“POEMAS FALANGISTAS” de Alfonso López Gradoli

ERA EL DIA VEINTINUEVE

De octubre de mil novecientos treinta
y tres y los periódicos anunciaban
la llegada de Vicente Blasco Ibáñez
a bordo del Jaime  I a Valencia
en un ataúd de lujo entre aclamaciones
de público numerosísimo un viaje
con origen en Mentón Francia glorioso.

Volvía a su tierra las noticias
deportivas, anunciaban que en Vallecas
el Betis jugaría con el Atleti
ese domingo en que lloviznaba,
pero a medio día apareció un sol tenue
y sin insistencia (al Betis le metieron
cuatro goles y en el puerto levantino
hablaron don Ricardo Samper don Niceto
Alcalá- Zamora y Lerroux hizo su arenga
a las juventudes radicales, dijo
que se sentía más rebelde que nunca)
en el Teatro Español Margarita Xirgú
y Borrás hacían La Vida es Sueño
y en el Romeas la supervedette
Margarita Carvajal invitaba
a los hombres del patio de butacas
a cambiar el beso de ellas  por una jugada
de futbol, en el escenario la fotografía
de Vicente Blasco en el periódico,
tenía la mirada altiva y aguileña
y en el cine Capítol proyectaban
“Soltero inocente” de Chevalier.

Rafael García no estuvo en el teatro
bebía el dominguero vino de la mañana
sin madrugar tras la misa y el paseo.
García Serrano no estuvo en el Teatro
de la Comedia y por la noche escuchó la radio
en una taberna que existe en la calle
de la Victoria y se llama La Casa Vasca
y el aviso de un compañero
alertó:” Es el hijo de Primo de Rivera
el que habla” muchos no le llamaban José Antonio.
Nos había dicho que ese medio día
hubo algo de lluvia menudísima
El daño no hace falta repetirlo.

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