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ROMMEL NUNCA TRAICIONÓ A HITLER

 

Nada de eso. Nada del Rommel de El Aghelia, Sollum o Matruh. Nada del héroe de Derna, Tobruk o Kaserine. Nada apenas, del valeroso mariscal que luchando siempre contra un enemigo infinitamente superior en hombres y pertrechos, pero no en ideales ni en inteligencia, logró desmantelar, por tres veces, al octavo Ejército británico.
Rommel, todo un símbolo. Un símbolo fiel de todo lo que sería la II Guerra Mundial: Idealismo popular contra capitalismo disfrazado de Democracia; defensa de un modo superior de entender la vida contra la tiranía del dinero y de la prensa; nobleza y sinceridad política (Adolf Hitler) frente a la confabulación “pacifista”, “libertaria” y “humanitaria” mas hipócrita e indecente de la historia de la humanidad (Roosevelt, Churchill, Beck (el polaco), Stalin; talento y heroísmo a chorros frente a oleadas incesantes, inmensas, de incultos
(yankis) y borrachos (soviéticos) armados hasta los dientes. En una palabra:

Honor frente a dinero, calidad frente a cantidad, idealismo frente a materialismo. De ahí ese afán por desmitificar “hasta donde sea posible” a los héroes de Hitler que han llegado a ser conocidos del gran público, o al menos demostrar’ su desacuerdo u oposición con él. La película de Hathaway, es uno de tantos intentos destinados a hacer digeribles a los distendidos estómagos democráticos hombre y hechos que podrían, de otra forma, denunciar, descubrir algo de la “Gran Mentira” de este siglo o remover a más de una conciencia.

De esta guisa, Rommel, que todavía sigue suscitando admiración y simpatía entre muchos jóvenes y militares de la República Federal Alemana, ha podido ser utilizado: acuartelamientos militares y hasta un barco de la marina de guerra alemana actual, llevan su nombre.
Pero como la mentira es coja y no hay pena que cien años dure, hete aquí que el historiador inglés David Irving, leyendo la correspondencia privada de Rommel (éste escribía todos los días a su mujer.p.e..) tuvo una sospecha, a saber: que el ” Zorro del Desierto” no sólo no traicionó a Hitler, sino que él mismo fue objeto de una conjura. Y efectivamente, después de remover montañas de documentos archivados, diarios y partes oficiales, etc., Irving, siguiendo el hilo de sus sospechas, ha logrado deshacer la telaraña de la falaz versión “oficial” y recomponer la verdad histórica.
Fruto de todo ello, ha sido una interesante biografía sobre el mariscal nacionalsocialista que ha causado una gran sensación en Alemania, y una conferencia, El caso Speidel ” que lrving dio en un congreso celebrado en Kassel hace cuatro años sobre el tema” ‘ traición y existencia en el III Reich”

LA VERSION “OFICIAL”

Según la versión “oficial’, Hitler era un sátrapa asesino, un loco, un tirano estúpido y caprichoso, lleno de complejos, manías y supersticiones: un cabo engreído que no hacía caso de los doctos y nobilisimos generales que le rodeaban. Así, este monstruo de maldad y vesania, no contento con haber provocado toda una guerra mundial (muy otra es la verdad y algún día hablaremos de ello), no dudando en sacrificar inútilmente la vida de sus propios soldados (se acuerdan del famoso tríptico de ‘sangre, sudor y lágrimas” ¿o no lo dijo Hitler ?) ocasionó el último desastre al estar persuadido de que la invasión aliada se llevaría a cabo por el Canal de la Mancha y concentrar allí el grueso de sus tropas a pesar de que todos sus generales, Rommel entre ellos, le indicaron a tiempo que el desembarco sería donde en efecto fue, en Normandía.
Así las cosas, Rommel, que no podía permitir tamaño disparate y menos aun la destrucción total de su Patria, (como otros “patrióticos” generales, antes y después que él) aceptó participar en uno de los atentados contra Hitler.

