SÁNCHEZ TAMPOCO SABE DE ECONOMÍA

Ya puedo salir a trabajar, qué cosa más maravillosa. Después de yanosécuantosdías se considera que mi trabajo se puede desarrollar.

Alegre como un riuseñor cogí mis aparejos y me lancé a ello. Calles desiertas, todo cerrado… ¿quién dijo miedo? Yo, mi mascarilla espacial de 20 pavos, unos guantes de plástico para bucear y un litro de agua y lejía -que casi me bebo- por toda compañía.

-¡Hola, por fin estoy aquí! Si me abre la puerta, entro y hago la faena.
-Ay, hijo… mejor ya te llamamos más adelante.
-Estooo… de acuerdo, gracias.

Y así dos días, tres días, cuatro días… Ahora ya no salgo de casa. Se acabó el parné. Ya llamarán…

Así que otra vez en casa “viendo llover” y haciendo cábalas sobre si apago el frigorífico o espero a que los ministros me lo llenen.

Sánchez, pasarás a la Historia. Nos sacrificaste a tus intereses, has hundido la economía por ignorante y has tocado de muerte el vínculo pueblo/Estado.

Ah, no, espera, suena el teléfono… es Hacienda, tengo una multa por retrasos en los pagos.

Lo dicho: un inútil.

JUAN PEDRO

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