que, por cierto, se ejecutó sobretodo en reinos protestantes, no así en los católicos).
– Ha conseguido aupar caprichos marginales a la categoría de falsarios derechos sociales y civiles.
– Legislar a su antojo imposiciones que manosean el Código Penal (siempre en contra del segmento masculino de la ciudadanía).
– Etcétera.

Y más ahora, cuando se sabe que las responsables de la impostada Guerra entre Sexos están (si cabe) desvariando (aún más) en su propio oxímoron con el llamado POSFEMINISMO Radical, una Ideología de Género al cubo (más fobias y más ismos: más distopía), que llega al delirio sentenciando que LA MUJER ES YA INNECESARIA (el acabose…) en este nuevo erre que erre (o el Feminismo que se les viene encima a las masas ovejunizadas). MISOGINIA pura, dura, cruda, descarnada…

Dicho lo anterior (que, aunque sabido, baladí no es), al caso: A la modelo australiana (modelo… seguro que es un putarrón: sarcasmo), NEWSHA SYEH, después de esperar haciendo cola como el resto de visitantes, se le deniega la entrada al LOUVRE.

El problema, según el empleado o la empleada de la gran galería pública de París que la interceptó, sería su indumentaria: No es el vestido apropiado para ese, llamémosle (con reservas…), TEMPLO DE LA CULTURA OCCIDENTAL. Unas normas de etiqueta como de derecho de admisión desconocidas hasta la fecha.

Pero (si la vista y la memoria no fallan), ese lugar ni es iglesia, gran catedral, basílica, parroquia de barrio, monasterio, capilla en alguna remota aldea, abadía, ni cualquier otro espacio de recogimiento espiritual para el rezo cristiano. Ya no digamos una SINAGOGA o una MEZQUITA.

Tampoco ha hecho el ridículo que se esperaría previsible, por ejemplo, de un histérico espécimen Femen: no se ha encadenado a ningún sacro elemento (escultura, cruz), no ha violentado a nadie, los Mass Media por allí no andaban preaviso, con los senos descubiertos, berreando gilipolleces… Nada de ascazos.

Tiene su miga que el suceso se produjera en un estado, Francia, que se jacta de sus pseudovalores de libertad, fraternidad e igualdad (en especial, por el barniz de lo radicalmente laico de los mismos: rígida separación entre Iglesia autóctona y Estado jacobino), pero que ha sido incapaz (cobardía, negligencia o ambas) de frenar la proliferación de las llamadas No Go Zones en esas barriadas (estercoleros de lo fundamentalista) de ciertas urbes, es Marsella (de facto) una extensión argelina… Y la Sharia que se va extendiendo cual enfermedad contagiosa, allí donde la demografía extremoreligiosa se lo permite.

En esos puntos negros del mapa de la República gabacha (alelados incrédulos aparte, a nadie le cabrá duda de ello), es donde las extranjeras gentes a cualquier chica (con la indumentaria que fuese: recatada o sinuosa) si que les buscarían un serio problemón.

Para despiporre, las élites intelectuales (modernillos, artistas de medio pelo, vanguardias anticreativas, cultura proglobalización, progres críticos de Arte) así como las altas esferas de la República callan (ergo: otorgan) el que se estén retirando o intentando remover (censuras…) por imperativo de los lobbies multicolores algunas OBRAS MAESTRAS (de inspiración mitológica grecolatina) por el mero hecho de mostrar desnudos artísticos femeninos, obviando dichos grupos de presión que también se exponen ídems masculinos al público.

Todo eso sí que se resulta INAPROPIADO… Sectario. Casposo. Reaccionario. Vengativo. Patológico. Sucio. Primitivo. Endofóbico. ANTIEUROPEO.

Siendo IMPOSIBLE meterse en el cerebro de la muchacha oceánica para saber de sus intenciones, se la observa portando un vestido negro (el color de lo elegante por excelencia), no siendo las formas del mismo exclusivas para juergas nocturnas.

