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OBJETIVO REPÚBLICA (IV)

Con el ridículo mundial de España ante el final esperpéntico del “derecho a decidir”, pocas fechas después tuvo lugar el desfile anual de las Fuerzas Armadas del 12 de octubre. Ahí perdía la vida un piloto de avión Eurofighter estrellado en la base aérea de Albacete a la vuelta del desfile, el capitán Borja Aybar. Como suele suceder en el Régimen del 78 las explicaciones exigían una credulidad infantil y el portavoz oficial dictaminaba el mismo día que se trataba de un accidente. Todo ello sin que la prensa se hiciese la mínima conjetura acerca de tan grave y sospechoso suceso. Curiosamente, un año después, en el mismo acto la Fuerza Aérea suspendió su exhibición. Se alegó una causa meteorológica, algo sorprendente para unos aviones que surcan los cielos del norte de la frontera rusa, en condiciones climáticas extremas sin ningún problema. Esta vez no hubo bajas.

 

En noviembre tiene lugar la visita del presidente de Israel, Reuvén Rivlin. Recibido por el rey Felipe VI, los diplomáticos españoles se encargan de transmitir a la delegación judía que Carles Puigdemont goza de la protección de una agencia de seguridad constituida por agentes del Mossad. Durante su estancia en España, las declaraciones de Rivlin fueron en la línea de respeto a nuestros asuntos internos, pero este discurso en Madrid choca con lo que viene siendo la política tradicional de Israel en Tel-Aviv. Es decir, el recibimiento a los líderes independentistas catalanes y permisividad de todo tipo de propaganda anti-española en el estado de Israel por parte de significadas figuras del secesionismo. La línea de la diplomacia española desde el establecimiento de relaciones diplomáticos ha sido tomar por aliado a quien lleva adelante una política que sólo mira por sus propios intereses a sabiendas de que no habrá respuesta por la otra parte. Ese mismo año Israel inauguraba su Consulado Honorario en Barcelona, un hecho gravemente significativo en medio del clima existente a la sazón. Un gesto entendido por todos, menos por el Gobierno y la prensa españoles.

 

Casi seguidamente a la visita del judío, tuvo lugar la del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. La actitud del palestino tuvo un tono bien distinto, probablemente recordando tiempos mejores en que España tenía otras sensibilidades y más soberanía en sus relaciones exteriores. En torno al Rey Felipe no hubo la avalancha de hombres de negocios que se aproximaron con motivo de la visita del representante judío. Si para la oligarquía española los problemas del pueblo palestino son algo que le trae absolutamente al pairo, sin embargo su presidente, antes de regresar, dejó en Madrid una invitación a Felipe VI para visitar aquellas tierras como titular del Reino de Jerusalén.

 

Aunque el español medio crea que la cuestión judía haya quedado arreglada tras la autorización de Miguel Primo de Rivera y de Francisco Franco al regreso de los judíos al solar de donde fueron expulsados en 1492, lo cierto es que por parte de ellos la cuenta no está saldada.

 

Si para la casi totalidad de los españoles el referido título es desconocido y para casi todos los que lo conocen va poco más allá de su relevancia en la Wikipedia, sin embargo tiene  alta carga simbólica entre unas gentes que tienen la Kabala y el Talmud como referentes de la vida de ese pueblo. Dentro de esta cosmovisión el Reino de Jerusalén es una impostura, una usurpación europea de un título que sólo puede estar sobre la cabeza de un judío que además ha de ser el mesías que ha de venir. Aunque sea difícil de entender por parte del pueblo español que ha perdido la memoria de sí mismo, se trata de una institución que supone un agravio para el judaísmo. Mahmoud Abbas, conocedor de la mentalidad de su enemigo, dejó la tarjeta de invitación para que Felipe VI celebre allí la Navidad y puso sobre el tablero una de las claves de la artera relación del estado de Israel respecto a España y su apoyo a los separatismos. Algo incompresible desde fuera de la mentalidad sionista, pero que está ahí: “Esperamos recibirles pronto en el Estado palestino independiente y soberano, con Jerusalén Este como su capital y usted Majestad su Rey”.

 

A la vista de la documentación descubierta a los golpistas catalanes por la Guardia Civil se confirman las sospechas. El Mossad no sólo ha equipado los servicios secretos de la Generalitat, sino también del Gobierno Vasco, que al final operarían como meras sucursales de la inteligencia israelí.

 

JORDI PLA

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