SEÑALAR CLARAMENTE AL ENEMIGO

Conviene conocer la historia. Es necesario no olvidar y aprender de actos o decisiones erróneas.
Sabemos que el nacionalsocialismo era una ideología pangermanista, las circunstancias políticas y bélicas la convirtieron en una ideología “europeista”. En efecto, el anticomunismo movilizó a miles de combatientes que unieron sus armas a las germanas.
La realidad es que el comunismo se unió a las “democracias” liberal-capitalistas” y viceversa, para derrotar a las “Terceras Vías”. Tras la SGM, los vencedores se repartieron Europa, y con ello empezó un enfrentamiento entre los ganadores de la contienda. Como los nacionalsocialistas, los liberal-capitalistas tocaron a llamada de tropa contra el comunismo (lo que demuestra que el gran enemigo contra sus intereses eran las Terceras Vías).

Muchos fueron los que se movilizaron en esa lucha contra el comunismo. El comunismo se convirtió en el gran enemigo, el enemigo principal a batir. El liberal-capitalismo era visto por muchos como un enemigo menor, como un mal menor. Había que acabar con el Gulag (olvidándose del que existía en Occidente).
Y ahí es donde entramos nosotros.

Muchos camaradas se dejaron llevar por ese anticomunismo, no fueron pocos los que compartieron extraños compañeros de viaje; la palmadita en la espalda, los abrazos de Judas, eran algo cotidiano. Se legalizaron organizaciones “de choque” anticomunistas. Nos cayó algo de dinero para propaganda, y en muchos casos se nos instigó y se nos utilizó para cometer actos mucho más serios y arriesgados. Tras estos actos más contundentes, no dudaban en darnos la espalda y acusarnos con el dedo. No eramos más que objetos para sus intereses.
Sí, es verdad, el comunismo nos atacaba a nosotros, nos buscaba y se nos enfrentaba, normal, eramos la cara visible, la que no se escondía ni salía corriendo, eramos la primera línea de combate contra ellos… sabíamos bien como actuaba… éramos piezas útiles para ese capital-liberalismo.
El anticomunismo nos hizo compartir trinchera con fantoches y con las cloacas del Estado… luego la patada, la cárcel o el tiro en la nuca, porque para ellos era mejor montar un paripé de golpe de Estado o tender la mano a Carrillo o al “comisario” de su hijo que apoyar a cualquier “fascista”. El “Sistema” siempre prioriza sus intereses y nunca le tiembla la mano para obtenerlos.
Los más “veteranos” saben de lo que hablo.

Ahora, desde hace unos años, proliferan aquellos que han sustituido al comunismo como su enemigo principal. En efecto, ahora el enemigo principal es el Islam.
Y como antaño, muchos son los que corren prestos a alistarse, a luchar contra él; muchos son los que han caído de nuevo en la trampa. No es ningún secreto que dirigentes de partidos “nacionales” han “hecho la ola” en Tel Aviv al paso de cazas israelíes; no es novedoso ver como desfilan banderas de Israel en actos “patrióticos” contra la “islamización de Europa” o que se convoquen actos frente a embajadas de Israel en apoyo a sus políticas expansionistas y genocidas, donde supuestos elementos “nacionales” se encuentran en primera fila. No es la primera vez que algún “cóctel molotov” ha sido lanzado por “patriotas” contra mezquitas o que algunos enarbolen la islamofobia más infantil para conseguir votos.

Como ayer, llaman a nuestra puerta aquellos que lucharon contra las Terceras Vías y nos quisieron hundir en la mentira; como ayer, nos quieren utilizar de “carne de cañón” mientras persiguen a nuestros editores y crean leyes contra nosotros. Ellos son los que han llenado nuestras ciudades, nuestras calles, de islamistas; ellos son quienes han destruido los regímenes árabes laicos; los que han radicalizado al mundo musulmán y han armado a los locos del ISIS. Ellos son los que quieren crear una nueva “red gladio” anti-islámica… para usarnos, para ser sus peones y luego echarnos al barro de la infamia.

No, algunos no caeremos en ese error. Ninguna gota de nuestra sangre será vertida en defensa de los intereses de nuestros enemigos. Que sean ellos quienes planten cara a los islamistas, que sean ellos quienes mueran luchando contra ellos; que sean ellos quienes muestren su bastarda cara y sus verdaderos intereses… nosotros, esta vez, seremos espectadores de su ruindad, de su bajeza y de su debilidad. Nosotros nos haremos fuertes mientras ellos se debilitan, porque nuestro principal enemigo era y es: el liberal-capitalismo.

Juan Antonio Llopart

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