Y sobre el generoso escote y la curiosa falda: Subjetiva cuestión de gustos (estéticos, generacionales). Podemos presuponer pero no prejuzgarla negativamente, que es lo que hace esta zurda obsesionada con prohibir, prohibir, prohibir…

Quizás pretendía repercusión en las Redes Sociales, por unos míseros Likes, buscando una pizca del codiciado Trending Topic… Quien sabe, no se descartaría. La lógica de estos usos en Internet no solo se lo permiten, legales son, sino que además esas Social Networks lo esperan con agrado.

Las locuelas que dicen luchar contra el Heteropatriarcado del Capital son más impúdicas en sus libracos, demandas, chabacanas performances, etcétera, de lo que jamás será la protagonista por su estética exterior (de esa jornada).

Y desde las mismas RRSS son las que durante días le han estado afeando la mala elección de la prenda para el lugar (repetimos: no es más que un dichoso museo, que en pelotas no iba carajo), un afán de protagonismo, con abruptos verbales en su contra…

Desprecios, censuras e insultos que (oh, sorpresa…) vienen en su mayoría de las abducidas por el Hembrismo, al igual que de esos emasculados hombrecillos pagafantas, que pretenden congraciarse con esas imcompletas neuronales (que no pillaréis cacho, so cretinos).

Había quien se reía por entenderlo como un imposible, sin embargo la neoizquierda se ha ido encaramando desde la base (donde medraba el Marxismo decimonónico: con lo materialista, con lo económico) hasta lo que denominaba la supraestructura:

– Han irrumpido en la aulas reeducando con guarradas al alumnado de más temprana edad.
– Controlan con mano de hierro cualquier expresión cultural (vulgarizándola).
– Se han metido en la privacidad del individuo (en la cama, dentro de la bragueta, por el dormitorio, entre las sábanas) regulando como deben ser sus relaciones de pareja.
– Etcétera.

Y envalentonadas como están, se permiten el lujo de llamar zorra (fulana, buscona, guarra…) a quien se le denegó la entrada, para luego mostrarle con superioridad de atrezzo (moralina) como debería vestirse porque ese atuendo es en exceso coqueto, provocativo, inadecuado…

Si no se endereza esta anómala situación de manera drástica, el futuro de las féminas europeas atisba el color del sombrío Burka (copia musulmana del Chader judeoisraelí…), esperando a que ese activismo pagado por George Soros, Teocracia nihilista (contra el Hombre, contra la Femenidad, contra la Familia Tradicional, contra la Vida Intrauterina, contra la Sexualidad Natural mayoritaria) se invente alguna prenda de mierda parecida a esa desgracia de sábana carcelaria bajo pretexto de evitar lascivas miradas varoniles, piropos, micromachismos, macroestupideces… Y con un objetivo complementario: arrinconar a las mujeres orgullosas de serlo (o cualquier dama que se resista a ser somatizada por el imaginario Machismo fachaopresor).

La chachi es la mujercita empoderada: la que luce melena de sobaco, aunque es algo del todo opcional no se maquilla en base a no sé qué dogma ideológico (de los muchos indiscutibles), huele a urgente ausencia de ducha, parece vestirse con ropajes sacados de algún vertedero, no parece ser compi de los espejos, se recrea en su sangres menstruales, es una mórbida endofóbica, ha destruido su Yo para diluirse en la algarada callejera, hace gala de un analfabetismo integral de lo más chusco, culpa al hombre de la bendición dada por la Naturaleza al poder crear vida en su vientre, condenan la inherente belleza externa de terceras personas como el mal a erradicar cuando la maldad es su grave falta de atractivo interior… Y el enésimo etcétera.

De alegre y faldicorta, esta fémina revolucionaria (de pacotilla), tontuna útil, poquísimo pues o la nada de la nada… Por lo que el enemigo ya no es únicamente el Hombre en su conjunto, también lo son las Mujeres que no comulgan con sus liberticidas dogmas.

Herr Nein.

 

 

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