LA RESISTENCIA ANTIFASCISTA EN ALEMANIA

El Nacionalsocialismo nacido del pueblo, perseguía en el plano social, la abolición de todo privilegio, la disolución de las clases, el acceso de todos los alemanes al arte y a la cultura, la recuperación del patrimonio cultural y espiritual de la raza y la asunción del mismo por el pueblo, el fomento de la solidaridad y la hermandad nacionales, etc. y este mensaje de paz y de amor Adolf Hitler lo hizo llegar con la llama de su verbo sin par, a todo el pueblo alemán, especialmente a las clases menos afortunadas. Sin embargo, este mensaje nunca fue bien recibido en ciertos sectores de la ‘aristocracia”, los católicos conservadores, y de la mayoría de los generales de la “vieja escuela’. Este fue el verdadero “talón de Aquiles ” del Nacionalsocialismo como apunta Salvador Borrego en ‘Derrota Mundial’, y ésta fue la fuerza, hoy lo sabemos bien, que, desde dentro y desde arriba, aplasto a Hitler (2).
Aquellos estirados y engolados generales que nunca fueron nacionalsocialistas, se refugiaron al principio en un aséptico y desleído apoliticismo, tan en boga hoy, (como si el defender una Constitución o ser liberal, no fuese también una postura política) para ir cayendo después, poco a poco, en las redes de la masonería o de la “resistencia”, al servicio de los enemigos de su Patria. Aquellos militares que buscaron, y así lo demostraron,
-como dice lrving- ” la destrucción total del pueblo alemán antes que una victoria de la Alemania nacionalsocialista ‘, como Von Fritsch, Von Brauchtisch, Beck (Jefe del Estado Mayor General), Halder (sucesor de Beck), Almirante Canaris (Jefe del Servicio Secreto), Von Witzleben, Von Hammerstein, Von Stülpnagel, Wagner, Von Trechkow, Schleicher (ex-ministro de Defensa) por nombrar solamente los más importantes generales, o el Ministro de Economía, Schacht, o el masón Dr.Goerdeler (en contacto directo con Roosevelt y Churchill. No eran solamente antifascistas, pues si Canaris ya había traicionado Alemania en la I Guerra Mundial entregando a su compatriota la espía Mata Hari al enemigo; Schacht, desde 1908 era ya un masón vinculado a los todopoderosos círculos financieros sionistas de Nueva York y Beck fue sionista y antialemán desde siempre. Ni que decir tiene que tanto Schacht, como Von Papen, Speer y otros traidores semejantes, salieron incólumes del juicio-farsa de Nürenterg en 1946. Con razón diría Hitler después del atentado fallido del 20 de Julio: ‘El Estado Mayor General, es a última de las logias masónicas que desgraciadamente, he olvidado disolver’.

LA INVASION ALIADA DE NORMANDIA: EL CASO SPEIDEL

Que la II Guerra Mundial pudo dar un giro total de haber durado tan sólo unas semanas más, es algo que nadie que esté familiarizado con el tema, puede negar, pues es el tiempo que Hitler necesitaba para poner en acción las nuevas armas (distintos modelos de aviones a reacción, bombas volantes V-2 y V-3 con nuevos explosivos, e incluso la bomba “A” que ya estaba terminada). Si ello no fue posible los banqueros de Wall Street deben agradecérselo a un general sin brillo: Hans Speidel, cuya siniestra personalidad y funesta traición han sido puestas al descubierto paso a paso, por el británico lrving en su obra ya mencionada
(4)-
Veamos: Cuando Rommel es nombrado Jefe del Grupo de Ejércitos “8” (es decir: el responsable de la defensa de Francia en caso de invasión aliada) las sibilinas fuerzas do la ‘resistencia’ logran colocar de lugarteniente suyo, como Jefe de Estado Mayor. al general Speidel, Quien como veremos, supo aprovechar esta posición clave y la amistad de Rommel para maquinar contra él y contra su Patria.
Por razones logísticas y académicas todos (o casi todos) los generales de la Wilhelmstrasse estaban convencidos de que el ‘salto” de la invasión aliada se daría por el estrecho de Calais. Todos menos ‘el cabo Hitler que ya desde marzo, es decir, tres meses antes del ataque sabía que se produciría en Normandía. Los generales Warlimont y Blumentritt, el. mariscal Rundsted y varios de los ayudantes de Rommel así lo testificaron ante el historiador militar inglés Liddell Hart:

“Por todas partes -declaró el general Warlimont- Hitler buscaba reservas para mandarlas a Normandía. Alegaba que de no rechazar la invasión inmediatamente el frente se ampliaría y sería imposible contenerlo”.

