SALVAD A GRETA (III)

Ahora echemos un vistazo a la caja de resonancia que exprime sin pudor alguno a esta menor, empezando por su propia familia y terminando por el Papa. Dejemos a Greta en Davos con el Príncipe de Gales mientras cae una gran nevada. Parece que el invierno ha querido dar la bienvenida a los calentólogos tiñendo de gélido blanco sus cabezas.

El pasado verano la matraca mediática repetía el oráculo: “La Amazonia arde, ¡salvémosla!” El culpable de todo esto no era otro que el presidente de Brasil. En la acusación contra Jair Bolsonaro había una doble pretensión. Por un lado, la más gráfica, acusarlo directamente de los incendios, por encubridor de intereses de empresas ganaderas y agrícolas para transformar la selva en área de cultivo y pasto. En medio de las disputas emergía con especial protagonismo Leonardo Di Caprio, criminalizando al ex-militar y ahora primer representante de Brasil, que negó todas las acusaciones frente el acoso mediático mundial al que era sometido.

Que los incendios hubiesen aumentado un 85% respecto al año anterior era sospechoso. Efectivamente, en noviembre varios miembros del cuerpo de bomberos junto con los integrantes de una ONG fueron detenidos y acusados formalmente de generar incendios forestales y de vender fotografías al WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza). Esta organización está suculentamente untada por Leonardo Di Caprio, a la que hizo un donativo de medio millón de dólares para su aplicación exclusiva en la Amazonia. Además, la WWF promueve esterilizaciones forzadas en el entorno de los parques nacionales en Africa y la India.

Decíamos que en la intromisión en Brasil por parte del globalismo ha habido una doble vertiente, la mas mediática, que hemos visto, y otra que es el verdadero objetivo, socavar la soberanía de los estados para someterlos al capricho de estos lobbys.

Resulta sorprendente que Google compre islas en el Pacífico y sitúe sus servidores apenas a unos centímetros sobre el nivel del mar. La razón por la que esta mega empresa se ubique casi a ras del mar es por la necesidad de disponer de flujo fácil y abundante de agua para la refrigeración de sus servidores. Así que, con buena lógica, Google ha escogido estar bien cerca del mar, en la inmensidad oceánica, sin que muestre preocuparle que sus millonarias inversiones queden anegadas por la anunciada subida del nivel de las aguas planetarias. Esa fe queda para el rebaño.

Lo mismo deben de opinar propagandistas de la calentura global como el ex presidente Obama o Leonardo Di Caprio. Los dos con sendas mansiones a pie de playa, en idílicas situaciones geográficas que también están en el planeta Tierra, el mismo en el que las aguas devorarán las casas de la masa sucia. Vistas las fotos, el ‘resort’ que ha escogido Di Caprio es digno de un paniaguado, apenas dos palmos separan el hotel de la mar océana, que por un módico precio podrá ser visitado por los mismos que se solazaban en la Isla de los Horrores de Epstein, no sabemos si con sacrificios rituales incluidos y niñitos.

Tampoco está nada mal la mansión de este otro Moisés que nos quiere salvar de las aguas, el tal Al Gore. La casita tiene nueve cuartos de baño, baldosas de granito, grifería de lujo, seis chimeneas, ‘spa’, etcétera. Nada que un analfabeto crea que debe disfrutar falta en la mansión de este santo de nuestros tiempos. Pero lo que hace que nos inclinemos ante tanta privación, que ni los Padres del Desierto llegaron a visualizar en sus catarsis, es el inodoro auto reciclable.

Como si se tratase de una pasarela, no de chicas que exhiben ropa, sino de modelos que nos muestran las virtudes que debemos imitar, estos agentes de la propaganda globalista hacen giras similares, donde se les abren las puertas para que repitan los mantras que han de liberar a la especie humana de su destino terricida.  Para ello, paso a paso, la Agenda 2030 se abre paso, en busca de la reducción de la humanidad, que está a punto de acabar con el planeta. Así que desde la sede de la ONU hasta El Vaticano no hay un hortera de éstos que no haga la ruta de las “Holys Celebritys”, ante las que hemos de rendirnos, genuflexos, sin rictus de dudas fascistas en la frente. Anuencia, fe, aquiescencia eterna y cerco sanitario al incrédulo, son de justicia. Papa Franciso recibe a Greta, Papa Francisco recibe a Leonardo di Caprio. “Id y predicad la nueva fe en la Pachamama”, se concluye. El hombre es culpable. Demasiadas ovejas para tan pocos pastores. Sobramos muchos.

JORDI PLA

 

Casita de Al Gore, en primera línea de playa, sin miedo a la anegación oceánica.

 

‘Resort’ de Leonardo Di Caprio.

 

SALVAD A GRETA (I)

SALVAD A GRETA (II)

 

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