RODRIGO ROYO, XXXVII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE UN GRAN FALANGISTA

“El infortunio, el aislamiento, el abandono y la pobreza son campos de batalla que tienen sus héroes”. Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

Nacido en Ayora (Valencia) en 1922, durante su juventud militó en el el Frente de Juventudes, la que se conoció como “la obra predilecta del Régimen” (aunque luego como demostraría el tiempo no fuera exactamente así). En el año 1941 se alistó en la la mítica División Azul, llegando a combatir en el Frente del Este donde fue herido. A su regreso a España plasmaría sus experiencias bélicas en varias obras. En el año 1944 se licenció en periodismo. También realizó estudios de derecho y ciencias políticas de la Universidad Central de Madrid. Fanático falangista, llegaría a ser corresponsal del diario ARRIBA en Washington, ello pese a su repugnancia a Yanquilandia y a los nauseabundos pseudo-valores que de ella emanaban. También colaboró en diversas revistas y publicaciones de carácter falangista como HAZ, MÁSTIL, EN PIE, etc, incluso escribió en LA VANGUARDIA ESPAÑOLA (quién lo diría hoy, convertido en un odioso y vomitivo periodicucho burgués al servicio de la demencia separatista y catalanista). Más adelante fue director del ya citado diario ARRIBA, órgano oficial del Movimiento (y “oficioso” del Gobierno, teóricamente al menos), ello entre 1960 y 1962, un Movimiento que desde la grave crisis institucional de 1957-59 estaba iniciando, ya por entonces, su cuenta atrás.

En un editorial aparecido en Arriba el 30 de enero de 1962, se invocaba los principios falangistas frente al ascenso meteórico de los tecnócratas del Opus Dei y el neoliberalismo plutocrático que esta gentuza santurrona y meapilas encarnaba, lo cual provocó su destitución inmediata; el camarada Rodrigo al igual que otros muchos falangistas (siempre estuvo en la “línea dura” de Girón), tenían muy claro que esa morralla mojigata eran la negación del “espíritu del 18 de Julio” (tal fue la acusación de los falangistas en un pleno del Consejo Nacional del Movimiento de 1964). En dicho titular invocaba a los primitivos líderes falangistas José Antonio, Ramiro y Onésimo, denunciando por contraste “los proyectos de planificación del triunvirato a cargo de los asuntos económicos”, los tres del Opus Dei (o Judei). Años después pondría en marcha el DIARIO SP, un periódico de línea editorial falangista que mantuvo una posición crítica frente a los tecnócratas del Opus Dei, llegando a su punto culminante la misma en la famosa crisis Matesa de 1969 que desembocó en el tristemente célebre “Gobierno monocolor”, que supuso el triunfo definitivo de la línea opusdeísta y la definitiva derrota de los falangistas más o menos desteñidos, ello coincidió con la muerte de otros dos grandes falangistas de la Vieja Guardia aquél triste 1969 (también de la línea de Girón): Ismael Herráiz y Francisco Herranz; éste último acabó suicidándose como acto de protesta y de condena a un Régimen “que ya nada tenía que ver con nosotros”, un 23 de Noviembre de 1969, acto viril de este gran falangista héroe de guerra (fue también jefe de la Guardia de Franco durante 4 años) y fundador de la Falange abulense, que pasó al olvido y también ninguneado como tantos otros, pero de ello ya hablaremos en su momento…

Sea como fuere, con aquel Gobierno copado de opusdeístas, comenzó realmente la Tra(ns)ición hacia el estercolero partitocrático actual (ya en Julio se había “resuelto” el tema de la sucesión con el nombramiento del “campechano”), el mismo Fraga Iribarne manifestó en su momento que “el post-franquismo había comenzado”…y así fue denunciado por Rodrigo Royo en diversas publicaciones falangistas. Es curioso que los principales protagonistas de la liquidación del franquismo tras la muerte de Franco -Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez, Martín Villa, etc-, alcanzaron ya importantes situaciones de poder con ese mismo gobierno: Ministro Secretario General del Movimiento con camisa blanca el primero, Director General de Radiotelevisión Española el segundo, Ministro de Relaciones Sindicales el tercero, en fin de aquellas aguas…

Rodrigo Royo en 1974 escribiría una divertida novela poco favorecedora para los nuevos dirigentes gubernamentales a los que ponía como a una auténtica basura degenerada:”El Establecimiento”. Después de sufrir cierto “exilio interior” durante el tardofranquismo y primeros años de la actual democracia demoliberal y burguesa, en 1980 fue nombrado director del diario INFORMACIONES. Falleció el 25 de Agosto de 1982 en Madrid.

RODRIGO ROYO ¡¡¡PRESENTE!!!

Joan Montcau

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