PANORAMA POLÍTICO ESPAÑOL (II): EL FACTOR VOX

El otro “actor” que ha irrumpido con fuerza en la caduca escena politiquera española ha sido VOX, a raíz de su inesperado éxito electoral en las autonómicas andaluzas de hace un par de años.

Tal hecho nos homologa de algún modo con el resto de países europeos en lo que se refiere a la presencia aquí de un partido (no demasiado populista, en absoluto fascista; igual que, por cierto, Podemos tampoco es comunista) con importante representación parlamentaria situado más a la derecha de un espacio que, durante décadas, se ha merendado casi en exclusividad el PP.

La formación verde pistacho parece haber conectado con esas clases medias conservadoras nacidas al albur de la tecnocracia tardofranquista, luego asentadas bajo la época de la Transición e identificadas después con el aznarato que, día a día, van a menos.

Hablamos de unas clases medias cosidas a impuestos, alarmadas por el agravamiento de la problemática territorial española o la inmigración masiva, hartas de tanta corrección política mientras su poder adquisitivo se contrae amén de contrarias a la destrucción de determinadas tradiciones (identificadas con el mundo de la caza o el toreo) consecuencia de los 40 últimos años que llevamos de pinza turbocapitalista económica y neomarxista cultural que caracterizan el proceso globalista en España y parte del mundo.

Sin embargo, fuera de las oportunistas citas tercerposicionistas a Ramiro Ledesma Ramos o los no menos oportunistas guiños nacionalcatólicos made in Blas Piñar, basta leer su programa (lo de leer la verdad se estila poco en España) para darse cuenta que éste barniza los muy antinacionales/antisociales postulados neocón (atlantismo, pro sionismo, thatcherismo) con una verborrea tan patriotera como hueca, lo cual resulta evidente cuando defiende algunos de los males que nos han conducido a la debacle presente: la relativista Constitución de 1978, la nefasta Monarquía liberal o la fracasada UE (a capa y espada los dos primeros, con matices la segunda).

De no revertir tales postulados, éstos terminarán por convertir a VOX (si es que no lo es ya) en un receptáculo de “ex peperos enfurruñados” (para más inri, con muchos de los problemas causados por ellos mismos por su anterior apoyo al PP, caso de las innumerables concesiones al nacionalismo periférico o del ruinoso modelo económico basado en burbujas especuladoras) antes que en una auténtica alternativa patriota, nacional y social al proceso globalizador.

CACHÚS

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