RONIN EN EL NUEVO ESTADO

No puedo precisar si fue en el año 1971 o 1972. Como todos los 9 de Febrero, se conmemoraba el asesinato, por pistoleros socialistas, de Matías Montero, estudiante falangista y cofundador del SEU, abatido por la espalda, en el año 1934, en la calle Juan Alvárez Mendizábal, de Madrid, mientras vendía el periódico F.E.

En aquellos años -años 70-, el acto político y de homenaje se celebraba el mismo día 9. A veces, se celebraban dos actos por separado, a distintas horas. Uno, por parte de los Falangistas encuadrados en el Régimen Nacional, y otro, por parte de Grupos falangistas disidentes.

Por aquellos años, militaba en una Organización patriota universitaria, Acción Universitaria Nacional (AUN). En los círculos políticos en que nos movíamos, nos convocaron para ir a reventar uno de los actos de Matías Montero, que, según decían, estaba organizado por un Grupo falsamente falangista, infiltrado por comunistas. Había que impedir por la fuerza que llevaran a cabo el acto, porque era un ultraje a la Falange de Jose Antonio. Aquéllos fueron años de una gran acción subversiva.

Hacia las 19:30 h -el acto estaba convocado a las 20:00 h-, empezamos a reunirnos en grupos de dos o tres militantes, por la calle Ferraz, Marqués de Urquijo y calles perpendiculares. A las 20:00 h, avanzamos hacia la Placa conmemorativa, colocada en la calle Juan Álvarez Mendizábal. Allí estaba un nutrido grupo de esos ‘falangistas de izquierdas’, supuestamente infiltrados por comunistas. Cuando avanzábamos hacia ellos, esperando de los organizadores de nuestra acción la orden de cargar, efectivos de la Policía Armada se interpusieron entre ambos grupos. Los ‘falangistas de izquierdas’ cerraron sus filas y empezaron a entonar el ¡Viva la Revolución! Serían unos 40 ó 50, muchos de ellos estudiantes como nosotros. Otros eran hombres de 40 a 60 años. Muchos de ellos llevaban Camisa azul. En la misma, algunos portaban distintivos de la División Azul, el Águila de la Werhmacht y, uno de ellos, una Cruz de Hierro. Me quedé de piedra. ¿Estos eran los ‘falangistas de izquierdas’, infiltrados de rojos? Interpelé a uno de los que nos había convocado y toda su explicación fue que “esos veteranos estaban engañados por estudiantes comunistas infiltrados en Grupos falangistas”. Mi contestación, como la de varios de los que habíamos ido, fue unirnos al ¡Viva la Revolución! Finalmente, la Policía Armada cargó. En la calle Marqués de Urquijo recibí unos porrazos, pero contento porque, gracias a Dios, no había cometido el desatino de enfrentarme a verdaderos falangistas en la errónea creencia de que eran comunistas infiltrados.

La deriva a que fue conducido el Nuevo Estado a partir de 1959, nos convirtió a muchos de sus defensores en ronin en nuestra patria.

PEDRO PABLO PEÑA

 

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    1 thought on “RONIN EN EL NUEVO ESTADO

    1. Excelente testimonio. Lamentablemente, el Nuevo Estado se decantó por el capitalismo con el ascenso de los tecnócratas del Opus, se perdió la ocasión de hacer la Revolución Nacional que preconizaba la Falange. Lo peor, en mi opinión, fue la utilización de las figuras y de los símbolos del Nacionalsindicalismo para defender algunas políticas opuestas a lo que se defendía.

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