EL SIM: LICENCIA PARA MATAR

El Servicio de Información Militar (SIM) fue creado por el socialista Indalecio Prieto (sí, ése que a día de hoy conserva todavía una horrorosa estatua en Nuevos Ministerios, cerca de otra no menos horrible de su correligionario Francisco Largo Caballero) el 9 de agosto de 1937 a modo de cuerpo de inteligencia militar de la II República, si bien en la práctica fue tutelado mayormente por los comunistas, a la postre los detentadores del poder bajo el Gobierno del también socialista Juan Negrín.

Asesorados de primera mano por uno de los agentes estalinistas más siniestros que aterrizó aquí en busca de carnaza durante nuestra Guerra Civil (hablamos del bielorruso de origen judío Alexander Orlov) e inspirados en los peores métodos del NKVD soviético, los agentes del SIM (unos 6.000 en la España bajo dominio frentepopulista) tenían como misión llevar a cabo acciones de espionaje/contraespionaje y de represión política y/o ideológica sobre aquellos sospechosos de simpatizar con ideas derechistas, profesar la Fe católica o albergar opiniones contrarias a las emanadas por la Komintern.

Hablamos, por tanto, de una auténtica policía política de cariz represor cuyos miembros eran -por regla general- jóvenes ambiciosos, con escasos escrúpulos morales y de origen pequeñoburgués que, gracias a las requisas perpetradas, llevaban un tren de vida muy superior al del resto de la gente en la sufrida retaguardia.

Pero si algo caracterizó a los esbirros (hablamos de los Maxim Schneller, Ángel Pedrero García, Gustavo Durán y compañía) de Negrín fue su marcado sadismo, no reparando en aplicar cuantas “refinadas” torturas (de las que hablaremos en otra ocasión) fuese menester a los reos que tenían la mala suerte de caer en sus garras y eran conducidos a los fatídicos Departamentos de Interrogatorios.

Violacion de las libertades, ausencia de derechos, terror indiscriminado, sometimento total, vejaciones sin cuento… y con absoluta impunidad, he ahí el letal modus operandi de unos agentes ante los que temblaban incluso militares de altísima graduación, todo en aras de cumplir al pie de la letra las directrices de Moscú, para nada en defensa de democracia alguna como nos dicen ahora los falsificadores de la Memoria Histórica.

Ello explica que la hoja de servicios del SIM -exterminio del POUM, asesinatos de las playas del Garraf, fusilamientos del castillo de Montjuic o de El Collell- resultara tan propicia al Frente Popular en su lucha contra la Quinta Columna o contra los disidentes a Stalin, no así en cuanto a su función policial, contribuyendo con su merecida mala fama a la desmoralización de la tropa y desconfianza de la población en lo que a las garantías legales de la justicia republicana se refiere.

NO NOS ROBARÁN LA HISTORIA NI LA MEMORIA

CACHÚS 

 

 

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