NUESTROS REFUGIADOS

Finalizando el mes de Noviembre de 2013, se desatan en Ucrania los disturbios conocidos internacionalmente con el apelativo de Euromaidan: se supone que debido al sentir unionista europeísta de los manifestantes y además por el nombre de la plaza de la capitalina Kiev que fue inicio de los mismos a la par que su epicentro.

Algo que con el tiempo se ha demostrado un operativo de desestabilización de autoría externa, otra rebelión que albergaría sus motivaciones pero en el fondo monotorizada desde distantes lugares.
Así como lo fueron las mal llamadas Primaveras Árabes: aprovechándose también del descontento de una parte de la ciudadanía, con falsas e incumplidas promesas, abandonado luego al pueblo a su suerte, en el que nadie de dentro de las fronteras del país diana de turno sale ganando, excepto quienes mueven los hilos entre bastidores o los Magnates del Mundo y sus perros lacayos, proyectando maldades en despachos sombríos y en discretas salas de reuniones… Desde que caminan con pies terrenales no han cambiado jamás sus objetivos, ni un mísero ápice, inalterables generación tras generación o la Mentalidad Colmena, esa es su Naturaleza Depredadora.

Desde entonces y hasta ahora, el que fuera fértil Granero de Europa y estratégico punto en el mapa de la zona, limítrofe con el Gigante Eurosiberiano, malvive sumido en una cruenta guerra, la del Donbass, entre la parte occidental y las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk al sureste del territorio, cuyas gentes serían biológica y culturalmente rusas.

Si la barbarie desatada en los Balcanes hace unas décadas era compleja debido a las muy particulares e irreconciliables idiosincrasias que conformaban la extinta Yugoslavia, la situación en esta Ucrania a la deriva es aún más laberíntica.

La minoría de mayor importancia es la rusa, empero no es la única: existen otros tantos grupos poblacionales menores como el bielorruso, el húngaro, el rumano, el eslovaco, el armenio, el moldavo, el búlgaro, etcétera.
Y aparte, esos que tienen su origen primigenio fuera de este continente, como por ejemplo los romanís o gitanos, los tártaros y los resultantes de la hibridación étnicoreligiosa… Tal es el caso de los ashkenazíes, se supone que descendientes de los antiguos jázaros, estratégicamente bien posicionados en la contemporánea sociedad ucraniana y que son fervientes favorables a que el país se supedite a la Unión Europea, que como bien sabemos ni está unida ni es paradigma de europeidad alguna.

Por mucho sistémico apagón informativo, las víctimas mortales y las personas heridas se cuentan ya por miles.
Los supervivientes que tienen la oportunidad abandonan suelo patrio, buscando un atisbo de futuro lejos de la miseria, de las explosiones de la artillería pesada, de la persecución, del impacto de las balas de los francotiradores, del hambre…

La vecina Polonia sería la nación que más desplazados estaría acogiendo: mujeres, criaturas, ancianos, familias sesgadas por la muerte, etc.

Oh, sorpresa: la burocracia tan bien asentada en las cómodas poltronas del Europarlamento de Bruselas se niega, erre que erre, a otorgarles el merecido estatus de Refugiados, pese a que cumplen los requisitos sobradamente y a las simpatías de la primera hacía el nuevo gobierno ucraniano que les haría, aunque débil, las veces de elemento de distracción para Vladimir Putin y muro de contención frente a posibles hostilidades con la Federación Rusa.
Y todo eso mientras imponen cuotas de alógenos a los países miembros de tan infame club sin los debidos protocolos sanitarios y de seguridad, permitiendo incluso el retorno de quienes han estado en Siria haciendo el cafre wahabita del lado del terrorista Daesh y ese invento de Califato.

Se hizo el silencio: ni el dúo calavera de alcaldesas y demás populistas, otros tantos mórbidos de endofobia de esas y demás siglas políticas imaginables, izquierdas o derechas poco o nada importa, pseudoactivistas, revolucionarios de postín, oenegeístas varios, imbéciles entusiastas que celebran festividades extranjeras y ningunean las propias, chusmilla subvencionada ni el resto de defensores de los Derechos Humanos siempre según sus propios parámetros ideológicos, no han puesto el grito en el cielo, han llevado a cabo manifestaciones por las calles o siquiera han colgado buenistas pancartas ante tan sangrante situación que sigue a día de hoy padeciéndose a escasísimos kilómetros.

NO MÁS GUERRAS ENTRE HERMANOS EUROPEOS.

HERR NEIN

herr3

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