NORTEAMÉRICA NEGRIFICADA

Traemos a colación este breve texto del pensador italiano Julius Évola por la actualidad de su mensaje y con una leve esperanza de que aquéllos que aún no conocéis al autor os animéis a ello.

NORTEAMÉRICA NEGRIFICADA (VI)
EL PUEBLO ARQUETÍPICO DE LA DECADENCIA  
Por Julius Evola

Con respecto a las afinidades electivas norteamericanas, queremos mencionar todavía un punto. Podemos decir que si en EE.UU. hay algo que parecía salvarse y que dejaba esperanzas, era el fenómeno constituido por aquella generación que se había convertido en una sostenedora de una especie de existencialismo rebelde anárquico, anticonformista y nihilista: la denominada beat generation, los beats, los hipsters y semejantes, sobre los cuales hablaremos luego. Y bien, la confraternización con los negros y una verdadera religión del jazz negro, la deliberada promiscuidad, también sexual y femenina, con los negros, son características como un aspecto esencial de tal movimiento.

En su conocido ensayo, Norman Mailer, que ha sido uno de los principales exponentes del mismo, había establecido una especie de equiparación entre el negro y el tipo humano de la generación aludida, definiendo nada menos a este último como the white Negro, es decir, el «negro blanco». Con mucha razón Fausto Gianfranceschi ha escrito a tal respecto: «Por la fascinación ejercida por la “cultura” negra en los términos descritos por Mailer, se asoma enseguida un paralelismo —irrespetuoso— con la impresión que suscitó el mensaje de Federico Nietzsche a caballo de dos siglos. El punto de partida es la misma ansia por romper todas las fosilizaciones conformistas con una inmediata toma de conciencia del dato vital y existencial; pero ¡cuánta confusión, si el negro, tal como hoy se ha visto, con el jazz y el orgasmo sexual, es elevado al pedestal del “superhombre”!».
Pour la bonne bouche terminaremos con un testimonio significativo de un escritor norteamericano en nada banal, James Burnham (en The struggle for the world):
«En la vida norteamericana hay rasgos de una desnuda brutalidad. Estos rasgos se revelan tanto en los linchamientos y en el gangsterismo en la propia patria cuanto en la vanidad y en la bellaquería de los soldados y de los turistas en el exterior. El provincialismo de la mentalidad norteamericana se expresa en una falta de comprensión por cualquier otro pueblo y cultura. Hay en muchos norteamericanos un desprecio de campesino por las ideas, por las tradiciones, por la historia, unido al orgullo por las pequeñas cosas vinculado al progreso material. ¿Quién, luego de haber escuchado una radio norteamericana, puede reprimir un temblor ante el pensamiento de que el precio por la supervivencia (de una sociedad no-comunista) sea la norteamericanización del mundo?».
Tal cosa lamentablemente es lo que en gran medida está sucediendo.


COMENTARIO.

Este artículo de El Arco y la Clava, se ocupa de analizar caracteres propios del alma del norteamericano, al que Evola califica acertadamente como el pueblo arquetípico de la decadencia. En tal sentido lo interesante a destacar es que, si bien ha esclavizado primero y luego segregado al negro en su sociedad, el Wasp estadounidense no ha dejado sin embargo de asumir sus hábitos y costumbres en modo tal de haber asimilado a lo negro como componente esencial de la propia alma. Por supuesto que habría que agregar que al negro primitivo y en situación de esclavitud, pues como bien explica el autor no es lo negro un condicionamiento biológico que signifique necesariamente inferioridad. Las músicas negras que en el seno de una sociedad libre pudieron tener hasta un sentido religioso y sagrado, en el contexto de esclavitud y servidumbre impuesto por el mundo norteamericano se han convertido, por el contrario, en elementos de decadencia y descomposición.
Distinto hubiera sido si el norteamericano hubiera tomado al piel roja como su antecedente, respecto del cual es mucho más lo que hubiera podido aprender en razón del carácter tradicional que el mismo expresara en sus costumbres. En cambio en Norteamérica se han combinado dos elementos de decadencia generando así una civilización pervertida. Por un lado la NEGRITUD producto de una situación de esclavitud que ha producido el clima de primitivismo, infantilismo y culto por la fuerza bruta que hoy se vive y por otro las SECTAS PROTESTANTES más fanáticas, expulsadas del suelo inglés por su extremismo, tales como los cuáqueros y puritanos, lo que lo ha impulsado a lo largo de la historia a querer imponer compulsivamente y por todas partes sus propios valores a los que reputa como los únicos buenos y verdaderos. Este cóctel de elementos dispares ha dado lugar a esta auténtica anomalía que es la civilización norteamericana.
[Habría que agregar incluso un tercer factor: la JUDAIZACIÓN de Norteamérica. Vale decir: negritud, protestantismo y judaización constituyen hoy por hoy el núcleo deformado del alma norteamericana.]

JUAN PEDRO

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