EL RIESGO DEL SEPARATISMO

Bajo este título, Juan Antonio López Larrea presidente de ACIMJI se dirigió al auditorio que abarrotaba el salón de actos del ESPACE JEAN MONNET en las “XII Jornada Nacionalista e Identitaria”, organizadas por la revista Synthèse Nationale .
Junto a Larrea, compartieron palabra y estrado: Roland Hélie (director de SN y organizador del evento), Hugues Bouchu, Vincent Bauclin,

Gérard Orget, Gabriele Adinolfi, Jean Claude Rolinat, Emmanuel Albach y Le Bastion Social.
Tras constatar con cierto alivio que no es solamente característica española el comenzar con demora las intervenciones, y que éstas vayan acumulando retrasos, finalmente a Acimji nos tocó la última intervención de la mañana.
Tal motivo –las cosas del directo- obligaron a Juan Antonio López Larrea a ir recortando sobre las tablas su intervención.
Synthèse Nationale publicará proximamente íntegra la conferencia preparada por el presidente de Acimji .
Nosotros, la publicamos hoy para los lectores de El Cadenazo, acompañada del vídeo editado por SN.

Juan Antonio Cuesta (Vice-presidente ACIMJI)


Buenos días a todos y, cómo no, gracias a la Organización por su amable invitación.
Gracias también al camarada Gabriele por la traducción.
No me alargaré más en el capítulo de agradecimientos ya que, precisamente por la traducción, dispongo de poco tiempo y sé de lo tedioso que resulta escuchar una charla en dos idiomas distintos.
Mi nombre es Larrea y soy un europeo que se expresa en español.
Es la una de la tarde…
En estos momentos, es muy posible que esté aproximándose a las costas de mi país algún buque mercante, algún Aquarius, con su siniestra mercancía humana.
Todos estas personas, senegaleses, cameruneses o argelinos… africanos en definitiva, en su mayoría estarán pasado mañana aquí en Paris. O en Bruselas o en Londres.
Nada de lo que pasa en un país europeo es ajeno al otro. Y, dentro de un momento y a lo largo de mi intervención, entenderán mejor qué quiero decir con esta frase.

Volviendo a los africanos, la España de Pedro Sánchez ha tomado el relevo de Italia en el asunto de la importación de negros a Francia. Los franceses por vuestra parte y como venganza nos mandáis a España a Manuel Valls…
Eso es hacer trampas. Casi que nos quedamos con los africanos y vosotros con vuestro político.

Bromas aparte, he escuchado en esta mesa a la mayoría de los camaradas centrar buena parte de sus discursos en el gravísimo problema de la inmigración, yo no he venido a hablar de ello incluso aunque comparta sus inquietudes.
Tampoco voy a hablarles –como me gustaría- de Falange, ni de movimientos de Tercera Vía, ni de poesía o de héroes asesinados como José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma o Juan Ignacio González –el camarada de quien toma el nombre la Asociación que represento- . Tal vez en otra ocasión, si la Organización lo tiene a bien, volveré a París para contar las gestas de los que nos precedieron.
No podemos, ni debemos, olvidar ni nuestra historia ni a nuestros muertos, pero tampoco podemos quedarnos esclavos de ella y hoy toca enfrentar con decisión y firmeza al mundialismo representado por nuestros viejos enemigos: el capitalismo y el marxismo.

Hoy estoy aquí para hablarles del mayor de los problemas que enfrenta mi nación en estos momentos, incluso dentro de la gravedad de los problemas comunes que padecemos los europeos: el separatismo.
Hermanos europeos: no os llaméis a engaño, el secesionismo no es un problema español, es la última estación del mundialismo y de la globalización, y será extendido como mancha de aceite por todas las naciones históricas europeas hasta reducirlas a villorrios ridículos sin historia y sin alma.

Decía al comienzo de mi intervención parafraseando a Venner que soy “un europeo que se expresa en español” y no es casual: mi lengua la hablan más de 600 millones de personas.
Tan solo el mandarín nos supera en número de hablantes, pero se trata de una lengua reducida a un espacio geográfico determinado, mientras que el español está extendido universalmente.
Y tampoco esto es casual, hay una cita de un clásico español que dice –y es cierto- que “no hay un pedazo de tierra en el mundo que no tenga una tumba española”.
Nosotros impusimos nuestra lengua (sin duda, también a punta de espada) creando las primeras universidades de América, evangelizando y culturizando a aquellos pueblos que incluimos en nuestro Imperio y lo hicimos otorgando los mismos derechos que cualquier súbdito nacido en la Madre Patria.
De estos 600 millones hispano-hablantes, unos 50 somos españoles. Y de éstos, algunos pocos además hablan el catalán…
Tampoco esto es casual.
El catalán es un idioma regional y por tanto nada extendido fuera de sus límites locales. ¿Imaginan una rueda de prensa de Puigdemont en Bruselas en catalán?, se declararía desierta.
Y por cierto, posiblemente ya a estas alturas, haya más personas hablando el árabe en Cataluña que en catalán.
Todo un símbolo de la necedad que representa la “independencia”.

Porque, amigos, lo que se está representando en Cataluña no es más que un brexit en toda regla, no se trata de una revolución popular, ni de la subversión de un pueblo oprimido, se trata de una revolución burguesa, una revuelta de los ricos contra los pobres en uno de los ejercicios más vergonzantes de insolidaridad que nuestra anciana madre Europa ha conocido, y al que la izquierda, siempre tan servil y estúpida, está haciendo el trabajo sucio.
Europa, el faro intelectual del mundo, que alumbró tanto la democracia como el anarquismo, el socialismo, el sindicalismo y el fascismo, que acometió revoluciones contra las tiranías, hoy navega decididamente de la mano del mundialismo hacia la usura, la insolidaridad y la esclavitud.

Les decía al principio que terminando volvería a aquello de “nada de lo que pasa en un país europeo es ajeno a otro”. Pues bien: ¿es francés un occitano, un bretón, un parisino?… nadie lo pone en duda.
Tanto, como español es un catalán.
Pues bien, la estrategia del mundialismo pasa por reducir –y por tanto debilitar- a las naciones históricas europeas en múltiples mini estados que a menudo competirán económicamente entre ellos, y para tal fin presentarán todos estos fenómenos -de puro aldeanismo tribal- con la palabra “democracia” delante.
“Tenemos derecho a votar” dicen los secesionistas, como si todo en este mundo pudiera ser objeto del refrendo de las mayorías…

Y yo les pregunto, ¿a ustedes les han preguntado alguna vez si desean un estado multicultural?, ¿les han preguntado si están de acuerdo en que sus hijos sean educados en las leyes de género?, ¿les preguntan si con sus impuestos están dispuestos a financiar mezquitas o cambios de sexo a la carta?.
Seguro que no… y luego los fascistas somos nosotros.

Gracias por su amable atención, me despido con una llamada a la solidaridad con mi patria España para detener la lacra del separatismo:
¡Vivre la France, Arriba España y Arriba Europa!

LARREA, ESPACE JEAN MONNET, PARIS 14/X/2018

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate