RAMIRO DE MAEZTU

“La obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es un fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia, de Barcelona, o la Almudena, de Madrid; o si se quiere, una flecha caída a mitad del camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla”

Ramiro de Maeztu nació en Vitoria en 1875 y fue asesinado por las hordas rojas el 29 de octubre de 1936, tras haber estado retenido en la cárcel de las Ventas en Madrid desde julio de ese mismo año.

Decía uno de sus amigos más íntimos: “Tan convencido estaba Maeztu de que el odio de los marxistas y demás enemigos de Dios y de España no descansarían hasta haberle asesinado que, con la mente fija en el trance de su muerte tal y como lo presentía, nos repetía a sus íntimos: ‘Yo temo ser cobarde y por eso todos los días pido a Dios que me dé alientos para morir, al menos, con dignidad’.”

Durante su etapa de diputado en las Cortes de 1933-1935, era seguro verle exasperado cuando algún diputado de significación nacional –monárquico o indiferentista– saludaba o departía con Indalecio Prieto u otros prohombres del marxismo. ‘No se dan cuenta –decía– de que nos van a matar.’ Un día interrumpe un discurso de Prieto, gritándole: “Me doy por muerto.”

Ramiro de Maeztu fue, en la primera etapa de su trayectoria intelectual, uno más de los pensadores de la “Generación del 98’”que engrosaron las filas del pensamiento liberal, europeísta y regeneracionista. No obstante, su experiencia como corresponsal de guerra durante la I Guerra Mundial influyó decisivamente en su pensamiento hacia un tradicionalismo monárquico y profundamente católico, una evolución -sí,  señores, evolución- que le haría desarrollar sus invocaciones en pro de la civilización hispánica y católica.

Desde el primer momento Acción Española -revista que dirigía- reivindicó la memoria y la herencia de los grandes maestros del pensamiento tradicionalista y contrarrevolucionario español, como Menéndez Pelayo. En consecuencia se declaró beligerante contra todo aquello que consideraba relacionado con el pensamiento liberal y progresista: la generación del 98, el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza.

“España empieza a ser al convertirse Recaredo a la religión católica el año 586. Desde el momento que los gobernantes aceptaron la fe, que era también la ley de los gobernados surgió entre unos y otros el lazo espiritual que unió a todos sobre la misma tierra y en la misma esperanza”

La gloria de este gran español no solo reside en sus escritos sino en su capacidad de observación y estudio que concluyó en su conversión profunda en la fe católica y, por consiguiente, en la Defensa de la Hispanidad, porque solo desde la primera se puede llegar a entender la grandeza de España. Y esto es lo que nos supo transmitir con su pluma.

“El alma del hombre como las naciones necesitan perspectivas infinitas hasta para resignarse a las limitaciones cotidianas”

This is Spain

 

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