NADA ES LO QUE PARECE

“Como puedes ver, mi querido Coningsby, el mundo está gobernado por personajes muy distintos a los que se imaginan aquellos que no están detrás del telón.“

“Piensa antes de hacer, pero no te pases tanto tiempo pensando que no llegues a empezar.“

(Benajamin Disraeli, nómada impenitente,  Primer Ministro Británico y Conde de Beaconsfield por la Gracia de Su Majestad Británica)

La primera teoría de la conspiración data de tiempos prebíblicos. Eva, aliada con la Serpiente, ofrece comer del fruto a Adán. Como no había ni curas ni bares, el muy merluzo fue y comió. No puedo culparle. Eva era la primera y única mujer en el planeta. Desde entonces el hombre se gana el sustento con el sudor de su frente y la mujer pare con dolor y depende del hombre.

A partir de ese momento las llamadas teorías de la conspiración han sido fuente inagotable de argumentos para panfletos, tebeos-libros-películas, enredos de portería, horas y horas de televisión basura, negocios bursátiles  especulativos, jugadas de las oligarquías financieras y, a veces, cómo no, de aciertos tan memorables como un beso de adolescente.

¿Quiere una buena conspiración? Le voy a dar la receta con los ingredientes:

Primero busque una víctima. Cuanto más importante o numerosa sea, mejor. Ya sabe, burro grande ande o no ande.

Segundo: el malo o malos. Esencial. Los hermanos Mala Sombra o Spectra han sido referentes para varias generaciones. Preferentemente asociados secretamente en torno a Satán, la Pachamama o el Becerro de oro. No olvidar dotarles de un símbolo, sencillo pero que suscite cierta controversia para poder darle a la húmeda hasta quedar seca como el papel couche.

Tercero: el Plan de los malos, siempre una minoría, contra los buenos, la mayoría. Tiene que resultar apocalíptico, enrevesado y casi imposible de parecer  real por sus múltiples y complejos  aspectos y su oscuro objetivo. “Nadie puede ser tan malo” debe ser la frase con la que tu cuñado hunda una memorable tarde de domingo en familia.

Cuarto: el objetivo. Sin meta no hay carrera, y aquí lo importante no es participar, es ganar. Ganar a lo grande. Desde zumbarse a la del Estanco -posible, pero poco probable-, a la creación del mundo por un dios o dioses ad hoc o unos extraterrestres “que volverán a juzgar y poner orden”, pasando por la esclavización de toda la humanidad a manos de una exclusiva minoría.

Puestos en situación, vamos a rellenar un sencillo “planing” conspiratorio adaptado a nuestros días y situación. Recordemos que no estamos en la Reconquista, con una espada en la mano y expulsando herejes.

Vivimos el año 2 del COVID, antiguamente el 2021 después de Cristo y en la mano llevamos un móvil para que nos comuniquen las novedades pertinentes.

Empezamos… ¿sabe qué? Confío en usted, en que ya ha entendido hace años que seguimos en la Caverna de Platón viendo sólo sombras parciales de la realidad. Y que también sabe que estamos en la Caverna porque nos hemos vuelto a meter voluntariamente. Así que utilicen dos horas de su vida y vean este documental.

Es La Conspiración en Mayúsculas. Y quién sabe, Lázaro, igual te levantas y andas.

A.MARTÍN

 

VÍDEO:

https://odysee.com/@LogosAL:5/Armaged%C3%B3n-la-batalla-final:0

 

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