PEDAGOGOS DEMAGOGOS

 

Ya no se lleva educar a los niños como antes. Ya pasó aquello de la disciplina, la excelencia y el respeto. Menuda salvajada.
Ahora los expertos se han dado cuenta de que a los niños no hay que exigirles nunca nada. Eso provoca traumas. Es mejor que desarrollen su personalidad como les dé la gana.
Los maestros han de recompensar por igual a un niño ordenado, aplicado y responsable, que a uno desordenado y vago. Cuando juegan al fútbol, el mismo premio para los dos equipos, porque hablar de ganador y perdedor es discriminatorio y humillante. Y competir es de nazis.

Por supuesto, la educación ha de estar estrictamente orientada a combatir la homofobia, la xenofobia, el machismo y cualquier tipo de violencia física, verbal, psicológica y extrasensorial. El objetivo es formar humanos tolerantes y mansos, lo de difundir conocimiento tampoco es algo fundamental.
Aferrarse a ciertos elementos de la más temprana infancia es imprescindible para formarse como persona. Por eso, los niños deben ir en carrito y usar pañales y chupete hasta que se sientan preparados para dejarlos. No importa si nuestro bebé ya se afeita: arrebatarle su sillita puede frustrarle y convertirlo en un monstruo.

Lo mismo ocurre con el nefasto espíritu de sacrificio que antaño marcaba la educación de nuestros mayores. Cada uno que haga lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Establecer normas y límites, o exigir a los niños que se superen es otro tipo de maltrato.

Es importante no tratar de adoctrinar a los niños en los encorsetados y dañinos dogmas tradicionales. No hagas que tu hijo varón se vista como un niño ni juegue como un niño. Fomenta la alternativa y ponle una minifalda de lentejuelas o regálale unas barbies. Después, celébralo públicamente, tu nene llegará lejos.
Pero si observas que le gusta jugar a soldaditos o alguna vez se pelea con otro niño, reprime esa actitud radicalmente. Puede que estés criando a un futuro fascista. Siempre es preferible que tu niño sea una víctima, a que responda a una agresión. La historia reciente ha demostrado que exagerar el papel de víctima puede ser muy rentable. También es asquerosamente rastrero, pero el honor está muy pasado de moda.
Los clichés convencionales hombre-mujer son antinaturales y forzados, y los padres no tenemos derecho a orientar a los niños hacia un género u otro, ya que nadie nace hombre o mujer, aunque todas y cada una de nuestras células porten cromosomas que lo definan muy claramente.

Los padres debemos mantener a los niños alejados de cualquier influencia o prejuicio tradicional. Así, si nuestro peque se come los mocos, por ejemplo, no debemos reprenderle en ningún caso. Es una tendencia muy natural, saludable y hasta respetuosa con el medio ambiente. Temblad, vegetarianos; los mocorianos os dan mil vueltas.

También debemos hacer mucho hincapié en inculcar un profundo e insaciable complejo de culpa por lo malísimos que han sido siempre nuestros antepasados. Todas las guerras en que se han visto involucrados nuestros ancestros han sido culpa suya. Es mejor no conocer nuestra Historia, ya que puede resumirse en una palabra: genocidio. Hemos asesinado y esclavizado sistemáticamente a millones de inocentes que vivían en culturas idílicas y angelicales. Nuestras costumbres son deleznables y nuestra cultura resulta insignificante ante cualquier otra. Ni que decir tiene que tenemos una deuda histórica impagable con todos los países que en algún momento de la Historia han estado bajo nuestro dominio y tiranía. Nuestros niños deben estar dispuestos a aceptar sin rechistar a toda la población halógena que tiene que integrarse en Europa.
Sumisos al extranjero, pero insolentes con su familia y profesores. Ese es el tipo de ser humano que necesita nuestra sociedad.

Es posible que para algunos padres este tipo de educación resulte un despropósito y una sinrazón (siempre tiene que haber algún rancio de mente estrecha). Afortunadamente, el sistema está diseñado para que ningún padre pueda educar a sus hijos al margen de la nueva pedagogía. Los padres ya no pasan tiempo con sus hijos, no pueden. Y la televisión e Internet se encargarán de eliminar de los pequeños cerebros infantiles cualquier rastro de educación tradicional que algún padre obtuso pueda llegar a inducir en sus vástagos.
MUAJAJAJAJA
El mundo es nuestro…

ANA PAVÓN

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    2 thoughts on “PEDAGOGOS DEMAGOGOS

    1. Apuntas a cuestiones muy interesantes y que en nombre del gilipollismo progre (alimentado por escoria sionista e izquierdistas de salon) se dejan de lado como debates propios de otro siglo (no como este tan esperanzador y brillante).

      Ahora te hablo como marxista. Como me parece triste que se asocie la educacion emancipadora con esa bazofia promovida por el mal llamado marxismo cultural (mierda trotskista cultural) me permito recomendarte a Makarenko, un pedagogo sovietico. La disciplina, el honor, la rectitud moral son preocupaciones tambien para los degenerados marxistas.

      Un saludo!

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