NOTICIAS FALSAS, DESINFORMACIÓN Y MASS MIERDA

“Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse. Y serán felices. (Ray Bradbury, Fahrenheit 451, 1953)”

Hoy adjunto una lectura interesante y académica sobre las conocidas como “fake news” y el exceso de información no contrastada, así como las medidas de “censura” que se están llevando a término, aunque los autores del estudio no osan llamarle tal, hablan de “buenas prácticas”… Es más, tras el sesudo estudio, proponen como solución de “control” las “buenas prácticas” de los medios no controlados y en un ejercicio de cinismo tienen la cara dura que “no se debe limitar la libertad de expresión…”

Y nosotros sabemos qué significa para la democracia capitalista occidental la “libertad de expresión…” la censura de los que difieren de su concepción del mundo.

Hay una frase famosa: “demasiada información no es información” que viene al dedo como anillo para resumir la lectura recomendada, que rezuma una apología del control estatal de la información camuflada de “buenas prácticas”…

Hay que leerla con pinzas y entrelíneas pues, como siempre, se cita a Goebbels como paradigma del uso propagandístico de la desinformación y otros lugares comunes. Aún así, tiene párrafos muy interesantes:

“Posverdad”, “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.

“Sin embargo, el permanente interés por controlar radios, periódicos o televisiones por parte de grandes corporaciones económicas y políticas ofrece pocas dudas respecto a la importancia que las élites otorgan al poder de los medios.”

“Los analistas y los científicos sociales siguen respaldando la idea de que los mediosestablecen la fábula, el relato, la norma o el discurso social desde la óptica de quienes los poseen (las élites económicas y sus lógicas capitalistas), los dirigen y orientan (las élites intelectuales) o los producen (los periodistas).”

“El discurso crítico, estrechamente vinculado a la izquierda durante todo el siglo xx, es entonces adoptado también por la extrema derecha cuando encuentra dificultades parecidas para llegar a la agenda pública a través de los medios de comunicación.”

“La confianza de los españoles en los medios está en la media de la Unión Europea (65%)”

“Facebook es particularmente cuidadoso al delimitar los conceptos en su informe de 2017 sobre “Information Operations” para diferenciar las noticias falsas de los “propagadores de falsedades” (false amplifiers) de las operaciones de información (“information or influence operations”) y de la desinformación”

“Los datos manipulados(…) pueden operar con el tiempo a favor: cuando puedan demostrarse falsos, ya habrán producido el efecto electoral buscado.”

“En demasiados casos los medios de comunicación responden a intereses empresariales o estatales que sustituyen el ejercicio de un periodismo libre por la producción de informaciones funcionales para sus propietarios.”

“La última pieza —o quizá la primera— del sistema de difusión de desinformación son las redes sociales.”

“Las redes sociales ya son más importantes como fuente de noticias de información general en ese país (USA) que la prensa escrita. En todo caso, en Europa (…) las redes sociales son el soporte que menos confianza produce a los europeos —el 54% desconfía de ellas (…), pese a que el 50% las usa diariamente.”

“El modo en el que las redes sociales estimulan la interacción de los usuarios entre sí y con el contenido, produciendo la sensación de que estimulan el lenguaje del odio (hate speech), el enfrentamiento y el linchamiento online. Pese a que las condiciones de uso de las redes lo prohíban, el control de los contenidos se hace más difícil cuanto más crece el número de usuarios, cuando no genera una comprensible controversia. La utilización futura de sistemas de inteligencia artificial puede que aligere el problema, pero por el momento el control del contenido falso o que incite al odio queda en manos de “moderadores” humanos”

“La base del sistema, coordinado desde el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS, 2019), puede resumirse en (1) detectar rápidamente las amenazas, (2) garantizar que las plataformas en línea cumplen un código de buenas prácticas que las compromete a detectar campañas de desinformación y (3) coordinar al máximo la respuesta de la Unión y los países miembros ante cualquier amenaza detectada. El sistema está ya en funcionamiento y pueden consultarse en línea, por ejemplo, los informes de cumplimiento del código de buenas prácticas de Google (Google, 2019), Facebook (Allan, 2019, Facebook, 2019) o Twitter en 2019 (Comisión Europea, 2019).”

“En España (…) se apuesta por el desarrollo de una cultura de ciberseguridad”, en particular “promover un espíritu crítico en favor de una información veraz y de calidad y que contribuya a la identificación de las noticias falsas y la desinformación” (Ministerio de la Presidencia, 2019).”

“Este nuevo ecosistema informacional tiene nuevos actores (y son mundiales), nuevas lógicas económicas y políticas, nuevos modelos de negocio y también nuevas prácticas culturales, mientras la intensiva privatización de la esfera pública y la polarización mediática han ido erosionando la legitimidad de los medios como instituciones de la democracia” La acción pública es imprescindible para compensar la acción decidida de algunos Estados de usar las redes en favor de sus intereses geoestratégicos. La solución, en todo caso, no puede pasar ni por limitar la libertad de expresión mediante censuras públicas o privadas ni por fragmentar o dañar la estructura de internet, como subraya el informe del grupo de expertos de la UE (Comisión Europea, 2018c). Proteger el sistema de medios, fomentar las mejores condiciones para el ejercicio de un periodismo constructivo y responsable y estimular la transparencia tanto de los medios tradicionales como de las nuevas plataformas deben ser las estrategias imprescindibles, mucho más cuando subrayamos que contribuyen claramente a reforzar la confianza de los ciudadanos en una comunicación democrática. Pero, insistimos, en ningún caso esas medidas deben afectar a la libertad de expresión, que debe ser protegida con todos los instrumentos y que solo debe ser limitada de forma acorde con el derecho internacional —como, por ejemplo, señalaban recientemente la OSCE y la ONU (UN et al., 2017)—.”

“Por último, ¿pueden los Estados, por sí solos, enfrentarse a este nuevo escenario? La coordinación entre la respuesta europea y las iniciativas estatales es la única estrategia viable, porque, por más que el desafío afecte a la soberanía digital, supera con mucho las capacidades de los Estados. Como explicaba Divina Frau-Meigs durante las deliberaciones parlamentarias en preparación de la ley francesa, no se puede construir una “línea Maginot” contra la desinformación (Sénat, 2018). El Plan de Acción europeo y el código de buenas prácticas deben ser para España la base de las acciones, específicas pero coordinadas e integradas en la estrategia de la UE, con las que nuestro país garantice que el ecosistema informacional siga contribuyendo a un debate de ideas fértil que refuerce la calidad de nuestra democracia.”

EL CENIZO


 

La sociedad de la desinformación: propaganda, «fake news» y la nueva geopolítica de la información

La sociedad de la desinformación: propaganda, «fake news» y la nueva geopolítica de la información

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate