QUE PAREZCA UN ACCIDENTE

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Se cumplen estos días, casi ochenta años del secuestro en su propio domicilio e inmediato asesinato del líder de la oposición José Calvo Sotelo, por parte de miembros de las Fuerzas de Orden Publico del Gobierno del Frente Popular.

Todos los miembros del operativo fueron identificados, siendo inequívocamente el responsable de la brigada policial que practicó la detención, el Capitán de la Guardia Civl Fernando Condés y el autor material de los dos disparos que segaron su vida, el guardaespaldas personal de Indalecio Prieto, Luis Cuenca. El vehículo en el que se practicó la detención fue la camioneta 17 de la Guardia de Asalto y el resto de vehículos que participaron en el operativo dando cobertura, también fueron coches oficiales salidos del Cuartel de Pontejos. Los asesinos, una vez ejecutado el crimen, se pusieron bajo la protección del diputado socialista Juan Simeón Vidarte y éste a su vez los ocultó en casa de la también diputado socialista Margarita Nelken. Unos días después, el sumario que se estaba incoando fue retirado del juzgado por efectivos policiales, despareciendo de esta forma todas las pruebas documentales, periciales y testimonios depositados. Si falta algún elemento para que este hecho sea considerado un crimen de estado, tan solo podría tratarse de una orden sellada, porque obviamente reúne todos los requisitos coincidentes para ser considerado como tal.

Por si a alguien aún se le escapa la relevancia de éste suceso, les pondré un ejemplo. Es como si mañana, Pedro Sánchez fuera sacado de su casa por la Policía Nacional y muerto a tiros por el hombre de confianza de Soraya, para posteriormente ocultar a estos policías en la finca de Cospedal hasta que el sumario desapareciera del juzgado por la mano de inspectores de la Policía Judicial dependientes del ministro del interior.
Así era el Estado democrático en la gloriosa segunda república española.
Pero no es éste el tema que pretendemos abordar.

Prieto siempre se defendió adjudicándoselo a “incontrolados” e históricamente se ha mantenido la teoría de que se trataba de una represalia por el asesinato del teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo la tarde anterior. Puede que ese fuera el espíritu que animó a los asesinos, pero la duda acerca de las verdaderas intenciones del autor intelectual ha quedado como el histórico misterio sin resolver. Tanto Cuenca como Condés morirían pocos días después en las estribaciones de Guadarrama -¡qué cosas!- y el resto de los participantes no fueron más que convidados de piedra que solo acertaron a relatar -eso sí, con todo lujo de detalles- los últimos minutos de vida del diputado monárquico.

La pretensión de este artículo no va más allá de incorporar un par de datos, quizás relevantes, a las causas de un crimen que, sin ningún género de dudas, iba a desatar la guerra civil.

Pocos años antes y siendo Ministro de Hacienda de la dictadura Primoriverista, un jovencísimo y brillante Calvo Sotelo, en su tarea de modernizar el país, decide fundar el Monopolio de Petróleos del Estado, la CAMPSA. Pocos días después recibió la visita de Sir Henry Deterding, poderoso presidente del grupo Shell, con el único fin de conseguir que el gobierno español diese marcha atrás en su propósito. Al no conseguirlo, amenazó con un embargo de petróleo que dejaría España sin suministros por dos años -hoy lo llaman “sanciones”- sumiéndola en un gravisimo problema. Calvo aguantó el envite, despachó al inglés y resolvió el asunto llegando a acuerdos de abastecimiento con… la ¡¡Unión Soviética!!. A la petrolera británico-judía le salió el tiro por la culata. El propósito de Calvo Sotelo no era únicamente la creación de un monopolio mediante el que el Estado se quedase con los beneficios de la distribución de combustible, sus objetivos iban más allá, considerando que la CAMPSA debía acometer otras actividades tales como la adquisición de yacimientos petrolíferos, la construcción de una flota de petroleros, la puesta en marcha de refinerías, etc. Hoy en día, 90 años después a nadie se nos escapa la importancia que tuvo la petrolera en el desarrollo de la economía nacional del pasado siglo.

Volviendo a las odiosas comparaciones, se podría trazar un paralelismo con la situación actual en que la llamada “troica” impone sus intereses a las naciones de la UE mediante amenazas de embargos y demás “sanciones”. Lamentablemente, ni Tsipras, ni Rajoy son Calvo Sotelo. Eso sí, vivirán más tiempo.
Pero hay más.

Calvo Sotelo ha pasado a la historía -entre otras muchas cosas- por su brillante oratoria y por la construcción de sus imponentes discursos, siendo valeroso azote del marxismo en el Congreso. Pero además fue el desenmascarador de los movimientos de las sociedades masónicas.
¿Tenía la Masonería capacidad para organizar el atentado de Calvo tal y como se desarrolló?
Veamos, el presidente de la República, el jefe del Gobierno, el presidente de las Cortes, el ministro de Estado, el de Marina, el Director General de Seguridad, el jefe del Cuartel de Pontejos, además del propio asesino, Condés y del diputado socialista que lo ocultó, Juan Simeón Vidarte, eran masones .
El masón y socialista, Urbano Orad de la Torre declararía a El País el 26 de septiembre de 1978 “La decisión de asesinar a Calvo Sotelo la toma la masonería el 9 de mayo del 36”.
Siempre se ha dicho que el objetivo era Gil Robles y que al no encontrar a éste fueron a por Calvo Sotelo.

Ya.
Y si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta.

LARREA     AG/2015

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    2 thoughts on “QUE PAREZCA UN ACCIDENTE

    1. Y es que las cosas no pasan porque sí….la mayoría de las veces hay que rascar un poco y uno se encuentra sorprendentes circunstancias… Brillante artículo….como siempre

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