Pero “el dictador accedió a inmovilizar las 15 divisiones de primera clase que tenía en el canal paro no interferir -según confeso- la táctica de Rommel yy de sus más fieles generales que, esta vez, se equivocaban.
En tanto, el servicio de información de las SS dio repetidamente la alerta (Canáris entretanto callaba) de que la invasión sería en Normandía y se produciría antes del 15 de junio. El Cuartel General del Führer (FHO) confirma ésta información PERO TALES ALERTAS NO LLEGARON JAMAS A LAS MANOS DE ROMMEL. Speidel si se entero pero hoy se disculpa diciendo que “las locuras de Hitler’ le impidieron disponer de reservas en el lugar debido. Speidel no recuerda seguramente que en 1947 manifestó que él había mantenido las tropas de reserva en el paso de Calais una posible lucha política por el poder”. Y esto es algo que ya no puede negarse porque ha sido confirmado por el que fuera jefe de dichas reservas, conde de Schwerin. (además recuerde el lector: la invasión tuvo lugar el 6 de junio de 1944. y e1 atentado contra Hitler el 20 de julio).
Todavía. – . horas antes de la invasión llegó una última alarma de peligro, que ya no pudo ser escamoteada, pero Rommel, confiado, se había tomado un pequeño permiso dos días antes para asistir a una fiesta familiar, Y entonces ocurre algo insólito: a las preguntas de los oficiales, Speidel (que ostenta la representación de Rommel) da la orden de “No hacer nada”. Increíble pero cierto.
Las primeras oleadas de invasores legan a las playas francesas, y como atestiguan los protocolos militares de las diferentes planas mayores, Speidel no ordena ni hace nada durante horas.
Cuando Rommel, por fin, alarmado llega al frente, el momento de mayor peligro pera el enemigo ya ha pasado, y ahora no se decide a desplegar un contraataque general. ¿Por qué? ¿Es acaso Rommel un cobarde, o quizás un traidor como se ha dicho? ¡En absoluto lrving lo aclara. Rommel sabía que en Inglaterra se encontraban todavía tropas (exactamente 12 divisiones) pero recibe información de su Estado Mayor (es decir: Speidel) de que son 57 y de que están dispuestas a saltar en cualquier ,momento. Lógicamente Rommel prefiere reservar sus fuerzas para”…la segunda ola”.
Hitler que sospecha algo, visita el frente occidental y expresa su convicción, por las tropa enemigas desembarcadas que no habrá tal segunda ola, No obstante Speidel actúa repitiendo constante, directa e Indirectamente que no habrá manera de detener a “esas 57 divisiones”. Rommel, que era un táctico genial pero no un estratega, trata de buscar una solución política al problema y como otros generales, que desconocían inicialmente el poder real del Sionismo a nivel mundial, creía que Alemania podía hacer la paz con Occidente o con la URSS separadamente. Cuánta ingenuidad ¿Acaso las reiterados propuestas de paz de Hitler a los Aliados eran pura retórica? ¿Y qué decir del vuelo de Hess a la Gran Bretaña?Pero es que olvidan en esta hora los alemanes cómo fueron cercados por los Aliados, primero políticamente y después empujados a la guerra con Polonia con las matanzas de alemanes en Bromberg y Dantzig y el ataque polaco a la ciudad fronteriza alemana de Gleiwitz? Quizás sí lo recuerden, pero piensan que los Aliados no pueden ser tan tontos en suicidarse atacándoles a ellos antes que a los soviéticos. Decididamente, los generales alemanes no saben nada de política internacional, no saben que en las democracias modernas los pueblos no deciden nada, sino el Sanedrín. Porque la voluntad popular, la opinión pública, o como se quiera llamar, está secuestrada por el Capital, que es, en definitiva, quien paga a la prensa, a los políticos y a los intelectuales.
Tal es el conocimiento de la realidad del mundo que tienen los militares en todos los países, pero cuantas veces alguien apunta que Hitler es el obstáculo para un entendimiento con los Aliados. Rommel salta como un rayo y dice:
“hitler es un estratega tan genial que en el momento oportuno estará dispuesto a dar ese paso”
(Palabras pronunciadas el 16 de Julio, ¡cuatro días antes del atentado).

