POEMA DEL ANONIMATO

Atravesamos un mundo desconocido.
Vamos hacia el infinito.
Las banderas son jirones
y los hombres van en estado de asombro
De vigilia, de incredulidad.
Las noches son de largas humedades
y de sombras interminables.
Al final de este río debería estar el mar,
Pero no sabemos. A la vera de las playas
Solamente espinas, alimañas y leones.
Barro hasta la coronilla y temblores de fiebres.
Nadie se acordará de nosotros.
Ni siquiera tenemos con quien combatir
¿Qué sentido tendría? Si la sola inmensidad
Nos acaba con su manto de terror transparente
Con su niebla nocturna, con su amanecer extraño.
No hay fuertes, no hay madera para barcos.
En esta costa maldita sólo estarán para siempre
Aquellos que como nosotros
Cayeron en el brutal y eterno vacío del exilio.

JUAN PABLO VITALI

 

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