¿NAVIDADES PARA TODOS?

 

La Navidad ya está aquí. Los ciclos se cumplen a pesar de cualquier circunstancia humana. Nunca he celebrado la Navidad -o tiempo de Yule- con mucha pompa y boato. La Navidad siempre me recuerda mi infancia o la de mi hija y afortunadamente esos recuerdos son de los mejores que conservo. La Navidad es para los niños oigo estos días entre muchos compañeros, la mayoría cansados, fustrados y sobre todo desilusionados. En parte, y solo en parte, tienen razón pues los niños son quienes conservan aun mayor alegría y esperanza en este tiempo. No debería ser así pero ese materialismo que nos han inculcado y que tan bien se aceptó ha hecho que las bellas tradiciones se pierdan. La Navidad / Yule debería ser un tiempo familiar, de conmemoración y celebración, pero la familia ya no es lo que era y pocos están para celebraciones.
La mayoría de nosotros pasaremos este tiempo entre familiares y amigos, unos más sobriamente que otros. No pasa nada, damos más importancia a la espiritualidad de estas fechas que a llenar bolsas en centros comerciales o atiborrarnos de comida y bebida. Mantendremos esa alegría que nos caracteriza todo el año y procuraremos llevarla allí donde falte en la medida de nuestras posibilidades. Yo así lo haré.
Pero ¿cómo van vivir estas navidades los niños y ancianos sin recursos? Los que están solos y no tienen ya nada, casi ni esperanza para el nuevo año o los que han perdido su Fe ¿cómo afrontarán estas fechas que deberían ser entrañables?. El milagro de la navidad no llegará a ellos por muy libres que sean de poder celebrarla como deseen. Tienen libertad pero no medios, lo cual es síntoma de que, en realidad, no son libres.
Mientras unos pocos celebrarán todavía más su vida con todo lujo, incluso más que el resto del año, los demás repartiremos nuestras migas con aquellos que no tiene nada por que se lo han quitado o por que no tiene posibilidades de poder construir algo en lo que asentarse. Solo los pobres tiene solidaridad, solo hay caridad entre los excluidos.
Recuerdo una frase que siempre me desbordaba emocionalmente : “pon un pobre en tu mesa”. La olvidé por un tiempo pero hace ya años que volvió a mí como un martillazo en la rodilla.
Intentemos que estás navidades no sean “un martillazo en la rodilla” -otro más- para los que sufren penurias. Por que sólo es Navidad si además de en tu casa en la casa del vecino hay calor y un plato de comida. Las luces ya las pondrán las estrellas, el Sol que resurge y la ilusión que no debería faltar en ningún niño.
Nosotros no dejamos a nadie atrás.

A. Martín

NAVIDAD

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