RIÑA DE GATOS

“No contaban con mi astucia” (Chapulín)
Son “especiales”, no me digan que no.
Los yankees digo.
Pero fíjense: esto no nos hace mejores a los demás.
En una escena verdaderamente memorable de la memorable Traispotting, el grupo de yonkis protagonista se traslada a las highlands con la estúpida pretensión de desengancharse.
Allí, uno de los basurillas, henchidos sus pulmones de aire puro y buenas intenciones, anima al resto a buscar en su interior una causa lo suficientemente fuerte y digna para hacer frente al monazo que ya se barrunta. ¡Orgullosos de ser escoceses! grita con la vista perdida entre la espuma brumosa de los acantilados del Mar del Norte.
“Los escoceses somos una mierda, somos la mayor mierda salida de culo alguno y ¿sabes por qué lo sé?, lo sé porque nos gobiernan los ingleses, que son unos soplapollas” responde, en un alarde de lucidez, uno de los tocayos de jaco.
Rondo ya mi sexta década por aquí y he visto, claro, muchas cosas, y algunas incluso las recuerdo. Recuerdo por ejemplo a Allende en el 73 saliendo por radio mientras se bombardeaba la Moneda. A Anwar el-Sadat en el 81 en posición de firmes mientras paraba con el pecho 4 buchantes de kalash en un desfile militar, hubo 14 muertos y más de 40 heridos entre ellos Hosni Mubarak. Recuerdo a Tejero -estafado pero rotundo- en 1981 “se sienten coño” y todas “las dignidades de la nación” culo en pompa y apretaditos que viene lloviendo. A Nicolás y Elena Ceaucescu ametrallados juntitos en la Rumanía post-comunismo del 89. Al libio Muamar el Gadafi en el 2011 lapidado con un palo por el culo…
Pero, oigan, lo del miércoles en el Capitolio yo no lo había visto jamás.
Y seguramente por ello -por inaudito- o tal vez por hastío, o simplemente porque me importa un bledo, no voy a hablar de ello. Me da igual la “falsa bandera”, los “infiltrados”, las supuestas muertes que no lo fueron, las incógnitas acerca de la violabilidad manifiesta del Capitolio, los figurantes de comedia bufa, las estrategias mezquinas de uno u otro competidor por el “Trono de Hierro”… todo forma parte de una cortina de humo, habitual por otra parte en los grandes relevos de poder económico en los USA.
Desde John Wilkes hasta la mamada de Clinton pasando por Oswald y su bala mágica o el hotel Watergate, cualquier suceso en “el imperio” es puro atrezzo.
Comedia.
Lo único cierto es que EEUU era ya una nación dividida e irreconciliable antes de que llegara Trump. Y los 70 millones de votos otorgados así lo confirman. No olvidemos que ambos candidatos, antes de conocerse los resultados de las elecciones, ya amenazaban con drásticas medidas si las urnas no satisfacían sus aspiraciones.
Eché en falta entre el elenco de “insubordinados” al gran Chapulín Colorado, con él la revolución conservadora hubiera alcanzado sus objetivos cualesquiera que fueran: “síganme los buenos”, “que no panda el cúnico”, “lo sospeché desde un principio”… eslóganes para la victoria ¡eso es lo que faltó!.
Occidente es una mierda, la mayor mierda salida de culo alguno y ¿saben por qué lo sé?, lo sé porque nos gobiernan los yankees, que son unos soplapollas.
“Se aprovechan de mi nobleza”…
LARREA    EN/2021

 

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