REIVINDICACIÓN DE UN COLECTIVO OLVIDADO

 

Existe un colectivo claramente discriminado en el reconocimiento histórico que merece y, desde estas páginas, exigimos que se erija un monumento -a ser posible carísimo y con cargo al erario- que subsane esta imperdonable situación.

Aunque es cierto que, a título individual, a los numerosos miembros de este colectivo se les dedican calles, plazuelas y hasta aeropuertos, seguimos echando de menos un homenaje coral que ponga de manifiesto su importancia como motor de nuestra Historia y como ejemplo de comportamiento universalmente seguido por nuestros ministros y ministras, concejales, concejalas y demás próceres y próceras.
No es de recibo que, mientras la obra de este colectivo modela e impregna cada faceta de nuestra vida pública, sigamos mezquinamente obstinados en negarle el relieve que merece su labor.

Desde los lugartenientes de Viriato, pasando por el Conde don Julián, el Obispo Don Oppas o Bellido Dolfos hasta Mariano Rajoy, Adolfo Suárez y otros campechanos y regios exponentes, toda una trayectoria y un modo de enfocar la acción política ha sido el embrión de nuestro ejemplar Estado de Derecho.

Hora es ya de que a esa cosmovisión, a esa cualidad que no nombramos expresamente por razones penales, se le rinda un merecido tributo

J.L. Antonaya

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