EL PLAN “WALKIRIA” –

“Rommel se hallaba en una posición extraordinaria dice el general británico Younq-. Por un lado era defensor del frente occidental, y por el otro, creía que esa defensa era Imposible” y como buen nacionalsocialista sentía un profundo amor por la familia. Por todo ello, pronto fue el centro de atención de la satánica “resistencia” (generales Beck. Speidel, Almirante Canaris y el doctor Stroling, alcalde de Sttutgart quien para ganarse a Rommel, comenzó por minar la moral de su esposa). Pero al no obtener el resultado apetecido con estas acechanzas, Speidel, días antes del atentado, Intenta poner a un agente de los conjurados, Von Hofacker, en contacto con Rommel..
Hofacker, empieza por tantear al “Zorro del Desierto” hablándole de temas políticos y militares generales, pero pronto se convence de que su fidelidad al Führer es inamovible, y juzga más prudente no hablar más del asunto.
El atentado contra Hitler fracasa, al día siguiente, cuando Rommel recibe la noticia, se vuelve hacia su oficial de enlace y exclama: “Ahora entiendo lo que ese Hofacker quería en realidad; ahora está claro de lo que hablaba”; y sin solución de continuidad, escribe una carta a su mujer congratulándose del fracaso del atentado.
Pero no acaba aquí la historia. Speidel y Hofacker son detenidos como sospechosos, sin, embargo los documentos que les comprometen, por contener las firmas de ambos, desaparecen. No obstante, son emplazados ante un Tribunal Militar de Honor el 4 de Octubre, donde Speidel, que no puede alegar desconocimiento, salva su responsabilidad diciendo que en el mismo momento en que se enteró del plan informó de ello a Rommel. Mi jefe.
Rommel, que se reponía de las heridas recibidas en un ataque aéreo, recibe el anuncio de la visita de dos generales {Burgdorf y Meisel). Entonces ordena a su enlace que le traiga toda la documentación, las órdenes y los partes referidos a la batalla de Francia, pues, según cree, se le van a pedir explicaciones por no haber conseguido repeler la invasión. Pero se equivoca, los generales solo traen las acusaciones de Speidel y Hofacker, y cuando las oye, desolado, le dice a su mujer: ”Mi (ayudante) el Jefe de Estado Mayor, Speidel, me ha inculpado’.
“Speidel me ha inculpado y también Stülpnagel y Hofacker.
Minutos más tarde, Rommel, como el lector sabe, se quita la vida.
No obstante la pregunta se impone:
¿Por qué lo hizo siendo inocente? ¿Por qué no trató de demostrar su lealtad? lrving creyó que los comentarios hechos por Rommel sobre la posibilidad de legar a un acuerdo con los occidentales, le hicieron suponer que su defensa sería imposible. Por otro lado, puede que intentara salvar a Speidel con su sacrificio, pues sentía verdadera amistad por él hasta el punto de que antes de morir, le dijo a su hijo: “Manfred, creo que no podré salvar a Speidel, está perdido; por favor, cuida de su mujer”.
Rommel, el hombre de tan gran nobleza que cuando la ignominia le salpica, prefiere morir. Rommel, el soldado con tan alto concepto del honor que no puede entender ni aceptar la traición de un amigo. Muere como Sigfrido pidiendo la espada a su asesino, Hagen, para que no parezca que éste le ha matado a traición.

ERWIN ROMMEL, Señor del Desierto y
Mariscal del Reich fiel al Führer y a su
Patria hasta la muerte y soldado invicto
en la batalla metafísica ¡PRESENTE!

Carlos Galicia

NOTAS:

(1> Es aquella que todo buen demócrata, sea de izquierda o de derechas, debe crecer y defender sin analizar, pues pensar por uno mismo, tener un carácter, es hoy un lujo muy caro que sólo los nazis perversos solo se pueden permitir.
(2> Organizaciones como la ” Rote kapelle ” (orquesta Roja) por ejemplo, formada por lo mas edulcorado de la nobleza, la iglesia y el ejército, que no tuvo empacho en pasar cuanta información pudo a los rusos de stalin ,fue la principal causante del hundimiento del frente del este.
(3> Canaris, Schacht y beck. fueron los jefes de los tres grupos mas importantes de conspiración contra al Reich,.
(4> Para mayor estés, el lector debe saber que cuantas acusaciones a hacerse a continuación referidas al ilustre general de la invasión, Speidel, ya fueron formuladas personalmente por Irving en la mansión de aquel en” bad honnef” sin que fuera capaz de responder a una sola de ellas.

REVISTA CEDADE Nº106 ABRIL 1982

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