OLLAS VACÍAS

El Dire me pide que explique para los lectores el origen de las “caceroladas”.

Es tarea sencilla para los que peinamos canas y a pesar de ello mantenemos buena memoria: les adelanto que no las inventó Podemos, desde luego.

Pero, la actualidad sociopolítica en España se va engorrinando por momentos y casi por ensalmo las imágenes en blanco y negro se emparejan con las recibidas en magnífica resolución del día de ayer hasta confundirse, y la inevitable asociación de ideas resulta tan tentandora que finalmente el cantor, como diría un castizo: escribió lo que le salió de los cojones.

Y éste es el resultado, disculpen la anarquía, que tampoco uno es el Sabina.

Fue en Chile allá por 1971 cuando, tímidamente al principio, y de manera abrumadora a lo largo del año siguiente, comenzaron a sonar las “ollas vacías” en los balcones de cada hogar. Contagiados cual pandemia china, los chilenos acabaron por bajar de sus casas a las calles haciendo sonar sus cacerolas para decirle al “Gobierno de Progreso” (¿les suena?) de Salvador Allende que en los mercados no había ni una mala patata que cocer en el perol.

Y ciertamente así era: la crisis económica había llegado a tal punto que ni con plata uno ponía un plato de caliente en su mesa.

Como anécdota les contaré que lo primero que había desaparecido en los comercios y no hubo repuesto fueron productos como el azúcar, las cerillas, el papel higiénico y el aceite…

Seguro que también les suena…

Acabando 1972 la situación ya era desesperada, las cacerolas seguían sonando, abarrotando las calles con los ecos del hambre y el Presidente Allende tira de manual e invita a Fidel Castro a Chile. El comunista cubano con un equipo de “expertos y asesores” (¿a que les suena también?) se instala en Santiago a resolver el asunto. Y es literal: Fidel se instaló en la capital chilena, a la sazón la capital del hambre.

El resto de la historia… 1973… “un pelotón de soldados” que hubiera citado Spengler… ¡oigan, lean un poco!, que no es el tema.

Ayer en España, Sánchez dejó con la boca abierta incluso a los propios, que digo yo que debían haber aprendido a conocerle, que tiempo han tenido.

Al Presidente, muchos -entre los que me incluyo- asignaban el dicho de “haber nacido con una flor en el culo”, tal era su relación con aquellos espíritus, los que sean, que reparten los naipes. Pero no hay mal que cien años dure y abruptamente el Abrótano Macho comenzó a oler a pedo, y el Adonis socialista empezó a ser conocido como “el Tampax”: estar en el mejor sitio en el peor momento.

Pedro “il bello” se las prometía muy felices ayer cuando sustituía el enmohecido colchón de Rajoy por uno de trinqui viscoelástico del Ikea, pero llegó el Coronavirus y se vió obligado a sacar lo mejor de sí mismo: una capacidad innata para mentir y ser creído. Oigan: tiene su mérito.

La pésima gestión de su Gobierno (la peor del mundo con diferencia) ha ido endilgándosela a cualquiera que se cruzara, pero la endeblez de sus números en el Congreso -era esperado- finalmente le llamaría a recuento.

De la chistera sacó, no solo el conejo de Arrimadas (le alabo el gusto) con el que liar a la poderosísima agente del BCE Calviño, sino a los mismísimos representantes de “Txomin” en la tierra, que soñaban con desplazar ¡por fin! al PNV con el más que seguro descalabro de los de Iglesias en los anunciados comicios veraniegos vascuences .

¡Qué ignorantes los herederos de los pistoleros!… ¡si a los chicos de Sabino Arana los quiere toda España!. Ni Sánchez lo hará, ni Casado lo permitiría.

Y hete aquí que este sujeto y a estas horas, sigue engañando a todo el mundo mientras se repantiga, plácido, en el Trono de Hierro.

Si mis cuentas no me fallan, Podemos tiene las horas contadas en el Gobierno, porque Europa manda y no tu panda y “¿votarás contra mí con VOX, Pablín?… recuerda lo que le pasó a Anguita cuando la pinza de Aznar”.

¿Y qué tiene que ver esto con las caceroladas?.

Razón llevan, pero ya les avisé de la macedonia del ensayo.

Las protestas callejeras son hoy el menor de los problemas de Sánchez, que ha ordenado a su vicepresidente rojo y a su ministro marica que dén la réplica cada uno con sus respectivos lacayos, y ya la prensa igualará a unos y otros, para descrédito de los indignados “fachas”. Y cada mochuelo a su olivo.

Pero, pero, pero… igual su ignorancia de la historia podría pasarle factura y, de aquí a cuatro días, los peroles vacios retruenen más que los palos de golf, extendiéndose la dicha por los barrios que menos se lo espera.

Y esto sí serían palabras mayores, de las que no entienden de trileros.

LARREA   MAY/2020

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