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QUEREMOS DORMIR

Hay maneras y maneras de intentar cambiar las cosas, pero lo más importante es ser pesado, llamar la atención y echarle morro. Como ligar casi. Cuando salía para la universidad me he encontrado con algo que me ha alegrado el día, algo tan extraño que era en verdad para hacerle una foto, o mejor, un artículo. He visto, pegado al cristal del ascensor, un panfleto que rezaba así: “QUEREMOS DORMIR. Día X, a las X horas, reunión de la asociación de vecinos en tal sitio para discutir sobre el tema.” ¡Un grupo de demócratas moviéndose por algo!

El contexto es que mi barrio es zona habitual de botellón y parranda, y por tanto está lleno de estudiantes borrachos casi todas las noches (consecuencias de la sociedad moderna). Claro, cuando un día normal entre semana tienes a una tía al borde del coma etílico gritando destrozada “¡¡¡Kevin cabronazoooo, yo te quería, joder!!!”, o a un sujeto ladrándole a sus colegas que “hoy follo, hoy follo”, cuando de improviso se presenta el Grupo Coral Ebrio del barrio cantando que su caballo camina pa’lante o alguna otra pieza de nuestra muy rica cultura musical popular, entonces es normal que algunas personas con el sueño ligero se mosqueen porque están alborotando bajo su casa.

Lo mejor es que han emprendido una “media-campaña” para reivindicar sus horas de sueño. Y digo media porque es esporádica y tímida. De momento han puesto pancartas en algunos balcones sugiriendo silencio porque quieren descansar. Como vieron que la distancia media a la que un estudiante ebrio puede leer es inversamente proporcional a la cantidad de alcohol consumida, un grupo reducido de radicales decidió tomar medidas poco ortodoxas; decidieron hacer una cacerolada todos los Viernes a las 23:00. Lo realmente combativo es que no invitaban a los estudiantes en situación de pre-botellón a un piscolabis, sino que se dedicaban a deleitar con un numero de percusión, con cazuelas y ollas, animando a los individuos que mientras tanto debatían sobre los aspectos musicales que más les gustaban del pequeño concierto outdoors.

Pasadas las semanas, a medida que decaía el ánimo entre los protestantes, decidieron organizar una concentración con escaso resultado. Ahora, han convocado un Concilio, palabras mayores ya, para intentar resolver la situación sin molestar demasiado al estudiante ebrio pero consiguiendo sus objetivos aunque sea parcialmente. Supongo que debatirán largo y tendido sobre las mejores maneras de abordar el problema, votarán a mano alzada y formarán comités como buenos demócratas. No obstante, estoy convencido de que de aquí a Navidad (época de milagros para los creyentes), no habrá cambiado absolutamente nada.

Yo fui a una de esos aquelarres de vecinos descontentos por ver cómo estaban los ánimos y la verdad es que me reí mucho. A la poca asistencia hay que añadir el humor de algunos. Por ejemplo, propusieron comentar amablemente con los dueños de los establecimientos que cerraran antes, ¡Cómo si ese pobre pequeño empresario fuera a negar el caudal de dinero que supone un local en la zona universitaria hasta la madrugada! ¡Como si no se fueran a los parques igualmente a beber y drogarse antes de entrar a una de las muchas discotecas y pubs del lugar!

Mi solución, comprobada empíricamente con un éxito rotundo, es invitar al desalojo de manera tajante y que se vayan a okupar un parque que no esté bajo la casa de un cabronazo como yo. Cogiendo un cubo lleno de agua, generosamente se les invitaba a una ducha fría y relajante. Yo duermo la mar de tranquilo, aunque puede que sea que tengo el sueño muy pesado, y sólo oigo los ecos de los borrachos que se han mudado a otros parques para practicar el noble arte del botellón. Mientras tanto, los demócratas siguen buscando una opción legal y viable para ambas partes. Igual es que con la falta de sueño no pueden razonar acertadamente…

Mientras unos hablan, discuten, y montan numeritos inútiles, otros preferimos ser más directos ¡después de todo, son mis horas de sueño! Lo moraleja de esto es que los demócratas (ese gran desconocido), sólo se mueven cuando las cosas les salpican directamente, y encima se mueven pocos y poco. Si quieres algo, ¡lucha por ello tozudamente!

No pasarán, y esta vez es de verdad.

ARDITI

 

arditi9

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